Exhiben piezas sacras del Santuario de La Compañía

Una completa explicación del valor artístico y patrimonial de cuatro de las obras de arte religioso exhibidas, luego de su restauración, realizó el académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Fernando Guzmán, durante la inauguración de la muestra de piezas del Santuario de La Compañía, dañadas en el terremoto de febrero de 2010, por el derrumbe del templo.

La actividad se realizó ayer martes 5 de noviembre, a las 19:00 horas, en la sede del Museo Regional de Rancagua, lugar donde quedarán siendo exhibidas las piezas hasta que retornen a su lugar de origen, el santuario, que próximamente comenzará a ser reconstruido.


Esta exposición es abierta a toda la comunidad, para que pueda conocer estas hermosas obras patrimoniales, que son parte de la historia regional. Ella consta de tres esculturas: un Cristo quiteño y dos imágenes de la Inmaculada Concepción; y una pintura.


A la inauguración asistió el Párroco de La Compañía, padre Aquiles Correa; el Vicario General de la Diócesis de Rancagua, monseñor Bernabé Silva; la Directora del Museo Regional, Carmen del Río; autoridades locales y fieles de la comunidad.


En la oportunidad, el padre Aquiles Correa destacó que éste “es una paso muy especial para nosotros, pues después de tres años tenemos algunas piezas restauradas”. Además, dio gracias a algunas personas de la comunidad que con la que hizo el trabajo arduo de ir sacando de los escombros las piezas, en algunos casos muy deterioradas. También agradeció al profesor Fernando Guzmán, al Centro Crea, al Banco BBVA (que entregó financiamiento) y al Museo Regional.


“Esto nos da un nuevo impulso para que las demás obras se restauren, porque es parte de la historia del pueblo, y de la Iglesia de La Compañía, que por siglos ha sido patrimonio cultural, por su riqueza arquitectónica, de imaginería y de la devoción de la gente”, indicó el párroco.


¿Por qué es patrimonial y tan valioso?


Pedro de Valdivia otorgó derechos sobre la Hacienda de Rancagua a dos capitanes españoles los que viendo cercana su muerte, hicieron donación de sus tierras a la Compañía de Jesús, el 10 de octubre de 1595. De esta forma se constituyó la Gran Hacienda de La Compañía. Los religiosos, además de la donación de terrenos, recibieron donaciones para la mantención de su colegio allí fundado, también se dedicaron a evangelizar en las colonias, a cultivar el trigo, el maíz y los viñedos.


Este templo fue construido por los jesuitas en 1758, aunque hay sólidas presunciones de que pudo haber otros anteriores en ese mismo lugar dada la antigüedad de la presencia jesuita allí. Es muy probable que los primeros edificios se erigieran durante la segunda mitad del siglo XVII y que los terremotos de 1730 y 1751 los dañaran gravemente. Durante todo ese tiempo, hasta la expulsión de los jesuitas en 1767, la iglesia fue enriquecida con retablos, esculturas y pinturas que, al menos en parte, aún se conservan. Entre ellos, sin duda, destaca de modo especial el retablo del altar mayor destruido por el terremoto del 2010 y que está siendo postulado a fondos del Gobierno Regional para su restauración.


Se trata de un mueble litúrgico tallado entre 1690 y 1710, único ejemplo del barroco híbrido o mestizo, americano español, existente en la zona central de Chile; esta expresión artística se desarrolló en las regiones andinas a fines del siglo XVII y durante la primera mitad del XVIII. Su valor patrimonial para nuestro país es incalculable.


La iniciativa para su restauración surgió en el Departamento de Historia de la Universidad Adolfo Ibañez, de Santiago, una de las pocas unidades académicas chilenas que se ha dedicado al estudio de los retablos y de las esculturas coloniales. El profesor Fernando Guzmán, investigador y conocedor del retablo, contactó al párroco de La Compañía y luego a personas del Obispado de Rancagua para obtener que el retablo fuera restaurado.


Así, esta tarea se encargó al Centro CREA, de Santiago, que ofrece óptimas condiciones y asegura un alto nivel de profesionalismo para la tarea de restauración, por lo que el retablo fue trasladado a este Centro. También el mismo Museo de Rancagua ha restaurado una de esas piezas, precisamente la Inmaculada Concepción que estaba en el retablo y que fue restaurada por Francisco Mora. Ahora todas estas piezas serán exhibidas en el Museo de Rancagua, para luego ser devueltas a su comunidad. Así, regresarán revalorizadas creando un alto punto de interés para los habitantes de la región y del país; generando un polo de atracción turística de interés artístico, histórico y cultural.


Fuente: Comunicaciones Rancagua



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