mayo 2016
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Desde la pregunta ¿a que Dios adoro? Si vamos descendiendo, pregunta a pregunta, podemos ir dando respuestas menos acertadas. Las respuestas menos acertadas, poco a poco, van dando lugar a verdaderos errores. Los pequeños erorres, al final, nos llevan a que los inquisidores cristianos recorran Europa.
Pero eso es el final del camino. Sin llegar al final, alguien metido en el campo eclesiástico, encontrará toda su vida, de vez en cuando, en colegas y a todos los niveles, esos resabios de fanatismo en cualquier recodo del camino. Aquí y allá te encuentras con trabajadores del Evangelio que  por el Evangelio están dispuestos a hacer no pocas cosas contra el espíritu del Evangelio.
Por supuesto que esto no es lo general. Pero compadezco al que se encuentre con un pedazo de materia oscura en medio del prado eclesial. Comprobará que la más pegajosa oscuridad, la que más sarpullidos le provocará a la víctima, no es la maldad pura –de esa hay poca-, sino la mediocridad. Esa mediocridad mezclada con el bien es una combinación muy desagradable. Si fuera mal y sólo mal, sería más fácil identificarla y anularla. El problema es la proporción adecuada de mediocridad del sujeto y su convicción de estar haciendo lo correcto cuando justamente está haciendo daño a alguien. Si a eso le unimos una cierta cantidad de bien (virtudes, oraciones, fe), tenemos un espacio eclesial (personal o grupal) que tiene toda la probabilidad de pasar desapercibido, de mimetizarse con el ambiente.
Este post puede parecer muy abstracto, pero las historias que hay detrás de él son muy concretas. Al final, en la Iglesia, en la universidad, en una empresa, en el arte, en todas partes, las personas con fe resisten, porque saben que hay una justicia final. Es más fácil vencer a Hitler que al mediocre. El mediocre, como las pilistras, tiene una capacidad de resistencia sencillamente épica.
Post data: Gracias a la persona anónima que me ha provisto de los textos litúrgicos que pedí en un post precedente. Gracias de verdad.

Hay casi 50 millones de esclavos modernos: el 60% de ellos está en Asia

En el mundo hay al menos 45,8 millones de esclavos modernos; dos tercios de estos hombres, mujeres y niños están en el área Asia-Pacífica. El continente asiático ostenta el mayor número de esclavos: 26,6 millones, que equivalen al 58% del total. Es cuanto surge del Global Slavery Index 2016, que fue publicado hoy por la fundación Walk Free Foundation, una organización caritativa fundada por el magnate australiano Andrew Forrest y por su esposa, Nicole.

El primado de Corea del Norte

El documento es único en su tipo, y publica estimaciones –verificadas con investigaciones sociológicas- acerca del número de personas convertidas en esclavos, acerca de las causas de su situación y del modo en el cual los gobiernos responden a dichos problemas. Gracias a una mayor exactitud en los estudios y en sus estimaciones, este año se podido precisar aún más el número de esclavos en el mundo, que se ha incrementado un 28% con respecto a 2014.

En una lista de 167 países, los primeros puestos –si se toma el número de esclavos en relación  al total de habitantes –  son ocupados por cinco naciones asiáticas: Corea del Norte, Uzbekistán, Camboya, la India y Qatar. En Corea del Norte, cada vez es más evidente que toda la red de trabajos forzados forma parte del sistema productivo del país. Al mismo tiempo, miles de mujeres norcoreanas son vendidas como esposas o para ser explotadas sexualmente en China y en los demás países vecinos. Al menos el 4,37% de los norcoreanos son convertidos en esclavos, dejando a Pyongyang este amargo primado. En Uzbekistán, cada año, el gobierno continúa sometiendo a sus ciudadanos a trabajos forzados para la cosecha del algodón.

En Qatar, con cerca de 2,3 millones de habitantes, hay al menos 30.000 esclavos (el 1,36% de la población). La forma de esclavitud dominante es la que pervive en el sector de la construcción, sobre todo en lo vinculado a la edificación de instalaciones para los Campeonatos mundiales de fútbol para el año 2022. La masa de esclavos-migrantes, que es en un 99,4% masculina, proviene de la India, Nepal. Filipinas, Sri Lanka y Bangladesh.

Los primados de la India y China

En términos absolutos, el primado por el mayor número de esclavos es mantenido por la India, China, Pakistán, Bangladesh y Uzbekistán. La India se encuentra en la cúspide, con cerca de 18,35 millones de personas esclavas; es seguida por China con 3,39 millones; Pakistán tiene 2,13 millones de esclavos; Bangladesh, 1,53 millones y Uzbekistán, 1,23 millones. Ha de ser aclarado que muchos de estos países usan la esclavitud en el sistema laboral a bajo costo, que produce bienes de consumo para los mercados de Europa, Japón, Norteamérica y Australia.

Un hecho interesante es que para el Global Slavery Index, Hong Kong  se encuentra peor que China. Según dicho índice, en efecto, el territorio brinda escasa protección a las personas vulnerables a la esclavitud (niños, mujeres, migrantes…) y a esto, se añade la sospecha de que “hay políticas de gobierno y prácticas que facilitan la esclavitud”.

En China, en cambio, si bien existe un número enorme de esclavos, la situación es positiva en virtud de las acciones tomadas por el gobierno para combatir el problema.

Ha de ser dicho que entre las causas de la esclavitud moderna, se encuentra el préstamo a usura.

Según los estudiosos del sector, hay tres razones que alimentan la esclavitud: los negocios, que buscan una reducción en los costos; el crimen organizado, que trafica esclavos; la explotación del hombre por el hombre.

Para Andrew Forrest, estos tres elementos se combaten con leyes que prohíban la esclavitud, pero también pidiendo a los hombres de negocios que esclarezcan cuáles son los sitios y los modos de producción de los productos que venden. Hay, por último, otro importante compromiso, que es responsabilidad de todos: cesar en esta visión consumista, que busca entre los productos aquellos que tengan el precio más bajo.

Información de AsiaNews.it

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Cómo cambiaría el mundo si aprendiéramos a servir y llegar a los demás

Si “aprendiéramos esto, el servicio e ir al encuentro de los otros”, ambos “signos” cristianos”, cómo cambiaría el mundo. Lo dijo el Papa en la misa celebrada esta mañana en Casa de Santa Marta, inspirado en el pasaje del Evangelio que habla de la visita de María a Isabel. Hecho que, destacó Francisco, junto con las palabras del profeta Sofonías en la primera lectura y San Pablo en la segunda diseña, dice Francesco, una liturgia “llena de alegría”, que viene como un soplo de “aire fresco” a rellenar “nuestra la vida”.

Cosa mala los cristianos con una cara torcida, los cristianos tristes. Cosa fea, fea, fea. Pero no son plenamente cristianos. Ellos piensan que lo son, pero no lo son totalmente. Este es el mensaje cristiano. Y en este ambiente de alegría, que la liturgia de hoy nos la da como un regalo, sólo quiero señalar dos cosas: en primer lugar, una actitud; en segundo lugar, un hecho. La actitud es el servicio”. Un servicio, el de María, que realiza sin dudar. María, dice el Evangelio: “va apresurada” y esto a pesar de estar embarazada y era probable que tropiece en el camino con ladrones. “Esta chica de dieciséis, diecisiete, no más, fue valiente. Se levanta y se va”. “Coraje de mujer. Las valientes mujeres que están en la Iglesia: son como la Virgen. Estas mujeres que llevan adelante a la familia, estas mujeres que están realizando la educación de los niños, que se enfrentan a muchas dificultades, a tanto dolor, que curan a los enfermos… valientes: se levantan y sirven, sirven. El servicio es signo cristiano. Quien no vive para servir, no sirve para vivir. Servicio en la alegría, esta es la actitud en que quiero hoy hacer hincapié. Hay alegría y también servicio. Siempre para servir”.

El segundo punto sobre el que se basó el Papa es el encuentro entre María y su prima. “Estas dos mujeres se encuentran y se reúnen con alegría”; en ese momento “todo el fiesta”. Si ” aprendamos esto, el servicio y nos acercamos a los demás”, “cómo cambiaría el mundo”. “La reunión es otro signo cristiano. Una persona que dice ser cristiano y no es capaz de llegar a los demás, al encuentro del otro, no es totalmente cristiana. Tanto el servicio y el encuentro requieren salir de sí mismos: se van a servir y salir al encuentro, para abrazar a otra persona. Es con este servicio de María, con este encuentro, que renueva la promesa del Señor, se lleva a cabo en el presente, en aquel presente. Y el Señor – como hemos escuchado en la primera lectura: “El Señor tu Dios está en medio de ti” – el Señor está en el servicio, el Señor está en el encuentro”.

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9:04 a.m.
La Iglesia en la Argentina celebró entre sábado y domingo la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, en la que los obispos presidieron la misa y encabezaron la tradicional procesión con el Santísimo Sacramento, además de dedicar un momento a la adoración eucarística junto con los fieles.

