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Ante la desobediencia, berrinches o mala conducta de sus hijos, los padres recurren a gritos y amenazas como una herramienta de corrección; sin embargo, ese no es el mejor método de crianza, pues afecta la autoestima de los pequeños y se pierde el respeto a los padres. “Cuando una figura de autoridad grita, es porque ha visto limitadas sus posibilidades de hacerse entender u obedecer. Los medios más adecuados son a través del acuerdo, el convencimiento, la negociación y platicar sin exaltarse”, comenta Sandra Delgado López, maestra en psicología infantil y colaboradora de Cenyeliztli.

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De acuerdo con un estudio de las universidades de Pittsburgh y Michigan, 45% de las madres y 42% de los padres admitieron haber gritado, y en algún caso insultado a sus hijos. Los gritos dañan profundamente.

Para los adultos, un grito o una amenaza pueden resultar inofensivos; en cambio, en los niños pueden provocar afectaciones a nivel psicológico e influir en su comportamiento, agrega la especialista.

“Los hijos van aprendiendo que los gritos son una forma de comunicarse, pero también de dominio. Esto afecta el desarrollo de sus habilidades sociales, pues usarán los gritos o las amenazas para hacerse escuchar con sus padres, profesores, compañeros y amigos”. Además, explica Delgado López, los gritos recurrentes y con determinada intensidad, generan un ambiente de tensión y estrés que expone a los hijos a sufrir ansiedad e hipersensibilidad en situaciones que para otros pueden ser manejables y comunes, como los exámenes o competencias deportivas.

“Diversos estudios han comprobado que el estrés recurrente limita las capacidades cognitivas de los niños, afectando su capacidad de atención y memoria”.

La autoestima se ve afectada, pues hay niños que se vuelven sumisos o tienen una pobre opinión de ellos mismos; o bien responden con violencia ante situaciones que interpretan como hostiles o amenazantes para ellos.

Corregir esta forma de crianza

“El estilo de crianza está ligado a la personalidad de los papás, y por ello, a su historia de vida que incluye la manera como fueron educados. Por tanto, este tipo de crianza puede corregirse en la medida en que los padres se den cuenta que no es la manera adecuada de educar a sus hijos y su compromiso para cambiar las conductas nocivas”. La especialista asegura que el primer paso es que los papás controlen la ira y poner el freno cuando pierden el control.

“Es mejor cultivar el respeto y no gritar, ya que el efecto de levantar la voz se pierde cuando son adolescentes, pues ya no hay miedo y menos respeto, pues siempre se les trató así”, considera.


Con la participación de diversas órdenes y congregaciones religiosas contemplativas, esta semana se llevará a cabo en el barrio de San Ángel el tradicional Bazar Navideño en el barrio de San Ángel, de la Ciudad de México.

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En entrevista con Desde la fe, Sor María Teresa del Niño Jesús, explicó en entrevista que los conventos participantes ofrecerán diversos productos como miel de abeja, tamales, buñuelos, dulces y pasteles, pero también cremas para cara y manos, cirios artísticamente decorados y ornamentos litúrgicos.

“Hace 21 años que se inició este Bazar como una forma de ayudar a las hermanas. En ese tiempo subió mucho el precio del predial y muchas contemplativas tuvimos problemas para realizar este pago”, dijo.

Bazar Navideño 2019 de las religiosas contemplativas

Bazar Navideño 2019 de las religiosas contemplativas

Participan conventos de las Adoratrices, Brígidas, Agustinas, Clarisas y Clarisas Capuchinas, Concepcionistas, las Madres de la Cruz, Oblatas de la Eucaristía, Oblatas de Nuestra Señora de la Soledad y las Hermanas Contemplativas Eucarísticas.

El Bazar Navideño abre sus puertas del jueves 28 de noviembre al domingo 1 de diciembre, de 10 de la mañana a 6 de la tarde, en Plaza del Carmen 25, Colonia San Ángel.


La comunidad de la Parroquia de Santa Catalina de Labouré, en la colonia Barrio Norte, alcaldía de Álvaro Obregón, se distingue por el arraigo de su fe, que une a los diversos grupos parroquiales y las estudiantinas.

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“En tan solo año y medio que llevo como párroco, he sido testigo de su fe, pues lo demuestran con su entusiasmo, participación y la organización que llevan en los diferentes grupos parroquiales y en las labores caritativas”, destaca el párroco Juan José Hernández.

Sobre todo, Santa Catalina Labouré intenta ser un punto de inspiración para el bien. Los fieles no están ajenos a los problemas que enfrenta su colonia: violencia, drogadicción y desintegración familiar. Tan sólo este año, el vocero de la procuraduría capitalina, Ulises Lara, afirmó que la colonia “estaba considerada como el punto rojo más peligroso de la ciudad, incluso por encima de Tepito“.

A decir del padre Juan José Hernández Flores, los fieles tienen la certeza de que esta realidad se puede cambiar gracias a su confianza en Dios, la Virgen María y su patrona, Santa Catalina, devoción que forma parte de la identidad del barrio.

Del 18 al 30 de noviembre celebran su fiesta patronal. Foto Ricardo Sánchez

Del 18 al 30 de noviembre celebran su fiesta patronal. Foto Ricardo Sánchez

Iglesia en salida

El padre Hernández comenta que su principal reto es potenciar el trabajo de los grupos pastorales, pues la Megamisión que realizó la Arquidiócesis en octubre, les hizo comprender que el trabajo no sólo es de un fin de semana.

Queremos llegar a varios sectores de la comunidad, en especial a los jóvenes, los más vulnerables de la colonia. Tenemos uno de los grupos más amplios de jóvenes de la Vicaría y queremos aprovechar esto para cobijarlos y alejarlos de las diferentes situaciones que aquí imperan. Las estudiantinas los han acercado a Dios, queremos continuar con ese trabajo”.

Esta parroquia está próxima a celebrar su fiesta patronal. Del 18 al 22 de noviembre hubo un jubileo eucarístico. La fiesta grande será el día 30, donde habrá kermés y tres Misas: una de iniciación cristiana; una con Unción de Enfermos al mediodía; y otra solemne a las 19:00, presidida por el obispo auxiliar Salvador González.

Esta parroquia resguarda una reliquia de primer grado de la religiosa Santa Catalina Labouré. Foto Ricardo Sánchez

Esta parroquia resguarda una reliquia de primer grado de la religiosa Santa Catalina Labouré. Foto Ricardo Sánchez

Las reliquias de una gran santa

  • Esta parroquia resguarda una reliquia de primer grado de la religiosa Santa Catalina Labouré.
  • El cuerpo incorrupto de Santa Catalina se encuentra en la Capilla de las Apariciones en la Rue du Bac, en París.

Lee: La II Vicaría anuncia actividades en seguimiento a la Megamisión


Con el objetivo de fomentar la comunión entre los acólitos de todas las parroquias del país, este fin de semana se llevará a cabo en las instalaciones del Seminario Menor, el Octavo Encuentro de Monaguillos de la Arquidiócesis de México.

También conocida como “Monaguillos Fest”, esta reunión incluye actividades formativas y recreativas, y se espera la participación de más de 500 niños y adolescentes, afirmó Aguilar Medina, Coordinador Arquidiocesano de Monaguillos.

Leer: La historia de los hermanos monaguillos de la Catedral

“Este año decidimos hacerlo con motivo del Adviento. Están convocados todos los monaguillos de la diócesis”.

“Lo que buscamos, básicamente, es que se conozcan entre ellos, que tengan tiempo para la recreación, para participar en la Eucaristía y para conocer el Seminario”, explicó en entrevista con Desde la fe.

La Misa  será presidida por Monseñor Salvador González, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, quien dará la bienvenida a los niños y adolescentes, para dar paso a las actividades.

La cita es el sábado 30 de noviembre, de 9:00 a 16:00 horas en el Seminario Menor, ubicado en San Juan de Dios 222. La organización del Encuentro solicita a los participantes llevar gafete, sotanela, gorra, itacate y pluma.

Para mayor información e inscripciones, puede visitar la página de internet de Monaguillos de la Arquidiócesis de México.


El Papa Francisco aseguró que el uso y posesión de armas nucleares es inmoral, por lo que debería incluirse en el Catecismo de la Iglesia Católica.

Leer: Nunca más una bomba atómica: Francisco en Hiroshima y Nagasaki

En el vuelo que lo llevó de Tokio de vuelta a Roma, el Papa Francisco respondió a las preguntas de los periodistas que lo acompañaron en el avión. En este diálogo, reflexionó sobre su viaje apostólico a Japón y Tailandia.

“(En Hiroshima y Nagasaki) reiteré que el uso de armas nuclearevs es inmoral, por eso debe ir en el Catecismo de la Iglesia Católica, y no sólo el uso, sino también la posesión, porque un accidente, o la locura de algún gobernante, la locura de uno puede destruir a la humanidad”, aseguró.

El Pontífice durante su visita a Hiroshima. Foto: Vatican Media.

El Pontífice durante su visita a Hiroshima. Foto: Vatican Media.

El Santo Padre advirtió que detener la producción de armas es el único modo de detener las guerras y facilitar las negociaciones, aunque está consciente de que es un tema que ni las instituciones ni la sociedad civil han logrado resolver.

“Una cosa mala es la hipocresía de los ‘armamentista’. Países cristianos, países europeos que hablan de paz y viven de las armas, esto es hipocresía”, aseveró.

Sobre la legítima defensa armada, el Papa Francisco aseguró que debe ser contemplada como último recurso, pues “la legítima defensa debe hacerse con diplomacia”. “Estamos avanzando en un progreso ético que a mí me gusta, cuestionando todas estas cosas. Esto es bello porque dice que la humanidad también sigue adelante con el bien, no sólo con el mal”, dijo el Papa.

Con información de Vatican Media


Aproximadamente tres mil bienhechores han colaborado en el Proyecto Magdala, un complejo en Tierra Santa, cada vez más visitado por creyentes y no creyentes, interesados en conocer –a través de una zona arqueológica recién descubierta- cómo era la vida en el Mar de Galilea en tiempos de Jesús.

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A manera de agradecimiento a estas personas por su generosidad, este lunes 25 de noviembre fue inaugurada la “Avenida de los bienhechores”, ubicada en la parte sur del complejo, entre el sitio arqueológico y la Casa de Peregrinos, también recién inaugurada.

La “Avenida de los bienhechores” corre prácticamente desde la entrada principal hasta la iglesia Duc in Altum, y en cuyos costados -y más adelante también en el piso- se pueden observar placas de piedra con los nombres grabados de algunas familias o personas que han colaborado económicamente para el desarrollo del proyecto.

Placas de piedra con nombres grabados

Placas de piedra con nombres grabados

Justo a la mitad de la avenida se encuentra un busto del empresario Antonino Fernández (Q.E.P.D), quien fue uno de los principales benefactores, pues entre otras cosas, financió la compra del primer terreno de lo que es hoy este complejo. El camino concluye con dos esculturas que muestran a María Magdalena ofreciendo pan a Jesús, en un gesto de generosidad.

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Al inaugurar este espacio, el padre Juan María Solana, director del Proyecto Magdala, aseguró que la “Avenida de los bienhechores” tiene como finalidad agradecer a ellos, pero también que la gente que visite el lugar se dé cuenta que todo ha sido “hecho por amor a Dios, a Cristo, a la Iglesia, a María Magdalena, e incluso, al arte, pero siempre por amor”.

En el acto también se bendijeron dos “primeras piedras”, una para el Centro de Visitantes y otra para la Casa de Sacerdotes; para todos aquellos que “quieran vivir un tiempo de fraternidad, de renovación o de descanso”, apuntó el padre Solana.

El P. Eduardo Robles Gil, director general de los Legionarios de Cristo -quién fue el responsable de asperger el agua bendita sobre las placas, esculturas y primeras piedras­- explicó a los presentes el sentido de la bendición.

“Bendecir algo es pedir la protección de Dios para que haga lo que nosotros no podemos hacer. Dios antecede, acompaña y perfecciona los actos humanos. Dios nos da una idea, nos ayuda en el camino, y de repente, hicimos más de lo que podíamos hacer, porque Dios lo bendijo. Eso es lo que pedimos que haga en este momento”.

Tras explicar que las esculturas de Jesús y la Magdalena, donadas por el artista mexicano Carlos Terrés, representan el encuentro, el sacerdote también se refirió a la esperanza que deben generar las “primeras piedras” bendecidas.

Esculturas de Jesús y la Magdalena, obra de Torrés

“Cuando vamos por las carreteras de México, vemos casas con cuatro varillas y un casco al revés en la punta para que no se oxiden. Esas varillas son un monumento a la esperanza, porque en México las casas se construyen de cuartito en cuartito, y se dejan las varillas salidas para el segundo piso. Lo mismo pasa aquí. Las primeras piedras son un monumento a la esperanza. Bendecir una piedra es confiar en Dios de que en algún momento habrá en Magdala un Centro de Visitantes y una Casa para Sacerdotes”, dijo.

El gran bienhechor

Por su parte, luego de develar, junto con su esposa, una escultura de don Antonino Fernández, el Sr. Luis Manuel Sánchez, representante de la familia Fernández, aseguró que el empresario no sólo tomó el Proyecto Magdala como propio, sino como el más importante de su vida espiritual.

Busto de don Antonino Fernández

Busto de don Antonino Fernández

Y al leer un mensaje del ingeniero Carlos Fernández, sobrino de don Antonino, dijo: “Hace unos años, un sueño se comentó, y hoy es toda una realidad como fruto de trabajo, sacrificio, voluntariado, benefactores y, sobre todo, el deseo de Dios de hacer de este lugar un pedacito de Cielo en la tierra”.

“Esta inauguración –continuó- es para nosotros motivo de gran júbilo, y en nombre de la familia Fernández González, y muy particularmente de don Antonino Fernández, que en paz descanse, felicitamos a todos por este logro, y más aún, les damos las gracias por haber sido -desde el padre Juan y los ángeles que lo acompañan- los artífices para hacer cumplir lo que sin duda ha sido una obra de Dios”.

Por la tarde noche, durante una cena, arquitectos y artistas hablaron de las obras y retos que ha tenido el Proyecto Magdala. Los exponentes fueron los arquitectos Ranin Nakhleh-Khoury y su hermano Nassim Nakhleh; el maestro Daniel Cariola, pintor del cuadro “El encuentro”; María Jesús Ortiz de Fernández, artista de los diseños del jardín, mosaico y de las capillas Dic in Altum, capilla Virgen de Guadalupe y altar de la barca, y los directores de construcción Beatriz León, Alejandro Taboada y Eduardo Guerrero.


Mucha gente se plantea esta pregunta con muy diferente intención. Hay quien la dice como dando a entender que no tiene pecados, así que ¿de que se tiene que confesar?, y hay quien la dice porque quiere confesarse pero no sabe de qué.

Leer: Las 30 preguntas del Papa para un buen examen de conciencia 

Para ambos hay semejante respuesta, pero antes de darla cabe aclarar que quien cree que no tiene pecados, suele considerar que ser católico consiste simplemente en ir a Misa dominical y si ha cumplido con eso, tiene ‘palomita’ de asistencia y está en orden. Se equivoca. Si la Iglesia nos pide ir a Misa no es para que pasemos ‘lista’, sino para que recibamos toda la ayuda celestial que necesitamos para poder cumplir el único mandamiento que nos dejó Jesús: que nos amemos unos a otros como Él nos ama (ver Jn 15,12).

Los católicos vamos a Misa no como un fin en sí mismo, sino porque allí nos encontramos con Jesús que nos abraza, nos perdona, nos habla, nos comunica Su paz y se nos da en alimento que nos fortalece y capacita para poder amar con el amor con que nos ama (de ahí que la Iglesia considere pecado grave faltar a Misa sin razón, dejarlo plantado, despreciar Su ayuda, y nos pide que la siguiente vez que asistamos a Misa no comulguemos si antes no le hemos pedido perdón en la Confesión).

Así pues, quien se pregunta de qué se tiene que confesar (sea porque cree que no tiene pecados o porque sabe que tiene pero no cuáles son) debe examinarse en el amor.

Leer: 4 pretextos comunes para no confesarse (y cómo responder)

Hay que hacer un examen de conciencia y preguntarse si desde su última Confesión todo lo que ha pensado, dicho, hecho y dejado de hacer, ha sido sólo por amor, y si no es así, si a veces estuvo motivado por algo (o mucho) de egoísmo, soberbia, envidia, ira, rencor, pereza, gula, deseos de desquitarse, indiferencia hacia los sufrimientos ajenos, apego desordenado al placer, al dinero, al poder, , … entonces debe pedirle perdón a Dios, confesarse.

Jesús instituyó la Confesión cuando les dio a Sus apóstoles el poder de perdonar los pecados (ver Jn 20,22-23; Mt 16,19 y 2Cor 5,18). Es un Sacramento, es decir, un signo sensible del amor de Dios, por medio del cual recibimos la gracia divina que necesitamos para santificarnos. Nos ayuda a reconocer nuestras miserias, desahogarnos confesándoselas al sacerdote de quien sabemos que nos comprende, porque él también comete faltas, nos aconseja, porque ha oído de todo y tiene más experiencia que nosotros, no se las puede contar a nadie porque está impedido por el secreto de Confesión, y tiene la autoridad para perdonarnos en nombre de Dios. ¡Es algo maravilloso, verdaderamente sanador, restaurador!

Hay quien dice que prefiere ‘confesarse directo con Dios’, pero desperdicia la ayuda que le ofrece el Señor y además queda siempre con la duda de si recibió Su perdón. ¡Nada se compara con escuchar las palabras de la absolución mientras el sacerdote traza sobre ti la señal de la cruz. Sales sintiéndote realmente perdonado, liberado!

Leer: ¿Por qué me tengo que confesar con un sacerdote?

Hay quien dice: ‘¿y por qué tengo que confesarme con uno que tal vez es igual o peor pecador que yo?’. A lo que cabe responder que no es a título personal que te perdona, sino en nombre de Dios; y el hecho de que sea pecador le permite comprenderte mejor. San Pedro, el primer Papa de la historia, cometió pecados, negó a su Señor, y sin duda sus caídas le permitieron ser más compasivo con otros que también cayeron.

La Iglesia nos invita a confesarnos cuando menos una vez al año. Ojalá no nos atengamos a ese mínimo, sino acudamos con mayor frecuencia a recibir el abrazo del Señor que viene siempre a nuestro encuentro para perdonarnos y arroparnos en Su amor.


Entre las tradiciones mexicanas que ayudan a los fieles a prepararse espiritualmente para la Navidad está la Corona de Adviento, una costumbre europea que se ha adoptado en nuestro país para propiciar la oración y la esperanza.

Leer: Significado de la Corona de Adviento

La Corona está hecha de diferentes materiales, tiene motivos navideños y cinco velas: 3 moradas, 1 rosa y 1 blanca. Cada una de las cuatro semanas del Adviento se enciende una –lo mismo que en Navidad–, se reflexiona sobre una lectura bíblica y se hace una oración en familia.

Su forma circular –que no tiene ni principio ni fin–, nos recuerda la eternidad de Dios, y nos hace pensar en los miles de años de espera en el Mesías, desde Adán hasta el nacimiento de Jesús, y actualmente en la segunda venida de Cristo.  El follaje que se usa puede ser de abeto, pino o de algún material artificial verde, color relacionado con la esperanza de la vida.

En entrevista para Desde la fe, el padre Luis Fernández Martín, especialista en Pastoral Catequética, explica que con una Corona similar los alemanes suplicaban al dios-sol, pero algunos países la adoptaron como una herramienta cristiana.

“El invierno simbolizaba tiempo de muerte. El día, tiempo de vida. Cristo es la luz del mundo, y por eso el 25 de diciembre la luz comienza a acrecentarse, mientras que la oscuridad a disminuir. El contenido original de la Corona de Adviento nos lo dice; hoy en día la luz de las velas, también”.

Para el sacerdote José Ángel Fernández, párroco de San Patricio y hermano del padre Luis, si con la Corona de Adviento quisiéramos meditar sobre alguna virtud que nos ayudara a vivir más cristianamente la Navidad, esa sería la esperanza.

Leer: Ritual para encender la Corona de Adviento

“La Corona no puede ser un mero adorno de mesa o en las puertas, sino como un elemento que de veras me ilumine y guíe el camino hacia Cristo, luz del mundo, y darle entonces un sentido cristiano a nuestra existencia”.

Asegura que la esperanza cristiana es fundamental para transformar la vida, la familia,  la ciudad, “y los católicos debemos ser los primeros en poner el ejemplo de esperanza”.


Se le llama ‘ciclo litúrgico’ o ‘año litúrgico’ a un período de aproximadamente un año durante el cual la Iglesia integra celebraciones clave para nuestra vida de fe, para que podamos vivirlas, asimilarlas y obtener gran provecho para nuestra vida espiritual. El ciclo comienza el Primer Domingo de Adviento, que abre un tiempo de cuatro semanas para preparar el Nacimiento de Jesús. Después sigue el llamado ‘tiempo de Navidad‘, durante el cual se celebra a la Sagrada Familia, a Santa María, Madre de Dios; la Epifanía (o manifestación de Jesús al mundo), y su Bautismo en el Jordán.

Leer: Ritual para encender la Corona de Adviento

Enseguida comienza el llamado ‘tiempo ordinario‘ que dura varias semanas y es interrumpido el Miércoles de Ceniza, cuando comienza la Cuaresma, un tiempo de cuarenta días que nos prepara a celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús en la llamada ‘Semana Santa‘. A partir del Domingo de Pascua comienza el ‘tiempo pascual‘ que dura cincuenta días y finaliza en la Solemnidad de Pentecostés, que conmemora la venida del Espíritu Santo.

A partir de entonces se reanuda el tiempo ordinario, durante varias semanas (en total se completan unas 33 o 34) hasta la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo que cierra el ciclo litúrgico. Cabe aclarar que durante el tiempo ordinario también suceden Solemnidades como la de la Santísima Trinidad; el Cuerpo y Sangre de Cristo; el Sagrado Corazón de Jesús, así como fiestas en honor de María, los Santos, etc

Las lecturas que se proclaman en Misa durante un ciclo litúrgico se clasifican en año par (año II) y año non (año I). El 2005 corresponde a año non (año I). El Evangelio se clasifica en ciclos durante los cuales se lee  en forma continua cierto Evangelio los domingos. Dichos ciclos son: ciclo A (que corresponde al de San Mateo); ciclo B (que corresponde al de San Marcos) y ciclo C (que corresponde al de San Lucas). San Juan se lee durante Navidad, Pascua, y en algunos otros momentos.

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CON MÁS FRECUENCIA de la que a mí me gustaría, escucho de unos y otros (y hasta de aquellos) el aburrido lamento de que vivimos “tiempos difíciles”, de que no podemos salir de casa sin sentir miedo a ser asaltados, extorsionados, agredidos, etc., de que el ambiente está cada vez peor y que ya debemos cuidarnos hasta de la propia sombra, y yo -sin malévola intención y sin complicarle la vida a nadie- me pregunto: ¿qué tiempos no han sido “difíciles”?…

A TODOS LOS PROFETAS de calamidades y a los anunciadores de desgracias, lo mismo que a pesimistas por genética y a los que ensalzan las pesadumbres como si fuera deporte, les quiero desear lo que bien podrían considerar como lo peor que les puede suceder en la vida: ¡Ya basta!, ¡déjense de autoenfangarse en los espesos lodos de sus lágrimas!, ¡abran los ojos del alma y atrévanse a mirar cada situación como oportunidad y no como irremediable anticipo del fatídico fin del mmuunnddooooo!!! (vaya, hasta esas cinco letras se hicieron bolas ante tanto tonto miedo)…

NO ME HAGO ILUSIONES de vivir como fantasean los cuentos de hadas y como prometen políticos insulsos -¡no!-; y la fresca fiesta de hoy, que tiene como centro a Cristo Rey del Universo, me da pauta para la esperanza y el gozo, para trabajar ante la adversidad -¡cualquiera!- y para superar obstáculos, me da fuerza para ver que el mal no tiene la última palabra y la primera sigue pronunciándose con toda dulzura y elocuencia…

OYE, AMABLE LECTOR: haz pausa en tu lectura y respóndeme con sinceridad y luego de ponerte a pensar muy en serio al menos por unos instantes: ¿cuál fue la “primer palabra”, cuál deberá ser la “última”?, que si no das pie con bola acertando a la respuesta, soy capaz de decírtelas aquí mismo y con todas sus letras…

PUESTO QUE AÚN no instalamos en esta página de papel la opción de “respuesta inmediata”, y como no tengo la posibilidad de responder “en línea”, pues prosigo con lo anunciado: la primer palabra -¡de Dios, por supuesto!- fue aquella que brotó por sí mismo desde siempre y para siempre, y como natural y lógica respuesta de su amor: su Verbo Eterno, su Hijo Único, Dios de Dios, Luz de Luz

YA LUEGO Y CON CALMA -aunque dicha expresión tal vez no quepa en ambientes de la eternidad divina- vino la palabra creadora, una palabra que no es ni su hijo, ni es dios, que no es luz de Luz y que marca el inicio de todo este bello universo que no acabamos de conocer: “Y dijo Dios: Hágase la luz” (Gen 1,3); por eso decía líneas atrás que la primer palabra se sigue pronunciando dulce y elocuentemente; y la seguiremos escuchando dulce y elocuentemente (¡gracias, señores científicos, astrofísicos y arqueoastrónomos por seguir investigando las inmensidades del universo!)…

Y PARA NO QUEDAR a medias en lo prometido, sencillamente diré que la última palabra también la tendrá Dios mismo; ni el mal, ni la desolación, ni el aniquilamiento, ni la barbarie, ni la queja, ni nada de su talante o ralea; de Dios la Primera y la Última Palabra, y será palabra como Él solo sabe decirlas, con todo su amor misericordioso, así es como estoy celebrando a Cristo Rey del Universo…

EN EL MIENTRAS pues me dedico a lo cotidiano y de provecho, que si mis horas se desgranan en quejidos y lamentos, ya estaría yo construyendo mi propio infierno, y no, no, NO::: (¡ah caramba, esos puntos suspensivos en condominio nunca habían aparecido por aquí y ni tan adelantados)…

SI TIENES OPORTUNIDAD date una vuelta al Museo Papalote (te lo estoy recomendando y yo apenas voy a ir), en Chapultepec, que aún se presenta un espectáculo sobre la arqueoastronomía maya y sospecho con toda seguridad que ha de estar como para chuparse las estrellas en un sorbo de galaxias (¡¡¿?!!); cierto, ni yo mismo entendí lo que escribí pero con toda claridad digo que disfrutarás echarle una ojeada leve a la vastedad del Universo…

EL TESTIMONIO FINAL de los mártires (en todos los tiempos y en todas las latitudes) corrobora una exquisita parte de nuestra fe: de Dios venimos y a Él nos debemos, en Él está el origen de todo y nuestro destino          no es otro sino su Presencia Amorosa gracias a su Misericordia Infinita, nada menos…

ENTRE LOS VARIOS mártires a quienes tengo una especial devoción y afecto, está santa Juana de Arco y santo Tomás Moro, ambos en el extremo de defender el santuario íntimo en donde resuena la voz de Dios, en donde el ser humano se encuentra a solas con Él y en donde escucha una ley de amor y libertad: haz el bien, evita el mal; te invito para que leas el número 16 del documento llamado “Gaudium et Spes”, que sigue siendo una joya permanente del Concilio Vaticano II…

QUE ME DIGAN EXAGERADO o algo parecido, o tantito peor, pero quiero comparar la belleza e inmensidad del universo -con todas sus leyes y secretos, con todo lo desconocido y fascinante que ha de tener en cada estrella y en cada planeta- a lo que sucede en el interior de la conciencia del hombre, donde a solas estamos ¡con Dios!…

DEBO TERMINAR esta página y reitero mi invitación: no te quedes con miedo de los “tiempos difíciles”, no te incorpores al círculo de plañideras perpetuas, ni le juegues a chillar-barato; yo sigo pensando que la queja habitual sólo es signo de un infierno anticipado, donde no se puede proclamar a Cristo Rey ni su reinado…

[email protected]

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Después de 15 años de trabajo, el pasado 20 de noviembre fue presentada en la Universidad Pontificia de México (UPM),  la Biblia de la Iglesia en América, que fue traducida especialmente para la Iglesia latinoamericana, basada en los textos originales de las Sagradas Escrituras y el Nuevo Testamento.

A la presentación de la Biblia de la Iglesia en América, edición oficial del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), acudieron algunos de los responsables de esta edición, como monseñor Adolfo Miguel Castaño, coordinador y revisor del Nuevo Testamento; el padre Francisco Nieto Rentería, de la diócesis de Matamoros, como coordinador lingüístico del Nuevo Testamento por México, Centroamérica y el Caribe; el padre Carlos Junco Garza, de la diócesis de Monterrey, quien fue coordinador general del equipo responsable de la traducción, y el padre Mario Ángel Flores Ramos, rector de la UPM.

Un reto lingüístico

En entrevista a Desde la fe, monseñor Adolfo Miguel Castaño, también Obispo de Azcapotzalco, comentó que cerca de 40 personas participaron en este proyecto, el cual -dijo- fue un reto en todos los sentidos.

“Compartir nuestras diferencias y afinidades con el equipo de trabajo, así como discutir las cuestiones de exégesis, fue clave para este trabajo. Es una experiencia enriquecedora y satisfactoria el compartir a las comunidades de América Latina este texto, que fue hecho para latinoamericanos por latinoamericanos”.

Para esta Biblia, los especialistas trabajaron cerca de 15 años en las traducciones de textos en hebreo del Antiguo Testamento, del arameo los libros de Esdras y Daniel, así como del griego para los  Deuterocanónicos, es decir, los libros del antiguo testamento que en algún tiempo no se consideraron auténticos, pero luego fueron incorporados al canon de la Iglesia católica.

A decir del padre Juan Carlos Nieto, de la diócesis de Matamoros, esta Biblia contiene una serie de matices con el propósito de  e intentos de adaptar las Sagradas Escrituras al castellano. “Ofrecemos una traducción que puede ser leída y entendida en cualquier punto de este continente”.

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“Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin” (Lc. 21,9).

También la Primera Lectura del Profeta Malaquías (3,19-20a) anunciaba que llegaría el día del Señor. Tanto Malaquías, como otros profetas del Antiguo Testamento, hablan de un final de los tiempos, un final terrible, catastrófico. Pero también tenemos un contraste en el Nuevo Testamento, en el libro de la Apocalipsis del apóstol San Juan, que habla de un final glorioso, a través de la imagen de la Jerusalén Celestial. La Iglesia Católica, en el Concilio Vaticano II, manifestó que esa alternativa es posible.

La Casa Común que nos ha dado Dios: la creación, este hermoso planeta en el que vivimos, está organizado como nuestro cuerpo, todo interconectado, de tal manera que si algo nos duele, por ejemplo, el dedo de un pie, todo el cuerpo se preocupa de ello; más aún si el órgano del cuerpo es más importante.

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Así está proyectada también la creación, que Dios realizó para darnos esta casa. Todo está interconectado en ecosistemas y con un perfecto equilibrio para darle a cada generación las condiciones necesarias para que tengan una vida digna. Se crean así lo que llaman hoy los biomas; es decir, los ambientes propios para el ser humano y las distintas especies.

Pero el único que puede cuidar –y esa es su vocación– esta Casa Común, es el ser humano. Las demás especies viven de acuerdo a sus instintos para los que fueron creados, y así contribuyen siempre al bienestar de nuestra Casa Común. En cambio, el ser humano es el único capaz de tomar conciencia de la belleza de la creación, de la belleza de nuestra casa, y por eso se convierte en el custodio y en el administrador de la misma.

Hoy vemos con tristeza los procesos degradatorios que afectan nuestra casa común. Los seres humanos, en muy poco tiempo –40 o 50 años– no nos hemos comportado como buenos custodios, no nos hemos comportado como buenos administradores del proyecto de Dios. San Agustín decía que, para ser buenos administradores de la creación, tenemos que ordenar nuestro propio corazón. Si no ordenamos nuestra vida, si no tomamos en cuenta nuestra conducta, no seremos capaces de darle un final feliz, un final glorioso, a la creación.

Esta advertencia evidencia lo que está sucediendo. Como dice Jesús en el Evangelio: “Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin” (Lc. 21,9). Tenemos todavía una oportunidad de rectificar, de corregir, de retomar el camino para que el final de los tiempos no sea catastrófico, sino glorioso.

La semana pasada nos reunimos en Asamblea los Obispos de México, y terminamos con la conciencia de enviar un comunicado a nuestro pueblo católico, en el que manifestamos nuestra esperanza, pero también nuestras preocupaciones, que son fundamentalmente tres.

La primera: la gran preocupación sobre el respeto a la familia, pues es el lugar privilegiado para la educación, y en donde se transmiten los primeros valores. Reordenar el corazón del hombre desde la familia. Tenemos que retomar esta preocupación.

La segunda preocupación es la escalada de la violencia, que ha provocado más pobreza, abandono, y sobre todo, inseguridad. ¿De dónde surge la violencia? Desde los pequeños actos de agresión que toleramos en las relaciones humanas. Tenemos que rehacer ese camino de las buenas relaciones al interior de la familia, de las buenas relaciones de vecindad, de las buenas relaciones sociales.

La tercera preocupación que manifiesta nuestro comunicado son precisamente los pobres. El Papa Francisco, muy oportunamente, ha proclamado este domingo como la Jornada Mundial por los Pobres. La pobreza es algo que no nos debe pasar inadvertido. Hay muchos que no tienen lo básico para vivir dignamente, tenemos que corresponder, unos con otros, para buscar mejores situaciones dignas para todos.

Porque creemos en Jesucristo, no debemos tener miedo a las cosas negativas que suceden, y por eso terminábamos nuestro comunicado diciendo: el mensaje del Evangelio es de verdadera libertad, fraternidad, solidaridad y reconciliación. No dejemos que el mal venza, venzamos el mal a fuerza de bien. Trabajemos todos juntos y organizados por la paz y la vida.

Que Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quien se vive, nos enseñe a caminar, con su ternura materna, hacia la unidad como pueblo mexicano. ¡Que así sea!

+Carlos Cardenal Aguiar Retes

Arzobispo Primado de México


«Es el fin lo que permite que un cuento se escriba, que un cuadro se pinte, que dos cuerpos se abracen. Pero ojo, el fin no está solo al final. Quizás debamos prestar atención a cada pequeño fin de lo cotidiano. No sólo al final del cuento, que no sabemos nunca cuando se terrmina, sino al final de cada palabra, al final de cada silencio, de cada página que se va escribiendo. Solo una vida consciente de este instante se acaba, logra que ese instante sea eterno».

«Por otro lado, la muerte nos recuerda la imposibilidad de ser, comprender y abarcarlo todo. Es una bofetada a nuestra ilusión de omnipotencia. Nos enseña en la vida a relacionarnos con misterio. La  confianza de saltar al vacío y darnos cuenta de que no caemos, que no nos hundimos; que desde siempre y para siempre hay alguien allí que nos sostiene. Antes y después del fin. Es el “no saber” de esta pregunta el lugar de la fragilidad que nos abre a la escucha y y el encuentro del otro; es ese surgir de la conmoción que nos llama a crear; y del sentido que nos reúne a celebrarlo».

«El mundo ya está configurado, donde todo está explicado, no hay lugar a la pregunta abierta. ¿Es verdad eso? Es verdad pero no es verdad. Ese es nuestro mundo. Se ha configurado y no hay lugar para la pregunta abierta. En un mundo que le rinde culto a la autonomía, la autosuficiencia y la auto-realización, parece que no hay lugar para lo otro. El mundo de los proyectos y la aceleración infinita, de la rapidación, no permite interrupciones, y por eso, la cultura mundana que esclaviza trata de anestesiarnos para olvidar lo que significa detenernos al fin».


Tiene el entusiasmo de un joven cuando habla de la Amazonía. Durante décadas fue párroco de una comunidad ubicada en el corazón del estado brasileño de Pará. Originario de Brescia, Giovanni Mometti, nacido en 1936, —le encanta decir “soy cinco meses mayor que el Papa”— ha participado como auditor en el Sínodo de los Obispos de la Región Panamazónica. Ordenado sacerdote a la edad de 30 años en São Paulo, Brasil, sirvió durante 63 años en el país latinoamericano. En esa región se le abrió un campo de apostolado inesperado: el de los leprosos. En el territorio de su parroquia, de hecho, además de los agricultores y pescadores, estaba también el hospital de leprosos de la Colonia do Prata. Con su compromiso devolvió la esperanza a muchas personas que alguna vez fueron marginadas de la sociedad. Les ofreció la oportunidad de ganarse la vida con algunos de los proyectos que llevó a cabo para alimentar a los pobres y salvar el bosque. El Papa Francisco, durante la homilía de la misa del lunes 7 de enero en Santa Marta, recordó también su compromiso con los leprosos. El misionero cuenta su experiencia humana y pastoral en esta entrevista con L’Osservatore Romano.

¿Quién es Giovanni Mometti?

Vivo en Brasil desde hace 63 años. Tengo que dar las gracias a los Salesianos, porque tenía quince años cuando me uní a la congregación de San Juan Bosco y después de cinco años me fui a Brasil. Me transformaron de granjero en misionero. Mi vida ha sido una aventura.

Crucé el océano con el barco de vapor Paolo Toscanelli. Llegué a Recife, Brasil, el 27 de diciembre de 1956. Era un país diferente de lo que es ahora, seguía siendo agrícola. Vengo de una Italia que se estaba levantando de nuevo después de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial. Vi el comienzo del progreso. Para dar una idea, recuerdo que de Recife a Natal, donde estudié filosofía, me llevó un día de viaje en autobús. Hoy en día el mismo viaje dura tres horas y media. En 1956 había 57.000.000 de habitantes y el 99% de la población era católica. Había menos de un millón de evangélicos y ahora, de 220 millones de habitantes, casi el 40 por ciento son evangélicos. Esto nos hace pensar. Hemos dejado escapar un poco al rebaño. En aquella época, la Iglesia era muy clerical, sólo los sacerdotes podían hacer las cosas. Los laicos nada.

¿En qué medida se siente integrado en el país como salesiano?

En 1960 comenzó la construcción de Brasilia, la nueva capital. Una ciudad soñada por Don Bosco en agosto de 1883. Vio una gran llanura entre los paralelos de 15° y 20° del hemisferio sur, y en esa llanura había visto un lago. Habría habido un gran desarrollo. En ese momento era sólo un desierto. Los estudiosos han identificado este centro justo donde se encuentra Brasilia. En el palacio fue representado este sueño que vio el progreso de Brasil como centro de una civilización cristiana. Los Salesianos han hecho muchas contribuciones en el campo de la educación. Hubo un tiempo en que en la Cámara de Diputados la mayoría eran antiguos alumnos salesianos.

Como salesiano, ¿se ha ocupado de los jóvenes?

Yo también he formado parte del sistema educativo de Don Bosco. Tan pronto como terminabas los estudios de filosofía, según nuestra tradición, había que ir a enseñar. Me enviaron a Belém, capital del estado amazónico de Pará, la puerta por la que el Evangelio entró en la región. Tenía 130 alumnos, algunos mayores que yo. Recuerdo que cuando llegué, a finales de 1959, comenzó la construcción de la autopista Belém-Brasilia. Antes, la única manera de desplazarse por la Amazonía era por río o por avión. Al sobrevolarla, se veía una extensión de verde con manchas, eran los asentamientos de las tribus indígenas. Era un espectáculo precioso. La deforestación de la Amazonía comenzó con la apertura de carreteras para convertir a Brasil en un país industrializado. Luego se construyeron la Transamazónica de este a oeste, la autopista Santarém-Cuiabá y la Gran perimetral norte.

¿Cómo fue el primer encuentro con los leprosos?

Tenía 50 comunidades en mi parroquia. Un día, fui a celebrar la misa en un pueblo, cerca de la colonia de leprosos de Colônia do Prata, inaugurada en los años veinte. Después de la misa vi un camino que se alejaba del pueblo. Era el 24 de junio, fiesta de San Juan Bautista, patrón de la ciudad. Le pregunté a un catequista dónde terminaba el camino. Se me acercó y me dijo en voz baja que me llevaba a la colonia de leprosos. Querían ir a ver el lugar y el catequista trató de disuadirme. Inútilmente. Delante de la leprosería había soldados. Cuando me presenté como párroco me dejaron entrar. En su interior se encuentra la iglesia de San Antonio de Padua, construida por los Frailes Menores Capuchinos. Fue la primera iglesia de toda la región. En ese momento, la mentalidad era la de aislar a los enfermos. Tanto es así que cuando nace un niño se lo enseñan a la madre desde detrás de un cristal.

¿Fue un período de gran actividad pastoral?

Cuando llegué mi parroquia tenía 30.000 habitantes, ahora son 60.000, el doble. Debo admitir que en el territorio de mi parroquia ha habido una de las reformas agrarias más exitosas. El gobernador primero hizo construir el ferrocarril y luego las carreteras cercanas, donde todo era bosque. La gente que huyó del noreste de Brasil debido a la sequía llegó a nuestra región ayudada por el gobernador. Cada familia recibió 25 hectáreas de tierra. Tuvieron que talar los árboles del bosque y trabajar los campos para obtener productos de subsistencia, sin incluir los cultivos permanentes. Era una copia del sistema indígena. Sólo quemaban los árboles que necesitaban para las plantaciones. Esto se debía a que no había fertilizante y por lo tanto las cenizas se utilizaban como fertilizantes. Durante dos o tres años los colonos cultivaron la tierra, que luego dejaron para trasladarse a otra parcela de tierra. Se talaban nuevos árboles y el ciclo comenzaba de nuevo. Donde había habido campos cultivados, poco a poco el bosque recuperaba la ventaja. Sin dañar el ecosistema y respetando la creación.

Está llevando a cabo algunas iniciativas relacionadas con la Amazonía.

Dos proyectos que han nacido de leprosos. Para el primero acuñé un eslogan: “Anillo negro y verde en tu dedo, un leproso se ha curado”. Es un anillo negro hecho de una planta, cuyo fruto se come, mientras que la bellota se tira. Nosotros, en cambio, lo tomamos y lo usamos. Fue un leproso llamado Pinto quien me sugirió el proyecto: nos tiran, pero nos levantaremos de nuevo, como la bellota.

¿La otra iniciativa?

El segundo proyecto nació durante el consejo de leprosos que reunía todas las semanas. Me dijeron que no podían trabajar mucho dentro del hospital. Así que me pidieron que abriera una piscifactoría en su interior. Le respondí que era difícil. Un día, de camino a Maracaná, me detuve a buscar leprosos en un pueblo. Entré en la casa de Turu. Su esposa me dijo que había ido a almorzar. Me sorprendió porque no había tiendas cerca. Caminé hacia adentro y vi a Turu que venía hacia mí con una cadena de peces aún vivos, capturados sin anzuelo ni red. Le pregunté, entonces, cómo había conseguido atraparlos y me contestó que simplemente los había cogido con las manos. Me llevó a las tierras sujetas a mareas altas y bajas cerca del océano. Explicó que cuando llega el agua salada llegan muchos peces y cuando el agua retrocede permanecen en los agujeros y pueden ser capturados allí. En ese momento, se me ocurrió la idea. En lugar de agujeros se pueden hacer estanques, comprobando la altura del agua, ya que no hay bosque en la zona y todo es llano. Hay miles de tierras donde no se produce nada y no hay medios para explotar el flujo de agua y de peces. A este respecto, debo dar las gracias a la Conferencia Episcopal italiana. En los años noventa hablé con el director del proyecto y vino a verme. Me donaron 200 millones de liras. Fue la ofrenda que permitió que el proyecto comenzara.

¿Cómo utilizó la ofrenda recibida?

Con la ayuda de los obispos italianos creamos el centro para la reproducción de alevines. Hoy tenemos el centro más seguro de Brasil para la reproducción de peces de agua dulce en cautiverio. Hemos aprendido las mismas técnicas utilizadas en Hungría. El proyecto se llama “Nuevo Moisés”, porque así como él fue salvado por las aguas del Nilo, así el Amazonas es salvado no sólo por la selva, sino por los recursos hídricos. La riqueza de la región es que tenemos el 25 por ciento del agua dulce del mundo. Por eso, sin talar árboles, con nuestros estanques podemos salvar el planeta.

Por Nicola Gori


Para que en Oriente Próximo «nazca un espíritu de diálogo, un espíritu de encuentro y de reconciliación». Es esta la intención de oración de Francisco para el mes de noviembre, difundida por la Red mundial de oración del Papa a través del vídeo publicado en la página web www.thepopevideo.org.

«De estas tierras nos llegó la buena noticia de Jesús, resucitado por amor», afirma el Pontífice. Después constata que «hoy, muchas comunidades cristianas, junto a otras judías y musulmanas, trabajan aquí por la paz, la reconciliación y el perdón». De hecho, añade el Papa, en Oriente Próximo «la convivencia y el diálogo entre las tres religiones monoteístas se basa en lazos espirituales e históricos». En el vídeo de la Red mundial de oración resuenan las palabras de Francisco mientras discurren imágenes que hacen reflexionar sobre la necesidad de reconciliación y de paz. Se ve a un grupo de personas que tratan de construir un pozo. Aparentemente son de diferentes religiones. Les une el espíritu de caridad y de solidaridad hacia el necesitado. Esas piedras del pozo en construcción, apoyadas una sobre otra, son el símbolo de la sociedad que quiere encontrar sus fundamentos en la fraternidad y en la cohesión. Las imágenes que abren el vídeo muestran los lugares sacros de las tres religiones monoteístas presentes en Jerusalén. Ante los ojos del espectador discurren las escenas de fieles que se dirigen al Santo Sepulcro, de un banquete judío y de la explanada de las mezquitas.


Hace algunas semanas, la diputada del Congreso de la Ciudad de México, Yuriri Ayala Zúñiga, presentó cuatro iniciativas de ley, con la finalidad de modificar 4 ordenamientos distintos con la temática de aborto.

El Código Penal de la Ciudad de México; la Ley de Salud, la flamante Constitución de la Ciudad de México y hasta la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

¿Cuáles son sus intenciones?

En concreto se trata de que el aborto se convierta en un derecho humano en la Ciudad de México protegido por la Constitución y a la par eliminar el tipo penal de aborto en la Ciudad, además de limitar el derecho a la objeción de conciencia médica.

Un absurdo total puede considerarse cualquiera de esas intenciones, hagamos algunas consideraciones al respecto.

Leer: Ante el aborto, se necesitan salvar vidas

Primer punto. ¿Qué fuente hace creer a la diputada Yuriri que el aborto es un derecho que deba reconocerse en la Constitución? Parece que ante la inexistencia de tal derecho, ella ha dejado conquistarse por el soft law, es decir, recomendaciones no vinculantes de comisiones u organismos internacionales, que suelen hablar por la Organización de las Naciones Unidas pero en realidad no la representan como organización completa.

Cabe mencionar que la ONU nunca ha reconocido ni recomendado el aborto como una práctica que pueda generar derechos o convertirse en uno, y está lejos de hacerlo, la mayoría de los países del mundo se niegan a considerar que el aborto pueda ser un derecho de alguien.

Segundo punto. ¿Cómo podría ser un derecho humano, deshacerse de un ser humano? Sale de toda lógica y sentido común. Los derechos humanos son para todos los seres humanos, no solo para quienes pueden hacer leyes y beneficiarse de ellas.

Tercer punto. Todo indica que la diputada Yuriri no ha planeado su vejez, pues al paso que vamos en México, y con la pretendida difusión del aborto por parte de la agenda ideológica que niega la humanidad a quien le estorba en sus pretensiones personales (parece que se quedaron con las ideas esclavistas de que hay seres humanos de primera y de segunda); en unas décadas la población de México habrá envejecido, sin recuperar población joven. Esto desembocará en dos posibles futuros para ella, o la diputada no tendrá pensión alguna y malos servicios sociales, o tendrá que seguir trabajando hasta los noventa años para poder mantenerse.

Leer: Mujeres que vivieron un aborto necesitan amor y misericordia

Este paquete de iniciativas de ley, puede dictaminarse durante el próximo periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Ciudad de México, que inicia en Febrero del próximo año.

Esperemos que los diputados del Congreso local de la Ciudad decidan con elementos científicos, lógicos y jurídicos los dictámenes correspondientes, haciendo a un lado la ideología anticientífica que desecha seres humanos. Además, también esperemos que representen realmente a la ciudadanía de la Ciudad de México, que merece debates de altura, no dogmáticos o ideológicos como lo es el abortista.

Ante los acontecimientos violentos que podemos conocer en nuestro país, parece que nos estamos deshumanizando como sociedad, ya no importa la vida del otro, ni su circunstancia, todo por el bien material, por el propio beneficio, sin importar a quién se hace a un lado.

Recordemos que cada uno de nosotros ha sido pensado por el Creador, la vida de cada ser humano tiene una misión, no importa la circunstancia del origen o la situación del ser humano para considerarle igual en dignidad.

Como dijo el Papa Francisco: “A los padres, Dios les concede el gran privilegio de elegir el nombre con el que Él llamará a cada uno de sus hijos por toda la eternidad”.

*El autor es Coordinador de la Comisión de Vida de la Arquidiócesis Primada de México.


Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que la adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando: todo será destruido”.

Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?”.

Él les respondió: “Cuídense que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.

Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”.

Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”.

(Lc.21 5-19)

Comentario

Jesús, cuando estaba por concluir su ministerio en Jerusalén pronunció un discurso que es conocido como el discurso del fin del mundo. Hoy leemos la primera parte del mismo y en el presente artículo resaltaré las predicciones que hizo y como muchas de ellas se cumplieron y hasta se relatan en el Nuevo Testamento.

La primera predicción que aparece en el discurso es que del templo de Jerusalén no quedaría piedra sobre piedra. Jesús conoció y predijo la destrucción del segundo templo que construyeron los judíos en Jerusalén. Este fue destruido el año 70 después de Cristo por los romanos, bajo las órdenes de Tito quien conquistó la ciudad. Este acontecimiento no está narrado en el Nuevo Testamento.

La segunda predicción es: “muchos vendrán usurpando mi nombre, pero no les sigan ustedes”. Muchos hombres antes y después de Jesús intentaron hacerse pasar por el mesías prometido. En el libro de los Hechos de los Apóstoles (5,36-37) nos habla de dos anteriores a él: Teudas a quien siguieron 400 hombres.

Y Judas el Galileo en la época del censo. Después de Jesús, pero no están mencionados por nombre en el Nuevo Testamento se sabe de Juan de Giscala, Simón Bargiorá, anteriormente a la destrucción del Segundo Templo. Simón Bar Kosebá en torno al año 135 d.C. Dentro de la comunidad, nos reporta la Primera Carta de San Juan (4,2-3) que hubo anticristos, es decir miembros de la comunidad que negaban la divinidad del Señor Jesús.

La tercera predicción es: “les echarán mano y los perseguirán; los entregarán a las autoridades de las sinagogas y los meterán en cárceles y los conducirán ante reyes y gobernantes por mi causa”. Casi desde el principio de la predicación comenzaron los problemas de los cristianos. Pedro y Juan fueron encarcelados en Jerusalén y presentados ante el Sanedrín (Hch 4,1-12). A Pablo lo presentaron ante el Rey Agripa (Hch 25,13-27).

Este último pronunció un excelente discurso, cumplimiento de lo que el Señor predijo sobre la asistencia del Espíritu Santo al presentarse en los tribunales. La última predicción que nos falta analizar es la de los terremotos y otros fenómenos atmosféricos, así como guerras. Esto se ha venido cumpliendo a lo largo de toda la historia. En los años cercanos a la vida de Nuestro Señor hubo una gran hambruna en Palestina, a la cual se refiere San Pablo al hacer colecta en favor de los pobres en Jerusalén (2Co 8,1-15).

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Lectura del Santo Evangelio

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que la adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando: todo será destruido”.

Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?”.

Él les respondió: “Cuídense que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.

Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”.

Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”.

(Lc.21 5-19)

Perseverar para salvar el alma…

Con este Evangelio vamos terminando el año litúrgico del tiempo ordinario, sólo nos faltará el Domingo siguiente en que celebraremos a Jesucristo Rey del Universo.

El texto litúrgico comienza retomando la admiración que las personas expresaban contemplando la belleza del templo; (según D. Fabio Rosini, que comenta este texto para Radio Vaticana) se utilizará la misma expresión para contemplar a Jesús al entregar la vida por nosotros y tiene que ver con la conciencia de percibir lo pasajero de las cosas, confrontándolo con la eternidad de nuestros actos.

Las cosas han de pasar, todo, por bello o majestuoso que parezca, todo ha de pasar, incluso nosotros mismos, seguramente en 50 años, difícilmente seguiremos caminando las calles de esta ciudad.

Sin embargo, es preciso no perder la dirección en la vida, no por lo que digan las personas: ‘que el fin está cerca, que el mundo se va a acabar’,  etc. Lo importante no es tanto la fecha, sino la dirección que llevemos en la vida.

Porque hay personas que son capaces de soportar las más increíbles dificultades, porque saben hacia dónde se dirigen. Recuerdo todavía con muchísimo cariño y admiración a un seminarista que enfrentó el cáncer en la última etapa de su formación en el seminario, me parecía mentira, verlo asistir a clases la misma semana que había recibido el tratamiento de quimioterapia, así todo delgado, como la sombra del joven fuerte y vigoroso que fuera en otros tiempos; así, débil asistía a sus clases y cumplía con sus trabajos. Obviamente hubiera sido imposible recuperarse de esos duros y devastadores medicamentos, si él no hubiera tenido razones para seguir adelante.

Realmente ninguno de nosotros sabía cuando el Señor lo habría de llamar a su presencia, la verdad creo que eso nunca nos preocupó, lo que fue una verdadera alegría y testimonio para quienes lo conocemos, era contemplar el espectáculo de su fuerza de voluntad.

Así como el Evangelio que hemos escuchado éste domingo, Jesús nos invita a no dejarnos llevar por las cosas pasajeras, por maravillosas que se presenten, nuestro mismo cuerpo entre ellos, se ha de acabar, ha de pasar, se ha de terminar.

Jesús, por otro lado, ante lo pasajero de la vida, nos invita a perseverar (v. 19), para así salvar el alma. Y, ¿cómo perseverar?, me queda claro que sólo puede perseverar, quien tiene motivos fuertes para continuar; como los padres de familia que van a trabajar, no sólo por ellos mismos, sino por los hijos que el Señor les ha regalado; como los empresarios que saben que la empresa alimenta a muchas familias y hacen esfuerzos por no cerrar; como las religiosas que a pesar de dificultades en su congregación recuerdan el gran motivo que les llevó a dedicar su vida a Jesús; como los jóvenes que si no están estudiando, buscan alguna manera de ocuparse para ayudar a su familia, mientras pueden volver a las aulas.

¡Perseveremos Hermanos!

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LUEGO DE GESTAR con los procesos y riesgos ordinarios, y sin obviar los temores enrarecidos, engrandecidos y hasta ennegrecidos (¡ah, cómo solemos hacernos la vida de cuadritos!) finalmente vino el parto natural (no, aunque muchos digan que así pareció, no fue cesárea) y tuvo su culmen en tres jornadas: 4, 5 y 7 de noviembre; el resultado fueron una niña y dos niños, y sus nombres ancestrales ahora tienen el apellido de Diócesis, ellos son: Iztapalapa, Xochimilco y Azcapotzalco…

AL CONDUCIR UN AUTO siempre debo mirar con atención hacia adelante y sólo ocasionalmente hacia atrás y momentáneamente, por si otro automóvil se acerca para rebasar o para constatar que ya lo dejé atrás y entonces pueda yo maniobrar con libertad; algo semejante sucede con multitud de acontecimientos en la vida y en la sociedad, pues si solo miramos y miramos el pasado, nos perderemos de las ventajas del futuro…

LA NIÑA NACIÓ FUERTE -¡bien nacida, Iztapalapa!- y siendo la primera en ser parida, su chillido nos provocó una múltiple reacción de asombro y sobresalto, de satisfacción y emoción, pues lo anunciado ya se cumplía, y lo preparado con meses, ya naciendo tomaba altura; a mí personalmente me recordó el nacimiento de una jirafa, que al caer desde el vientre materno (¡imagina tú el guamazo que se da!) su primera reacción es buscar estirar las patas y ponerlas en funcionamiento, pues en la sabana acecha siempre el depredador y entonces -bien dice el dicho- “patitas, ¿pa’cuándo son?”…

EL PRIMER NIÑO NACIÓ grandote -¡bien nacido, Xochimilco!- y no por razón de su territorio (incluye Tláhuac y Milpa Alta) sino por las ganas de moverse y de vivir, mismas que presumió con tremendo fiestón que se alargó por varios días, y te comento lo espantado que quedé al saber que fueron cinco to-ne-la-das -¡cinco!- de barbacoa de puerco las que se alistaron para dar de comer a todo el pueblo, además de tamales, mole, arroz, frijoles y un etcétera tan vasto que de plano se agradece; a mí me pareció como cuando nace un ballenato o un elefante, y ya no digo más (¡imagina lo que comen para ese cuerpecito!)…

EL SEGUNDO NIÑO -último en ser parido- nació robusto -¡bien nacido, Azcapotzalco!- y para no quedarse atrás, el berrido que lanzó nos devolvió la alegría de saber que el parto ha sido dichoso, que la madre ya descansará y se recuperará en la debida cuarentena; comparo su nacimiento al del último de los cachorros de una leona: hasta entonces puede echarse y disponerse a lo siguiente…

GRAN LECCIÓN RECIBÍ cuando fui testigo y ayudé a una perra en su trabajo de parto: yo apenas cumpliría los 17 y aquello fue una cátedra de amor por la vida, de la tremenda inercia de la supervivencia, de ganas de cumplir con la propia tarea aunque no hubiera otra luz que la del instinto: aquel animal no quería otra cosa sino que sus crías estuvieran bien, y para eso hasta dejó de comer lo ordinario procurando limpieza total en el ambiente de sus cachorros…

PUDE ESTAR PRESENTE en hechos tan significativos (el inicio de las nuevas diócesis y el parto de la perra) y encontré varios puntos en común: 1) se concluye una etapa y comienza otra con mayores retos y esperanzas, 2) se genera una cohesión y solidaridad a pesar de los encontronazos y descalabros propios de todo proceso similar, 3) se mantienen unos vínculos y se rompen otros: unos para reforzar, otros para concretar y definir, 4) se volteará a ver al pasado -en ocasiones- pero para mirar con mayor atención al futuro…

SI ME EQUIVOCO ya habrá alguien que me corrija y lo diga bien, pero lo mejor que puede sucederle a una madre es que sus hijos crezcan sanos y se desarrollen fuertes, que inicien su vida en paz y que la hagan crecer con tesón; muyyyy mal estaría aquella mamá que pretenda tener a sus hijos siempre infantes y dependientes, y esto se constata cuando la madre se alegra por el primer diente, y el primer paso, y la primera palabra: ¡uf!, al gusto de haber parido le sigue el gusto de ver crecer; ¡dichosas las auténticas madres que empujan a sus hijos a la independencia y la responsabilidad!…

“HIJO MÍO, ¿POR QUÉ nos has hecho esto?”, dijo María, y luego añadió: “tu padre y yo te buscamos con angustia” (Lc 2, 48), y la respuesta de Jesús no dejó duda alguna: “¿Qué no saben que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?”; y esto es algo parecido lo que sucede en cada familia, en cada cultura, en todos los pueblos: los hijos crecen y es necesario que tomen su propio rumbo, que lo vivido ya está vivido y soñado está por realizarse…

YA DESDE AHORA anuncio que tendremos un encuentro entre los lectores de este semanario y quienes estamos involucrados en su realización; la fecha, lugar y hora ya la diremos; será un encuentro festivo y sabrosón, con aroma de ponche y grito de piñata, a cielo abierto y con el alma llena; en tal encuentro nos prepararemos a celebrar el Nacimiento que llenó de luz al mundo entero, pues nació la Luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn 1, 9); sin duda te animarás a participar y a nosotros nos dará mucho gusto conocerte en vivo y a todo color; solo te pediremos un favor: lleva una o dos fotografías de momentos familiares y bellos que nos quieras compartir, de lo demás ya nos encargaremos…

Leer: Ángelus Dominical: Asombros que sí valen, y otros que no


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