Aniversario Luctuoso

Pbro. José Marcos Castellón Pérez

El 7de agosto de 1792, hace 225 años, moría en la ciudad de Guadalajara el XXIII Obispo de esta sede episcopal, Fray Antonio Alcalde y Barriga. Inició el gobierno episcopal de la Nueva Galicia a los 70 años cumplidos, lo que no impidió que con intrepidez y creatividad pastoral, propia de todo apóstol, fundara algunas de las instituciones que han configurado el rostro de nuestra ciudad: el hospital de San Miguel de Belén y la Real Universidad de Guadalajara. También construyó una zona habitacional popular, al extremo norte de la ciudad de antaño, muy cerca del hospital, llamada “Las Cuadritas”, a la que dotó de una majestuosa Iglesia, el Santuario de Guadalupe, y escuelas tanto para varones como para mujeres.

Fray Antonio Alcalde es de aquellos hombres que han sabido conjugar, en su persona, la santidad de vida, el celo apostólico y la visión de estadista. Llevó una vida de pobreza evangélica en la austeridad de quien ha encontrado el más grande de todos los tesoros, Cristo Jesús, y a él supedita todas sus riquezas; por eso sus obras de beneficencia no fueron mera filantropía, sino un gesto heroico de caridad cristiana, que ve en el rostro de la humanidad sufriente el rostro del Señor crucificado y actúa en consecuencia. Fray Antonio Alcalde fue apóstol de Cristo, obispo celoso de su misión, consciente de su responsabilidad histórica de hacer presente Al que siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. También fue un gran estadista de mirada amplia que no se contenta con solucionar algunos problemas sociales, sino que se convierte en el arquitecto que traza los rumbos de un pueblo, por eso su herencia es imperecedera.

Fray Antonio Alcalde fue un verdadero artesano de la misericordia, como hoy gusta decir mucho al Papa Francisco cuando habla de que la misericordia requiere un trabajo artesanal porque no hay moldes ni hechura en serie, sino la creación amorosa de respuestas oportunas y permanentes frente a graves desafíos sociales. El XXIII Obispo tapatío hilvanó con filigrana el tejido social de su tiempo, ordenando idealmente en “Las Cuadritas” la vida de los ciudadanos a un fin común de valores como la solidaridad, la generosidad, el trabajo digno, la convivencia fraterna y el cuidado mutuo, emulando las ciudades hospitales fundadas por Tata Vasco, inspiradas, a su vez, en el ideal de la primitiva Iglesia, en la que todos tenían todo en común y nadie pasaba necesidad.

El aniversario luctuoso 225 de Fray Antonio Alcalde coincide con un momento importante del proceso pastoral de nuestra Arquidiócesis, en el que se ve urgente trabajar conjuntamente en la reconstrucción del tejido social. Ojalá y hoy también la Providencia nos bendiga con hombres y mujeres con una profunda santidad de vida, con un incansable celo apostólico y con la mirada amplia, propia de un estadista.

Etiquetas:

Publicar un comentario

[blogger][facebook]

Agencia Catolica

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets