El lunes 15 de junio, el mandatario ecuatoriano precisó que ante la proximidad de la visita papal era necesario un ambiente de "paz, regocijo y reflexión" e invitó a un debate nacional sobre las leyes y el país con la participación de diferentes sectores de la sociedad.
Por su parte los Obispos en su comunicado animaron tanto al Gobierno como a la ciudadanía en general a “mantener en forma permanente este diálogo, porque en palabras del Papa Francisco: ‘no puede haber paz sin diálogo’”.
“Es, por tanto, importante buscar soluciones que broten del encuentro con el otro, con el que piensa distinto, con quien convive en el día a día en nuestro querido país, y que debe ser escuchado y respetado”, enfatizaron.
Sobre la presencia del Santo Padre en ese país latinoamericano, que se realizará del 5 al 8 de junio, los Prelados destacaron que “la organización de la visita, eminentemente pastoral, del Papa Francisco al Ecuador, es responsabilidad propia de la Iglesia”
“El Papa viene a traernos un mensaje de paz, unidad y esperanza necesarias para construir una sociedad más justa y solidaria en nuestro país. Abramos desde ya nuestros corazones para acoger su mensaje y llevarlo a la práctica”.
Finalmente, los Obispos invocaron la ayuda maternal de la Virgen María para que los ayude “a encontrar caminos de paz y de unidad, buscando juntos el bien común para todos los ecuatorianos”.

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