La celebración del Corpus Christi se enmarcó en el Año de la Misericordia convocado por el papa Francisco, el Bicentenario de la Independencia y en la preparación del XI Congreso Eucarístico Nacional, que se realizará del 16 al 19 de junio en Tucumán.

En las homilías, los obispos reflexionaron sobre el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y los peces, destacaron párrafos del mensaje “Bicentenario de la Independencia. Tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos” y llamaron a vivir el compromiso eucarístico.

Mons. Rubén Frassia (Avellaneda-Lanús): "La victoria de Cristo en la Eucaristía nos viene a transformar y dar una fuerza increíble, porque con nuestras propias fragilidades no seríamos capaces de llevarlas adelante. Hoy es importante reconocerlo a Jesús presente en la Eucaristía. Reconocerlo, contemplarlo, adorarlo, quedarnos con Él y pedirle fuerzas para que nuestra vida sea Cristo-céntrica, una vida que participe del misterio de Cristo que con su Palabra transformó el pan en su Cuerpo y el vino en su Sangre Divina”; y cuantas veces celebramos el misterio, cuantas veces hacemos -en nombre de la Iglesia- la Eucaristía, también tenemos que pasar por esa transformación. Si Cristo pasa y entra, le tenemos que decir 'Señor quédate con nosotros porque atardece', y si el Señor se queda, nuestra vida es transformante y transformadora”. Texto completo de la homilía

Mons. Luis Urbanc (Catamarca): "Señor Jesús, danos la gracia de sentir hambre de Ti, para que podamos comprender al que pasa hambre de pan, de cultura, de cariño, de trabajo, de respeto, de dignidad, de salud, de integridad, de educación, de inclusión, y que nos acerquemos humildemente a ellos para ayudarlos a saciarse de los bienes que Tú repartes en abundancia por medio de nuestro compartir. Señor Jesús, enséñanos a partirnos y a repartirnos como Tú en favor de nuestros hermanos hasta la entrega de la propia vida como lo hiciste Tú y lo celebramos en cada Eucaristía. Que aprendamos de Ti no sólo a dar algo, sino a darnos, puesto que esto hiciste en favor de toda la humanidad y nos lo dejaste como memorial para que hagamos lo mismo, con la certeza de que vale la pena porque Tú lo santificas y significas. Todo lo que nos indicas hacer es lo mejor. Que lo sepamos y lo practiquemos". Texto completo de la homilía

Mons. Luis Collazuol (Concordia): "El drama de la pobreza y el de la soledad sacuden nuestra conciencia; la misericordia nos mueve a dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos. Las obras de misericordia corporales son uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios. Las obras de misericordia no son sólo un ejercicio individual; reclaman un mayor compromiso de todos: Estado y sociedad civil, varones y mujeres, docentes y alumnos, esposos y esposas, padres e hijos, empresarios y obreros, juntos, cada uno desde su lugar, comprometidos por la vida digna de todos los habitantes de nuestra querida Nación". Texto completo de la homilía

Mons. Santiago Olivera (Cruz del Eje): “Él nos invita a nosotros a hacernos Eucaristía. Hacer de nuestra vida una entrega… La multiplicación de los panes y peces no es sólo para saciar el hambre humano, sino más bien como signo de que siempre, a los discípulos de hoy, que demos de comer a la hambrienta multitud. El alimento que tenemos que presentar es la fe en Jesucristo y acerca a los hombres y mujeres de nuestro tiempo a Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida verdadera. Y que juntos nos reunamos cada vez más para celebrar la Eucaristía, que es por excelencia el amor que se entrega”. Audio de la homilía

Mons. Gabriel Barba (Gregorio de Laferrere): “La Eucaristía ‘hace a la Iglesia’, desde nuestras comunidades, como Iglesia que somos, debemos abrir puertas que construyan fraternidad. Que testimonien a Dios a nuestros hermanos. Siendo artífices de una nueva realidad. Ciudadanos comprometidos que anuncian el Evangelio y construyen una sociedad con valores ciertos, concretos y verdaderos. No de palabras bellas que no se sostienen en la realidad. Para eso el alimento del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Para que seamos comunidades vivas que transformen el mundo”. Texto completo de la homilía

Mons. Marcelo Colombo (La Rioja): “La fiesta de Corpus no nos deja en la contemplación piadosa de Cristo entregado por amor. Arraigados en Él, nuestra mirada afectuosa nacida de la fe nos tiene que llevar a esas otras miradas de preocupación y búsqueda del bien de los hermanos, como la Virgen María en Caná, como San Nicolás con los pobres de su tiempo, como San Francisco Solano junto a los aborígenes pisoteados en su dignidad, como monseñor (Enrique) Angelelli en nuestra Rioja de los años 70, como el padre Joaquín, generoso y activo en el Hogar de Ancianos San José que atraviesa tantas necesidades en La Rioja de hoy y no logra la solidaridad permanente de nuestra sociedad y de sus instituciones”. Texto completo de la homilía

Mons. Jorge Lugones SJ (Lomas de Zamora): "La comunión con Dios y con los hermanos nos compromete porque la comunión tiene consecuencias sociales. Comulgar con Jesús en la Eucaristía implica recibir una gracia santificante que refuerza mi amistad con Dios y con el prójimo, y por lo tanto exige ejercitar las obras de misericordia. La bondad del pan, el hacerse pan para los demás como Jesús, que se parte y reparte para fortalecer y saciar a su pueblo, nos invita a ser sencillos, pobres, mansos, tiernos como el pan. A descubrir nuestra vocación de pueblo, como decimos los obispos, una participación que implica: 'Exponerse, descubrirse, comunicarse, encontrarse… dejar circular la vida, la simpatía, la ternura y el calor humano'". Texto completo de la homilía

Mons. Antonio Marino (Mar del Plata): "Las formas de hambre y de pobreza que padecen los hombres son muy variadas. Hay hogares donde escasea el pan y falta el trabajo para lograrlo dignamente. Sabemos que la palabra "pan" tiene una amplitud de significados. Hay también un hambre espiritual y padecimientos del alma. Los niños y los jóvenes, en especial, experimentan el enorme esfuerzo de encontrar sentido y rumbo, en una sociedad donde las familias han perdido la capacidad de educar y orientar. Hay carencias de afecto no sólo en los niños sino también en los ancianos. Muchos buscan a tientas la verdad y una vida más lograda y más plena. De necesidades y privaciones está llena esta tierra. Ante este panorama de dolencias y de hambre material y sed de sentido, en esta solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, resuenan con renovada fuerza las palabras del Señor: 'Denles de comer ustedes mismos'". Texto completo de la homilía

Mons. Ariel Torrado Mosconi (Nueve de Julio): “Ante la inquietud poco comprometida de los discípulos, Jesús los hace responsables a ellos: ‘Denles ustedes de comer’. También nosotros debemos procurar no quedarnos en estériles lamentos o en quejas lastimosas sino que debemos hacernos cargo de ofrecerle pan al hermano. Pero no se trata de regalar lo que se debe ganar con esfuerzo. El llamado del Señor ‘denles ustedes’ es una exhortación al trabajo nuestro y al de enseñar a trabajar. Trabajar por el bien común, superar la mentalidad del subsidio fácil y recomponer la cultura del trabajo. ¡Qué hermoso y digno es que el pan llegue a nuestra mesa como fruto del esfuerzo! Y que ese pan sobreabunde, para que podamos compartirlo y para que llegue hasta la mesa de los más pobres”. Texto completo de la homilía

Mons. Juan Martínez (Posadas): "Quiero en el contexto del Corpus pedir al Señor por nuestra Patria al celebrar el bicentenario de la independencia por la inclusión de todos los argentinos especialmente por todos aquellos que padecen desde hace años distintos tipos de exclusión. Pedimos que replique en nuestro corazón el mandato del Señor: 'Que amemos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos'. Por todos los prójimos, pero especialmente por los más pobres y excluidos. Son ellos nuestros hermanos y queremos tenerlos presente en nuestro corazón. No tiene mucho sentido cuantificar la pobreza, si hay más o menos pobres, sabemos con certeza que los hay. Lo importante es que todos, sobre todo la dirigencia social y no solo los políticos, tengamos presente a los pobres en sus diversas manifestaciones y busquemos siempre incluirlos en toda proyección". Texto completo de la reflexión

Mons. Marcelo Martorell (Puerto Iguazú): “La Eucaristía es un convite ofrecido a todos los hombres para saciar su hambre de Dios y de vida eterna. Es el mismo Dios que se hace presencia y alimento para todos. La celebración de esta fiesta nos invita -en la fe- a amar la Eucaristía, que es el mismo Dios presente realmente entre nosotros. Nos invita a que cada día nos sintamos más hambrientos de ella y que sepamos conducir hacia Jesús Eucaristía a quienes todavía permanecen indiferentes, para que cambiando su corazón puedan descubrir y vivir Su presencia real en la Eucaristía y encontrándole a Él puedan convertirse en discípulos y misioneros suyos en un mundo que necesita del testimonio de que es posible vivir el amor de Dios y construir una sociedad ordenada según el querer de Dios”. Texto completo de la homilía

Mons. Carlos Tissera (Quilmes): "Jesús es el que nos une en la única mesa de los hermanos, donde el Padre da el alimento para cada uno, para todos: Jesús. Él quiere que comamos juntos. Hoy como ayer, Jesús sigue estando con nosotros, en medio nuestro, cuando abrimos el corazón para compartir los 'cinco panes y dos pescados' que tenemos. El milagro que provoca el amor. Jesús, el Señor de la historia, es el Dios hecho pan. Hoy también, en esta Argentina del Bicentenario, queremos decirle a Jesús, como los discípulos de Emaús, en el camino de la historia: 'Quédate con nosotros, Jesús'”. Texto completo de la homilía

Mons. Luis Fernández (Rafaela): "Un inmenso río de creyentes que cada domingo sale de su casa y humildemente, sin ruido; inmenso río que agrupa a los cristianos provenientes de ciudades y pueblos, colonias y campos, para encontrarse con la comunidad, y la presencia del Señor que lo llena todo y hace nuevas todas las cosas. De este modo se alcanzan las periferias de las que habla el papa Francisco, que son las geografías de los todavía no evangelizados y las de cuantos se encuentran distantes del corazón y se han distanciado, pero que esperan con vivo deseo el reencuentro de una comunidad eclesial que los extraña, y por eso como Jesús sale en búsqueda de la oveja perdida y al encontrarla la carga sobre sus hombros y la lleva con ternura a la comunidad. Estas abarcan a los denominados `'alejados', que han recibido un primer anuncio de la buena noticia y después se han alejado de la fe por las vicisitudes de la vida, pero también como propusimos en los objetivos diocesanos estos son 'los buscadores de Dios' todavía escondidos, que viven en el corazón la nostalgia de lo que hoy estamos celebrando, el infinito amor misericordioso de Dios, presente en la Eucaristía". Texto completo de la homilía

Mons. Miguel Ángel D’Annibale (Río Gallegos): “El ministerio de la Eucaristía nos invita a descubrir que el misterio eucarístico es un misterio ofrecerse y multiplicar. De ofrecer lo que tenemos, lo poco que tenemos, porque qué son para la transformación de las realidades según el evangelio lo que cada uno es y cada uno puede brindar. Cinco panes y cinco peces. Puestos en la mano de Jesús esos cinco panes y cinco peces transforman la realidad, lo hemos visto cuántas veces. Tenemos el testimonio de gente que simplemente con dejar abierta una puerta, dejando entrar a una persona que venía en una misión, se empezó a gestar un camino que no imaginaba la persona que abrió la puerta y tampoco el misionero”.

Mons. Sergio Buenanueva (San Francisco): “La Eucaristía le recuerda a la Iglesia que su lugar en la compleja vida de los hombres no es el poder, la estrategia política, el cálculo o la viveza criolla. Si intenta promover así el Evangelio, traiciona tanto al Evangelio como a la misma política, cuya noble naturaleza pervierte, escandalizando a propios y extraños. La Eucaristía, memoria de la Pascua del Señor, le recuerda a la comunidad cristiana que su lugar en la historia humana es el del pan y el vino, allí donde obra el Espíritu que sondea los corazones, atrae la libertad e ilumina la conciencia con el único poder que es realmente congruente con la naturaleza de Dios: el amor humilde del Cordero que, inocente, inerme y entregado, dona la paz al mundo”. Texto completo de la homilía

Mons. Martín Fassi (auxiliar de San Isidro): “La fiesta del Corpus Christi es celebrar entonces, la cena de Jesús que se entrega en Pascua, muerte y resurrección para que todos tengan un lugar en el Reino de Dios. Jesús vino para todos, entonces la Eucaristía nos invita a participar de este pensamiento y de este querer de Jesús, participar de su Reino que es la voluntad del Padre. Decir ‘Amén’ cada vez que comulgamos es decir amén a este deseo inclusivo de Dios, para que todos tengan un lugar en la mesa de la vida. El día de Corpus vamos a ir por la calle proclamando que creemos en esta verdad. Al caminar por la calle también decimos “Amen” a una comunidad, Iglesia, para que todos tengan acceso a la vida, todos puedan tener un lugar en la mesa de la vida, sin excluir a nadie, invitando a todos porque todos somos hijos de Dios”. Texto completo de la reflexión

Mons. Eduardo García (San Justo): “Hacer memoria de Jesús es ser semejantes a Él, siendo entrañablemente misericordiosos, sirviendo la mesa grande para todos, sirviendo la mesa donde se produce sufrimiento, allí donde están las víctimas, los empobrecidos, los maltratados por la vida o por la injusticia de los hombres, las mujeres golpeadas y atemorizadas, los extranjeros sin papeles, los que no encuentran sitio ni en la sociedad, ni en el corazón de las personas. Servir una mesa en la que puedan sentarse los que están en la cuneta de la vida, los que no tienen todo en regla, ‘haciendo lo mismo que Jesús’”. Texto completo de la homilía

Mons. Pedro Daniel Martínez Perea (San Luis): “Al comulgar, Jesucristo nos asimila. Él transforma nuestra inteligencia y nuestra voluntad, cambia nuestros criterios y nuestros comportamientos, pues nos hace ‘otro Cristo’, y vemos la vida como Él la mira... Las sociedades entran en decadencia cuando se apartan de la ley natural y de la ley de Dios... Que Jesucristo eucaristía, nos dé la fuerza para perseverar en el buen combate, volviendo a la ley natural y la ley de Dios. Que la Eucaristía sea nuestra fuerza, y nos dé la luz y la paz para transmitir con fidelidad aquello que Dios nos ha enseñado”.

Mons. Adolfo Uriona (Villa de la Concepción del Río Cuarto): "¿Cómo podían cumplir ese mandato con sólo cinco panes y dos pescados? Comprobamos que el milagro lo hace el Señor pero él quiere que ellos, en lugar de despedir a la multitud, aporten lo poco que tenían. Además, una vez bendecidos los panes, Cristo quiere que sean distribuidos por las pobres manos de los discípulos; los hace participar del milagro como mediadores. Este milagro no tiene el sentido de saciar el hambre de un día sino que es un signo de que Cristo salva a la humanidad de sus dolencias ofreciendo su Cuerpo y su Sangre. Sin embargo, siempre hay que pasar por estos dos gestos: ofrecer lo poco que tenemos y somos, recibir de Jesús el pan partido y distribuirlo a todos". Texto completo de a homilía.

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9:04 a.m.
Los Cascos Blancos presentes en Siria ver más
Buenos Aires (AICA): El presidente de la Comisión Cascos Blancos de la Cancillería argentina, embajador Alejandro Daneri, y los directores mundiales de la Fundación Pía Autónoma de Derecho Pontificio Scholas Occurrentes, profesores José María del Corral y Enrique Adolfo Palmeyro, celebraron un convenio de cooperación e intercambio para desarrollar programas de interés humanitario a través del asesoramiento, capacitación y transferencia de información científica y técnica.
La Comisión Cascos Blancos y la Fundación Scholas Ocurrentes firmaron el domingo 29 de mayo un acuerdo de trabajo y cooperación en el marco de la VI Cumbre Mundial de Scholas Occurrentes, que se desarrolló en la Ciudad del Vaticano.

El presidente de la Comisión Cascos Blancos de la Cancillería argentina, embajador Alejandro Daneri, y los directores mundiales de la Fundación Pía Autónoma de Derecho Pontificio Scholas Occurrentes, profesores José María del Corral y Enrique Adolfo Palmeyro, celebraron un convenio de cooperación e intercambio para desarrollar programas de interés humanitario a través del asesoramiento, capacitación y transferencia de información científica y técnica.

Ambas entidades realizarán en la Misión San Benito de Mangundze, sede de Scholas Mozambique, un nuevo Proyecto de Asistencia Humanitaria de Cascos Blancos, que incluye el desplazamiento de voluntarios expertos con el objeto de mejorar las competencias de atención primaria de la salud en la comunidad. Las enfermedades y problemas más comunes que afectan a la región son: malaria, tuberculosis, HIV, desnutrición, diarrea, escasez de agua y saneamiento deficiente.

El embajador Daneri participó de los Encuentros Internacionales de Jóvenes y asistió al Seminario Cátedras Scholas, dentro de las distintas actividades y problemáticas abordadas en la agenda de la Cumbre.

Asimismo, la Misión Humanitaria de la Comisión Cascos Blancos encabezada por la canciller Susana Malcorra, destinada a asistir a refugiados del conflicto sirio en territorio libanés, a principios del corriente mes, contó con la participación de Scholas Occurrentes para investigar y encontrar soluciones concretas a las problemáticas planteadas en los campos de refugiados.

La tarea que desarrolla la Comisión Cascos Blancos se basa en la cooperación, solidaridad y participación comunitaria orientada a la asistencia internacional.

La comisión trabaja junto a organismos internacionales como también federales, provinciales y municipales para asistir a damnificados, capacitar voluntarios y poner a disposición insumos de ayuda y recursos locales. Sus programas promueven la gestión integral de riesgo para construir herramientas que disminuyan la vulnerabilidad y refuercen la resiliencia de las comunidades afectadas que atiende al principio de No Indiferencia de los Estados por el cual se rige el accionar de la actual gestión de la Cancillería Argentina.

En tanto, Scholas Occurrentes es una fundación inspirada y promovida por Su Santidad el Papa Francisco, cuya visión es transformar el mundo en una sociedad inclusiva a través de la mejora de la educación y la integración de las comunidades. Su tarea está focalizada en los sectores de menores recursos que permita a sus habitantes el acceso a una vida digna y al goce de sus derechos fundamentales a través propuestas pedagógicas, deportivas y artísticas con el compromiso de diversos actores sociales.

Actualmente, Cascos Blancos ha establecido diversos acuerdos de acción humanitaria junto con organizaciones internacionales, con el objetivo de potenciar el alcance de su tarea a través del trabajo en red junto a entidades con las cuales comparte propósitos.+

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8:32 a.m.
Ciudad del Vaticano (AICA): La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de junio de 2016 es: “Para que los ancianos, marginados y las personas solitarias encuentren, incluso en las grandes ciudades, oportunidades de encuentro y solidaridad.” Su intención evangelizadora es: “Para que los seminaristas y los novicios y novicias tengan formadores que vivan la alegría del Evangelio y les preparen con sabiduría para su misión.”
La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de junio de 2016 es: “Para que los ancianos, marginados y las personas solitarias encuentren, incluso en las grandes ciudades, oportunidades de encuentro y solidaridad.”

Su intención evangelizadora es: “Para que los seminaristas y los novicios y novicias tengan formadores que vivan la alegría del Evangelio y les preparen con sabiduría para su misión.”.+

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8:17 a.m.
Rosario (Santa Fe) (AICA): El Encuentro Nacional de Juventud, organizado por la Pastoral Nacional de Juventud, se realizará en octubre del 2017, en Rosario (Santa Fe), y los preparativos ya comenzaron. El fin de semana del 28 y 29 de mayo, el equipo organizador realizó la primera reunión.
En octubre de 2017, la ciudad de Rosario (Santa Fe), será sede del Encuentro Nacional de Juventud (ENJ), organizado por la Pastoral Nacional de Juventud.

Con la aprobación de los obispos de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), los organizadores de esta jornada se reunieron, en Rosario, el fin de semana del 28 y 29 de mayo, para comenzar con los preparativos del encuentro.

Los coordinadores generales, Valeria Raccone, Mariano García y Dario Rizzuto, participaron de la jornada, junto a los directores y subdirectores de cada una de las áreas del ENJ, provenientes de las provincias de San Luis, San Juan, Misiones, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires.

También, estuvieron acompañados por el presbítero Darío Rotondo, asesor nacional, y el equipo de la arquidiócesis de Rosario.+

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6:40 a.m.
La Plata (Buenos Aires) (AICA): Corpus Christi es una fiesta típicamente católica, que nos recuerda una verdad central de nuestra fe, es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, comenzó su semanal reflexión el sábado 28 de mayo, el arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, quien quiso asociar la fiesta del Corpus con la celebrada el domingo pasado: la Santísima Trinidad porque tenía la impresión de que para muchos católicos Dios se convierte en una especie de nebulosa lejana y no verdaderamente personal. Nosotros creemos que Dios es uno en esencia y tres en las personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
“Esta tarde, con las primeras vísperas, comienza la celebración de Corpus Christi, una fiesta típicamente católica, que nos recuerda una verdad central de nuestra fe. Una fiesta central y cordial porque suscita en nosotros muchos recuerdos muy bellos que es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo”, comenzó diciendo en su habitual reflexión en el programa televisivo Claves para un Mundo Mejor, el sábado 28 de mayo, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer.

“Es una verdad de la fe -expresó-, en ella afirmamos que creemos que nuestro Señor Jesucristo está verdadera, real y sustancialmente presente en el Santísimo Sacramento del altar, bajo las especies consagradas. Vemos pan pero no es pan sino que es el Cuerpo de Cristo, vemos vino pero no es vino sino que es la Sangre de Cristo. Es lógico que ante este misterio admirable tratemos de vivirlo con alegría del modo que podamos todos participar”.

Después el prelado dijo que quería asociar la fiesta del Corpus con la solemnidad celebrada el domingo pasado: la Santísima Trinidad porque tenía “la impresión de que para muchos católicos Dios se convierte en una especie de nebulosa lejana y no verdaderamente personal. Nosotros creemos que Dios es uno en esencia y tres en las personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es algo que todo el tiempo lo estamos afirmando. Hacemos la señal de la cruz “a los piques”, rezamos el Gloria “a los piques” y a veces no nos damos cuenta de lo que estamos diciendo, cuando estamos enunciando el misterio admirable de Dios”.

Explicó que los cristianos recibieron “la revelación de que Dios es así, porque el Padre envió a su Hijo y porque el Hijo, a lo largo de toda su enseñanza y de los milagros que realizó y sobre todo con su Muerte y su Resurrección, dio testimonio de la verdad del Padre. Además nos envió al Espíritu Santo. Podemos decir que hay un movimiento de descenso: el Padre envía al Hijo y el Hijo, cumpliendo la voluntad del Padre y la obra redentora que el Padre le encargó, envía al Espíritu Santo, que es el que anima a la Iglesia y a cada uno de nosotros. Pero hay también un movimiento de ascenso en que el Espíritu Santo, que habita en nuestro corazón, cuando estamos en gracia de Dios, nos une a Jesús, nos hace comprender lo que Jesús enseñó y, entonces sí por medio de Jesús, podemos dirigirnos al Padre ya que nosotros somos hijos de Dios porque participamos de la filiación divina de Jesús. Por eso asocio el misterio de la Santísima Trinidad al hecho de la Encarnación y la Redención, la Pascua”.

Recordó que al adorar el Cuerpo y la Sangre de Jesús no se debe olvidar que “él es uno de los miembros de la Santísima Trinidad y por medio de él podemos llamar Padre a Dios porque además por medio de Él tenemos al Espíritu Santo”.

“Sobre estas ideas -dijo monseñor Aguer- quisiera hacer un comentario de mucha actualidad. Lo que les acabo de decir es Catecismo puro, y equivale a recordar lo que aprendimos de chicos. Ocurre hoy que, en muchos ambientes católicos, existe como una especie de tentación por el oriente no cristiano, tentación por el budismo y por el budismo zen. Hay gente muy elegante, muy ilustrada y demás, que se interesa por el budismo y cree que todo es lo mismo”.

“Primero digamos que el budismo no es una religión sino que es una filosofía. En todo caso una moral o una ética, una manera de vivir, pero el budismo no cree en un Dios personal. Nosotros creemos en un Dios tripersonal, uno en esencia y tres en las personas. Por eso Dios no es esa especie de nebulosa que es todo o nada. Dios es lo que es: Padre, Hijo y Espíritu Santo y nosotros podemos entablar una relación personal con las personas divinas”.

Las macanas de un monje benedictino
“Digo esto -aclaró- porque cada tanto nos llega algún experto, algún especialista, que viene a hacer propaganda del budismo. Hace poco, con motivo de la Feria del Libro y luego con motivo de Tecnópolis, estuvo un monje benedictino austríaco llamado Daniel Steindl-Rast que pasó tres años en un monasterio budista y vino a decirnos que todo es lo mismo. Dice que existe una especie de río subterráneo de la espiritualidad y que cada uno de los aljibes o las religiones, o las maneras de encontrarse con Dios, se conecta con ese río. O sea que, prácticamente, es todo lo mismo. Les leo lo que ha dicho en un reportaje en un diario importante de Buenos Aires: “La espiritualidad humana es como el agua subterránea. Cada tradición crea un aljibe diferente pero todos llegan al mismo lugar. Si en los diálogos religiosos se comparan los diferentes aljibes no se llega a ningún lado porque todos son distintos pero si en lugar de hablar de los aljibes se los usa para llegar hasta donde te quieren llevar que es la espiritualidad entonces se da la comunión”. Quiere decir que lo mismo da si vos creés que Dios es uno en tres personas, si vos creés que Dios es el todo, creés que Dios es la nada, creés en un Dios que no es personal o que no es un ser lo mismo da. Yo digo, este hombre tiene 89 años, la tradición benedictina detrás, la gran tradición de la Iglesia, se pasa tres años en un monasterio budista y viene a decir estas macanas. Acá algo no funciona”.

El arzobispo platense manifestó que notaba que “estas cosas caen bien a la paquetería o a la burguesía, pero no las entiende la gente sencilla. Esto no es pastoral popular sino que es un macaneo para pseudointelectuales, para gente que cree que tiene una gran espiritualidad. Fíjense como, de un modo sutil, este monje está reemplazando la verdadera espiritualidad cristiana que tiene que ver con el don del Espíritu Santo, por una especie de espiritualidad general, todos somos espirituales… Todo es lo mismo y la verdad es que todo no es lo mismo”.

Al final de su reflexión, monseñor Aguer señaló que “la solemnidad de la Santísima Trinidad que celebramos el domingo pasado y la solemnidad del Corpus Christi nos muestran la realidad de la revelación cristiana. No hay una espiritualidad genérica. Nosotros tenemos el don del Espíritu Santo y tenemos una gran tradición de santos y de místicos, de textos que podemos leer empezando por los Padres de la Iglesia, siguiendo por los grandes medievales y luego Santa Teresa o San Juan de la Cruz, y por los místicos del Siglo XX y los grandes escritores y santos del Siglo XX”.

“Por eso -concluyó- el diálogo religioso es una cosa y debemos dialogar con todos pero no mezclarnos, no confundirnos. Nosotros guardamos nuestra identidad católica y creemos que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo y lo creemos porque el Hijo se hizo hombre, se encarnó, murió y resucitó por nosotros y está presente en el Santísimo Sacramento del Altar”.+

Texto completo de la reflexión

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6:24 a.m.

Obispos patagónicos advierten sobre el fuerte impacto del “tarifazo” en la región

Neuquén (AICA): Los obispos de la Región Patagonia-Comahue enviaron una carta a los ministros Juan José Aranguren, de Energía, y Rogelio Frigerio, del Interior, para transmitirles preocupación por el fuerte impacto producido por los aumentos “desmesurados” del gas y de la electricidad en las provincias que comprende a las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Advierten sobre el “reclamo doloroso” de los vecinos patagónicos, sobre todo de los más pobres, y piden la reconsideración de las medidas tomadas a fin de evitar “situaciones insostenibles”.
Los obispos de la Región Patagonia-Comahue enviaron una carta a los ministros Juan José Aranguren, de Energía, y Rogelio Frigerio, del Interior, para transmitirles preocupación por el fuerte impacto producido por los aumentos “desmesurados” del gas y de la electricidad en las provincias que comprende a las provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

“No nos cabe duda son aumentos que en algún momento debían darse, particularmente en los grandes centros urbanos que contaban con servicios subsidiados por el Estado, pero lamentamos que estos aumentos no hayan sido hechos gradualmente, sobre todo teniendo en cuenta que el invierno no es benévolo en la Patagonia y que en las provincias más australes del país se prolonga durante todo el año. Por eso se necesita imperiosamente gas y electricidad”, reclamaron en la misiva.

Los prelados patagónicos advirtieron que “el reclamo doloroso de nuestra gente” llega a diario a través de sacerdotes, agentes de Pastoral y Cáritas parroquiales que “se sienten impotentes frente a las angustias de los más pobres y necesitados y de tantas Pymes, que ven peligrar su continuidad comercial con la consiguiente pérdida de empleos que ello significaría”.

Firman la misiva los obispos Virginio Bressanelli SCJ (Neuquén), Fernando Croxatto (auxiliar de Comodoro Rivadavia), Marcelo Cuenca (Alto Valle del Río Negro), Juan José Chaparro CMF (San Carlos de Bariloche), Miguel Ángel D’Annibale (Río Gallegos), Joaquín Gimeno Lahoz (Comodoro Rivadavia), Esteban Laxague SDB (Viedma), José Slaby C.ss.R. (Esquel), Fernando Bargalló (emérito de Merlo-Moreno), Marcelo Melani SDB (emérito de Neuquén), Néstor Navarro y José Pedro Pozzi SDB (eméritos de Alto Valle del Río Negro).

Texto de la carta
Los Obispos de la Región Patagonia-Comahue, que comprende a las Provincias de Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, decíamos en el mensaje de Pascua de este 2016: “A la luz de Cristo Resucitado re-proponemos la ‘Opción Preferencial por los Pobres’, como compromiso de que en el centro de nuestra mente, de nuestras actitudes, de nuestros gestos y de las políticas públicas ha de estar siempre la persona humana, y no un desarrollo a cualquier precio. Queremos re-proponerla como hilo conductor que guíe un progreso humano, justo, integrador y fuente de felicidad para todos, libre de intereses partidarios o corporativos que suelen ocultar mezquindad, injusticias y marginación de personas”.

Precisamente desde este punto de vista nos dirigimos a ustedes para compartirles nuestra profunda inquietud por los alcances, ciertamente no buscados pero sí causados, por los aumentos desmesurados de los servicios esenciales como son el gas y la electricidad.

No nos cabe duda son aumentos que en algún momento debían darse, particularmente en los grandes centros urbanos que contaban con servicios subsidiados por el Estado, pero lamentamos que estos aumentos no hayan sido hechos gradualmente, sobre todo teniendo en cuenta que el invierno no es benévolo en la Patagonia y que en las provincias más australes del país se prolonga durante todo el año. Por eso se necesita imperiosamente gas y electricidad.

El reclamo doloroso de nuestra gente nos llega a diario a través de nuestros Sacerdotes, Agentes de Pastoral y Caritas Parroquiales que se sienten impotentes frente a las angustias de los más pobres y necesitados y de tantas Pymes, que ven peligrar su continuidad comercial con la consiguiente pérdida de empleos que ello significaría.

Señores Ministros: con ánimo confiado nos dirigimos a ustedes a fin de hacerles llegar el pedido de reconsideración de las medidas tomadas a fin de evitar situaciones insostenibles que generan angustia en las familias e inclusive en Escuelas y obras de Promoción Social de muy escasos recursos, injustamente gravadas por un peso insoportable.

Nos sumamos además así a los reclamos y pedidos que se están haciendo desde nuestras Gobernaciones, Instituciones Civiles y Comerciales y no pocas ONG, que perciben que este ajuste para la gran mayoría de nuestra Región Patagónica resulta imposible de pagar y atenta a la paz social.

Pedimos al Señor Jesús los ilumine en sus decisiones y los saludamos atentamente.+

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La familia: la discusión en curso

IGLESIA Y SOCIEDAD | Por Raúl LUGO RODRÍGUEZ |

La discusión sobre lo natural y lo antinatural está de moda otra vez. Los límites y la pertinencia del llamado iusnaturalismo también. Todo debido al anuncio emitido desde Los Pinos de la promoción de una reforma constitucional que reformularía el concepto de matrimonio civil para hacerlo accesible a todas las personas, independientemente de su orientación sexual.

Comprendo que, siendo un asunto tan delicado y que toca fibras tan íntimas, las pasiones se desborden cuando el tema del matrimonio y la familia se discute. Tenemos, sin embargo, que serenarnos y tomar en consideración la palabra de quienes piensan distinto de nosotros, o de lo contrario la discusión se convierte en un diálogo de sordos o en una diatriba en la que prevalece el insulto y la descalificación por sobre los argumentos.

Es hora de decirlo con claridad: existe en la iglesia católica una gran cantidad de personas que no concuerdan en que el reconocimiento del derecho de las personas no heterosexuales a casarse y formar una familia sea un ataque a la familia tradicional. Mucho menos están de acuerdo con calificar la lucha de las personas con orientaciones y prácticas no heteronormativas como un asunto demoniaco, tal como insinúa una desafortunada oración que circula en las redes sociales (con todo y su vade retro). Hay dentro de nuestras iglesias un gran debate que está lejos de resolverse y que permite, al menos por el momento, que dentro de la misma estructura eclesial haya gente en acuerdo o en desacuerdo con que cualquier ciudadano/a pueda ver reconocida su unión de vida, independientemente de su orientación sexual, y que esto no sea motivo de exclusiones mutuas o de excomuniones. La norma fundamental de la fe católica está contenida en el Símbolo de los Apóstoles. Y entre quienes recitan el credo con convicción cada domingo, hay personas que están de acuerdo en que el Estado reconozca y proteja a todos los tipos de familia. Y eso no los hace menos católicos.

Y es que la discusión tiene muchos más matices que las posiciones en blanco y negro. Hay personas que, a pesar de estar de acuerdo en que el Estado reconozca a las parejas conformadas por personas del mismo sexo, no terminan de convencerse de que sean llamadas matrimonios. Hay otras, en cambio, para quienes la disputa por la palabra es claramente un pretexto para proclamar que las personas homosexuales no merecen el mismo trato ante la ley, porque son un sub-producto social, un error en el diseño original de la especie.

Hay quienes no terminan de ver por qué tanta molestia de algunos creyentes, dado que la discusión no se refiere al matrimonio religioso, un sacramento dentro de la iglesia católica, sino a una cuestión de carácter civil y un asunto, no deberíamos olvidarlo, de derechos humanos. La iglesia tiene todo el derecho de reservar el sacramento del matrimonio solamente a parejas heterosexuales con plena disposición a procrear. Sería una intromisión intolerable de parte del Estado que quisiera meterse a revisar las definiciones o normas de una institución religiosa. Lo hizo en otro tiempo, cuando eran autoridades civiles (reyes y príncipes) quienes influían en el nombramiento de papas y arzobispos, y le costó mucho trabajo a la iglesia garantizar su independencia en este campo. Pero también es cierto que, por lo mismo, en una sociedad secular y plural como la que vivimos, la iglesia no puede pretender que sus concepciones sean norma para todos los individuos que conforman el Estado.

Por otro lado, esa es quizá la ventaja mayor del Estado laico y de la autonomía de los dos órdenes, el religioso y el civil, autonomía tan valorada por el Concilio Vaticano II en la Gaudium et Spes, aunque ahora se olvide tanto. Tal como, en palabras más coloquiales, lo expresara un antiguo arzobispo de Yucatán: “no queremos ni una iglesia política, ni un estado sacristán”. La definición o re-definición del matrimonio en el ámbito civil no tiene por qué obligar a la iglesia a modificar nada en su disciplina eclesiástica. Cualquier variación, como las ha habido en otros ámbitos a lo largo de la historia, deberá ser fruto del discernimiento de los fieles y sus jerarquías. El Estado, en cambio, tiene que cumplir con la obligación de proteger y defender los derechos de todos los tipos de familias existentes, aunque al hacerlo no se amolde a la definición de una determinada visión religiosa. Eso significa vivir en un Estado laico.

Enrique Peña Nieto, en mi opinión, cumple a cabalidad la tarea que el nuevo orden mundial le ha dejado a los gobernantes: ser los sirvientes del gran capital, manejar más o menos eficientemente el negocio de la acumulación y controlar los brotes de inconformidad que puedan surgir ante un sistema que produce desigualdades atroces y causa grandes sufrimientos. Bajo el discurso del crecimiento, del desarrollo y la atracción de inversiones, toca a los políticos subastar el país y sus riquezas al mejor postor. El amor por la Patria se termina cuando llega la hora de firmar los acuerdos comerciales. Y es esta política económica criminal, mantenida a toda costa como la receta única que lleva al “desarrollo”, la que ha favorecido el crecimiento de la violencia delincuencial y, como bien lo ha demostrado el caso Ayotzinapa y los 43 desaparecidos, ha convertido al Estado en cómplice de los delincuentes.

Que Peña Nieto se encarame ahora sobre una demanda largamente sostenida por algunos grupos sociales y quiera aparecer como un presidente progresista porque apoya el reconocimiento de todo tipo de familias, es deleznable y merece todo mi repudio. A todos nos queda claro el oportunismo presidencial. Pero ese hecho no debe desviarnos de la otra discusión fundamental que estamos dando como sociedad.

En la iglesia, algunos han tomado la indignación contra Peña Nieto como arma dirigida, no contra el presidente, sino contra las personas homosexuales, que es a quienes directamente beneficiaría la reforma de ley. Hay muchas cosas en el país más urgentes e importantes, claman, que dar vía libre a una reforma constitucional sobre el matrimonio. Debería mejor Peña Nieto dedicarse a encontrar a los 43, o a mejorar las condiciones económicas de la gran masa de pobres, o acabar con la corrupción. Algunos lo dicen, estoy seguro, de buena voluntad, aunque nunca antes hubieran manifestado públicamente esta reciente indignación por la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa.

De todas maneras, cuando esta reflexión se escucha proviniendo de jerarcas católicos, es normal que levante sospechas y que mucha gente vea en ella sólo una estrategia para jalar agua a su molino. Para la mayoría de tales jerarcas el recurso a la ineficacia de Peña Nieto es solo verbal: aunque el combate a la corrupción fuera real, aunque se aclarara el paradero de los 43 y Peña Nieto fuera un gobernante ejemplar, de todas maneras seguirían pensando que no es tiempo para esta reforma. En realidad, nunca lo será, porque contraviene el modelo heterosexista de sociedad que defienden. Bueno, en honor a la verdad, hay que decir que no son todos los jerarcas: a la ya conocida audacia evangélica de don Raúl Vera, se ha sumado recientemente la mesura del arzobispo de Monterrey, que deja bien en claro en su discurso que una cosa es el matrimonio civil y otra el religioso, y que los católicos tenemos que acostumbrarnos a convivir civilizadamente con diferentes formas de ver la vida y de vivirla.

Eso nos lleva a que la discusión actual sobre el matrimonio está asentada sobre otro diferendo aún más de fondo que todavía tenemos que plantearnos en la iglesia: el estatus de las personas homosexuales. Por ello comencé diciendo que iba a plantear algunas reflexiones sobre lo natural y lo antinatural, pero eso tendrá que quedar para una futura columna. La introducción al tema me ha quedado ya bastante larga. Así que aquí le paro… por el momento.

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El yo que me identifica

Por Fernando PASCUAL |

La maestra pregunta: “¿Quién tiró ese papel?” Jaime responde: “Fui yo, maestra”.

Jaime puede responder porque recuerda quién es y qué ha hecho. Como también responden millones de veces los seres humanos cuando les preguntan sobre el causante de accidentes, de arreglos, de compras o de descuidos.

El yo es uno de los temas más apasionantes de la filosofía y de la psicología. Sobre todo, es una de las experiencias más profundas y sencillas de la vida cotidiana.

Porque tengo conciencia de ser un yo recuerdo el ayer, con sus momentos de luz y de oscuridad. Miro al hoy, con sus nubes y sus vientos, sus compromisos y sus dolores. Pienso al mañana, con sus tinieblas y sus esperanzas.

El yo me acompaña cuando abro la puerta y dejo pasar a “otro yo”. Me precede cuando temo la llamada del médico que me comunicará el resultado de los análisis. Me sigue mientras camino hacia una cita y confío en que está vez hablaré con más seguridad que la vez pasada.

El yo me identifica al darle un nombre y un apellido, al evocar quiénes son mis padres y parientes, al responder al mensaje que me llega de un amigo, al preguntar en la tienda cuánto debo pagar por ese libro.

Ese yo vive en el tiempo y se proyecta más allá del tiempo, porque no todo acaba en esta vida. Algo queda de ese yo en el recuerdo de algunos. De un modo decisivo, mucho de ese yo queda en la Mente y el Corazón de un Dios que conoce mi origen, que me acompaña en el presente y que me espera en la eternidad…

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Si respondemos bien a la pregunta quién es Dios, podremos enfocar acertadamente la respuesta a la pregunta quién es el Diablo. Aquél que crea en un Dios primitivo, cruel, iracundo, vengativo, tenderá a tener una visión igual de simplista respecto al demonio.
Muchos se rién de mí, considerándome el cura de los demonios con una sonrisita burlona. Se imaginan unos seres parecidos a los goblins o a los brownies escoceses o a los gremlins del folclore. Soy comprensivo con ellos, porque la edad me ha hecho comprensivo con los prejuicios de esos simios sin pelo en los que se han convertido bastantes de mis congéneres.
Pero hemos de entender que mi reflexión acerca del demonio la hubiera podido hacer perfectamente un ateo. Una vez que comprendemos el concepto de Ser Absoluto, podemos preguntarnos las posibilidades de existencia de un ser cerrado absolutamente al Ser Infinito. Es una especie de matemáticas con conceptos.
No tengo constancia de que otro humano con sotana haya jugado tanto a este ajedrez celestial como yo. De la valoración de todas las jugadas posibles (el tablero es el ser) dan fe mis libros, escritos menores y conferencias. Lo cierto es que si respondemos correctamente a la pregunta de quién es Dios, a qué Dios estamos adorando, qué Dios es posible -sólo un Dios es posible-, entonces las posibilidades se acotan extraordinariamente.
En mis libros, he llegado a la conclusión de que del mismo modo que sólo un Ser Infinito es posible, del mismo modo la cerrazón al Bien Absoluto sigue unas reglas tan fijas como las matemáticas. Sólo es posible un tipo de ser condenado eternamente. Se multiplique este tipo por millones o no, y esos individuos se sumerjan más en el abismo del Mal o menos. Todo esto me parece formidable: la altura de las cumbres del Bien y la profundidad de los abismos del Mal.
Pero eso sí, si alguno persiste en su ateísmo, calificando destempladamente de trogloditas a los que crean que hay algo más que esas células y esas moléculas, les dejaremos en el sueño de su razón. Sin duda, Dios no será muy duro con ellos. Sólo hay que tener cuidado de que no se hagan daño a ellos mismos y a otros. La Historia demuestra lo dados que son al uso de la guillotina. El siglo XX ha sido prolijo en ese tipo de mentes científicas guillotinitas.

4:04 p.m.
Ese gran amor de esposa, de madre, de amiga que se respiraba en torno suyo, estaba entretejido con mil y un detalles.// Autor: P. Marcelino de Andrés LC | Fuente: Catholic.net

Entre los muchos títulos con los que nos referimos a María está el de Madre del Amor misericordioso. Es la Madre de Cristo, la Madre de Dios. Y Dios es amor. Dios quiso, sin duda, escogerse una Madre adornada especialmente de la cualidad o virtud que a Él lo define. Por eso María debió vivir la virtud del amor, de la caridad en grado elevadísimo. Fue, ciertamente, uno de sus principales distintivos. Es más, Ella ha sido la única creatura capaz de un amor perfecto y puro, sin sombra de egoísmo o desorden. Porque sólo Ella ha sido inmaculada; y por eso sólo Ella ha sido capaz de amar a Dios, su Hijo, como Él merecía y quería ser amado.

Fue ese amor suyo un amor concreto y real. El amor no son palabras bonitas. Son obras. "El amor es el hecho mismo de amar”, dirá San Agustín. La caridad no son buenos deseos. Es entrega desinteresada a los demás. Y eso es precisamente lo que encontramos en la vida de la Santísima Virgen: un amor auténtico, traducido en donación de sí a Dios y a los demás.


María irradiaba amor por los cuatro costados y a varios kilómetros a la redonda. La casa de la sagrada familia debía estar impregnada de caridad. Como también su barrio, el pueblo entero e incluso gran parte de la comarca... Las hondas expansivas del amor, cuando es real, se difunden prodigiosamente con longitudes insospechadas.

El amor de la Virgen en la casa de Nazaret, como en las otras donde vivió, haría que allí oliese de verdad a cielo. Ese gran amor de esposa, de madre, de amiga que se respiraba en torno suyo, estaba entretejido con mil y un detalles.

Con qué sonrisa y ternura abriría la Santísima Virgen cada nuevo día de José y del niño con su puntual y acogedor "buenos días”; y de igual modo lo cerraría con un "buenas noches” cargado de solicitud y cariño. Cuántas agradables sorpresas y regalos aguardaban al Niño Dios detrás de cada "feliz cumpleaños” seguido del beso y abrazo de su Madre.

Cómo sabía Ella preparar los guisos que más le agradaban a José; y aquellos otros que le encantaban al niño Jesús. Qué bien se le daba a Ella eso de tener siempre limpia y arreglada la ropa de los dos hombres de la casa. Con cuánta atención y paciencia escucharía las peripecias infantiles que le contaba Jesús tras sus incansables aventuras con sus amigos; y también los éxitos e infortunios de la jornada carpintera de José. Cuántas veces se habrá apresurado María en terminar las labores de la casa para llevarle un refrigerio a su esposo y echarle una mano en el trabajo.

Era el amor lo que transformaba en sublimes cada uno de esos actos aparentemente normales y banales. Donde hay amor lo más normal se hace extraordinario y no existe lo banal. En María ninguna caricia era superficial o mecánica, ningún abrazo cansado o distraído, ningún beso de repertorio, ninguna sonrisa postiza.

"En Ella -afirma San Bernardo- no hay nada de severo, nada de terrible; todo es dulzura”. Todo lo que hacía estaba impregnado de aquella viveza del amor que nunca se marchita.

¡Qué mujer tan encantadora la Virgen! ¡Qué madre tan cariñosa y solícita! ¡Qué ama de casa tan atenta y maravillosa!

No sería tampoco difícil encontrar a María en casa de alguna vecina. Hoy en la de una, más tarde o mañana en la de otra. Porque a la una le han llovido muchos huéspedes y la Virgen intuye que allí será bienvenida una ayudita en el servicio. Porque la otra está enferma en cama y, con cinco chiquillos sueltos, la casa necesita no una sino dos manos femeninas que pongan un poco de orden. Porque a la de más allá le llegó momento de dar a luz y la Virgen quería estarle cerca y hacerle más llevadero ese trance que para Ella, en su momento y por las circunstancias, fue bastante difícil.

Y todo eso lo adivinaba e intuía Ella y se adelantaba a ofrecerse sin que nadie le dijera o pidiera nada. ¡Qué corazón tan atento el suyo!

En fin, que no era raro el día en que la Virgen prepararía y serviría no una sino dos o más comidas. No era desusual que además de ordenar y limpiar en su casa, lo hiciese en alguna otra de la vecindad. Como no era tampoco extraño comprobar que entre la ropa que Ella dejaba como nueva en el lavadero del pueblo, había prendas demás; y a veces muchas...

Ni siquiera debió ser insólito sorprender a María consolando y aconsejando a una coterránea que había reñido con su esposo; o visitando y atendiendo, en las afueras de la aldea, a los indeseables leprosos; o dando limosna a los pobres, aun a costa de estrechar un poco más la ya apretada situación económica de su hogar.

Todo eso lo aprendió y practicó María desde niña. La Virgen estaba habituada a preocuparse de las necesidades de los demás y a ofrecerse voluntariosa para remediarlas. Sólo así se comprende la presteza con la que salió de casa para visitar a su prima Isabel, apenas supo que estaba encinta e intuyó que necesitaba sus servicios y ayuda.

Su exquisita sensibilidad estaba al servicio del amor. Da la impresión de que llegaba a sentir como en carne propia los aprietos y apuros de todos aquellos que convivían junto Ella. Por eso no es de extrañar que en la boda aquella de Caná, mientras colaboraba con el servicio, percibiera enseguida la angustia de los anfitriones porque se había terminado el vino. De inmediato puso su amor en acto para remediar la bochornosa situación. Ella sabía quién asistía también al banquete. Tenía muy claro quién podía poner solución al asunto. Ni corta ni perezosa, pidió a Jesús, su Hijo, que hiciera un milagro. Y, aunque Él pareció resistirse al inicio, no pudo ante aquella mirada de ternura y cariño de su Madre. El amor de María precipitó la hora de Cristo.

El amor de María no conoció límites y traspasó las fronteras de lo comprensible. Ella perdonó y olvidó las ofensas recibidas, aun teniendo (humanamente hablando) motivos más que suficientes para odiar y guardar rencor. Perdonó y olvidó la maldad y crueldad de Herodes que quiso dar muerte a su pequeñín. Perdonó y olvidó las malas lenguas que la maldecían y calumniaban a causa de su Hijo. Perdonó y olvidó a los íntimos del Maestro tras el abandono traidor la noche del prendimiento. Perdonó y olvidó, en sintonía con el corazón de Jesús, a los que el viernes Santo crucificaron al que era el fruto de sus entrañas. Y también hoy sigue perdonando y olvidando a todos los que pecando continuamos ultrajando a su divino Jesús.

¡Cuánto tenemos nosotros que imitar a nuestra Madre! Porque pensamos mucho más en nosotros mismos que en el vecino. A nosotros nos cuesta mucho estar atentos a las necesidades de los demás y echarles una mano para remediarlas. Nosotros no estamos siempre dispuestos a escuchar con paciencia a todo el que quiere decirnos algo. Nosotros distinguimos muy bien lo que "en justicia” nos toca hacer y lo que le toca al prójimo, y rara vez arrimamos el hombro para hacer más llevadera la carga de los que caminan a nuestro lado. Nosotros en vez de amor, muchas veces irradiamos egoísmo. En vez de afecto y ternura traspiramos indiferencia y frialdad. En vez de comprensión y perdón, nuestros ojos y corazón despiden rencor y deseo de venganza. ¡Qué diferentes a veces de nuestra Madre del cielo!

María, la Virgen del amor, puede llenar de ese amor verdadero nuestro corazón para que sea más semejante al suyo y al de su Hijo Jesucristo. Pidámoselo.



Nota seleccionada para el  blog del Padre Fabián Barrera

11:15 a.m.

Mons. Zecca instó a saciar el hambre de Dios y el hambre de los necesitados

San Miguel de Tucumán (AICA): Saciar el hambre de Dios a través de la Eucaristía, pero también el hambre “de aquello que necesitamos para subsistir”, como el alimento, el trabajo, la salud y la educación, dijo el arzobispo de San Miguel de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, en su homilía de la misa del Corpus Christi. Finalizada la misa, celebrada en la plaza Independencia, se presentaron la nueva custodia, patena y cáliz que se exhibirán durante el XI Congreso Eucarístico, que tendrá lugar del 16 al 19 de junio. La pieza litúrgica, obra del escultor Juan Carlos Pallarols, fue realizada utilizando innumerables joyas de oro y plata que aportaron los fieles tucumanos a modo de ofrenda.
Saciar el hambre de Dios a través de la Eucaristía, pero también el hambre “de aquello que necesitamos para subsistir”, como el alimento, el trabajo, la salud y la educación, dijo el arzobispo de San Miguel de Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, en su homilía de la misa del Corpus Christi, celebrada en la Plaza Independencia ante una multitud de fieles que asistieron para manifestar su devoción a Jesús Eucaristía. Entre los asistentes se hallaba el gobernador de la provincia, Juan Manzur, el intendente de la ciudad, Germán Alfaro y otras autoridades.

El arzobispo animó al pueblo y a las autoridades a continuar trabajando unidos en pos del próximo Congreso Eucarístico Nacional (CEN), que se celebrará en la capital tucumana el próximo 16 de junio.

“Sabemos que estamos en un momento difícil, dijo monseñor Zecca, en donde hay ajustes que hay que hacer en la economía, por eso honraremos al Señor con un hermoso congreso eucarístico, digno y austero”.

“Jesús alimentó a la multitud –explicó el arzobispo- no solamente dándole de comer para seguir manteniendo la existencia, sino que a la vez nos da el pan que nos lleva a la vida eterna. Por eso es pan para los peregrinos, pan en el doble sentido: el que sostiene la vida actual y aquel que nos prepara para el encuentro definitivo con el señor más allá de la historia y de este mundo”.

“Tenemos hambre de Dios, a veces sin saberlo. Dios quiso quedarse entre nosotros en la presencia de la eucaristía que es memorial de su sacrificio. Hambre de Dios, de su misericordia, de paz, de amor fraterno, de educación, de alimentos, de trabajo. Hay que saciar el hambre que tenemos, el hambre de Dios ante todo, pero también aquello que necesitamos para subsistir”, señaló el arzobispo tucumano.

Monseñor Zecca agregó: “En el Padre Nuestro el Señor nos enseña a pedir el pan de cada día. A pedir el pan de hoy; mañana pediremos el de mañana. Y con ello nos enseña a confiar en la Providencia del Padre, que es providente y que se adelanta a todo. Es importante tener confianza en la Providencia del Padre, porque eso es lo que nos da la más segura protección, lo que nos permite descubrir que nunca estamos solos”, indicó.

Finalmente el prelado se refirió al delicado momento económico que vive el país y la provincia, e invitó a ayudar a los que más lo están sufriendo. “Sabemos que estamos en un momento difícil, en donde hay ajustes que hay que hacer en la economía y hay algunos que los están sufriendo más que otros. Estamos en el Año de la Misericordia y vamos a buscar, junto con Cáritas, algún modo de ir acompañando mejor, con más eficacia ciertos planes para poder amortiguar la necesidad de los que más están sufriendo”, explicó .


Una nueva custodia para el Congreso Eucarístico

Finalizada la misa tuvo lugar la presentación de la nueva custodia, patena y cáliz que se exhibirán durante el XI Congreso Eucarístico, que tendrá lugar del 16 al 19 de junio.

La pieza litúrgica es obra del escultor Juan Carlos Pallarols y fue realizada utilizando innumerables joyas de oro y plata que aportaron los fieles tucumanos a modo de ofrenda.

La custodia bajó luego a la calle y presidió una larga procesión que pasó por la Casa Histórica y luego volvió a la plaza Independencia para cerrar la celebración.+

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10:59 a.m.

Mons. Puiggari llamó a que “ser Eucaristía” sea un anhelo y compromiso

Paraná (Ente Ríos) (AICA): “Confiemos y tengamos la certeza que desde la Eucaristía se transformará el mundo y recibiéndolo a Jesucristo y adorándolo en el Santo Sacramento aprenderemos a vivir la auténtica vida cristiana que es eucarística: amar como Jesús nos enseña, en oblación, en entrega permanente al servicio del Padre y de nuestros hermanos. ¡Ser Eucaristía! Que éste sea, precisamente, nuestro constante anhelo y compromiso, para que al ofrecimiento del cuerpo y de la sangre del Señor, se acompañe el sacrificio de nuestra existencia”, pidió el arzobispo de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari, al presidir la celebración del Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Paraná en el atrio de la catedral Nuestra Señora del Rosario, de Paraná.
“La fiesta del Corpus Christi, que estamos celebrando, nos ofrece la ocasión para profesar nuestra fe, manifestar nuestra adoración y amor por la Eucaristía. Es la fiesta del grandísimo don que nos hace Jesús antes de su pasión”, destacó y agregó: “Éste es el día que recordamos y celebramos el milagro de la presencia divina bajo las especies del pan y del vino en la Eucaristía”.

“Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía memorial de la Pascua del Señor , como lo estamos haciendo hoy acá, ‘se hace realmente presente este acontecimiento central de salvación y se realiza la obra de nuestra redención’. En cada Eucaristía, en la de hoy, y en la que se perpetúa por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz, es el memorial de su Pascua, sacramento de piedad, signo de unidad, vinculo de amor, en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura, como nos enseña el Concilio”, subrayó.

El arzobispo dio gracias a Dios por “el crecimiento de la devoción eucarística en nuestra arquidiócesis, por las nuevas capillas de adoración perpetua, por el crecimiento de la adoración en casi todas las parroquias, por las misiones de niños, todo lo cual es motivo de esperanza porque la Iglesia crece con la Eucaristía” y pidió la gracia de que “siga acrecentando el amor a Jesús Eucaristía, que cada vez más descubramos la centralidad del domingo, la Pascua semanal”.

“Confiemos y tengamos la certeza de que desde la Eucaristía se transformará el mundo y recibiéndolo a Jesucristo y adorándolo en el Santo Sacramento aprenderemos a vivir la auténtica vida cristiana que es eucarística: amar como Jesús nos enseña, en oblación, en entrega permanente al servicio del Padre y de nuestros hermanos. ¡Ser Eucaristía! Que éste sea, precisamente, nuestro constante anhelo y compromiso, para que al ofrecimiento del cuerpo y de la sangre del Señor, se acompañe el sacrificio de nuestra existencia”, pidió.

Por último, monseñor Puiggari rogó a María, mujer Eucarística, que “ayude a descubrir este gran tesoro, que es su Hijo Jesucristo, escondido bajo las especies del pan y del vino. Que toda nuestra vida y misión tenga su fuente y culmen en Ella”.+

Texto completo de la homilía

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La diócesis de San Cristóbal de Las Casas repudia actos de violencia

Gilberto HERNÁNDEZ GARCÍA | Editor |

El pasado 25 de mayo representantes de un grupo opositor que exigía la renuncia de la presidenta municipal de Chenaló, Chiapas, se reunieron con miembros del Congreso del estado, en las instalaciones de la Curia de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas (SCLC), con la mediación del Vicario de Justicia y Paz, fray Gonzalo Ituarte, en la búsqueda de una salida al conflicto. Sin embargo, un grupo de personas irrumpieron en la curia con palos y piedras, amenazando a los presentes, y secuestraron a dos diputados presentes en la reunión.

La diócesis de San Cristóbal ha manifestado su indignación ante tales hechos: “Sentimos que no haya sido el diálogo, sino la violencia y el secuestro de persona el camino que han tomado los autores intelectuales y materiales para tratar este caso. Sentimos que no se haya respetado la sede de la Curia Diocesana, como recinto de búsqueda de paz y de justicia”, señala un comunicado.

Los hechos

El conflicto poselectoral lleva más de medio año y, entre las razones que se han esgrimido es que la comunidad no quiere que sea una mujer la que los gobierne, así como por la mala gestión que ha venido realizando Rosa Pérez Pérez al frente del municipio.

El señalado día, el presidente del Congreso del Estado, Eduardo Ramírez Aguilar y el diputado Carlos Penagos y una persona más, fueron llevados a la cabecera municipal de Chenaló, a unos 30 kilómetros deSan Cristóbal, y la multitud reunida amenazó con lincharlos si no cumplían con su exigencia de destituir a la alcaldeza. Finalmente, de manera por demás arbitraria el Congreso local destituyó a Pérez Pérez y reconoció como sustituto al síndico Miguel Sántiz Álvarez, quien, dicho sea de paso, ha sido el líder en el movimiento contra la ahora ex presidenta municipal.

El mismo día de la toma de posesión de las nuevas autoridades, partidarios de la ex alcaldesa y del sustituto se enfrentaron en el ejido Puebla, con resultado de dos muertos, varios lesionados y decenas de desplazados.

Mediación de la diócesis de SCLC

En el comunicado de la diócesis, los obispos Felipe Arizmendi y su coadjutor, Enrique Díaz, así como el padre Gonzalo Ituarte, explican que por los problemas políticos y sociales que surgieron en Chenalhó, por las inconformidades de algunas personas contra la presidenta municipal y por el peligroso clima de violencia que se presentaba, un grupo de ciudadanos solicitó a la diócesis el servicio de mediación para que hubiera diálogos entre ellos y las autoridades del Congreso y del gobierno estatal. Y que sin dudar aceptaron dar este servicio como una colaboración para encontrar la paz, la justicia y la reconciliación.

En el texto se expresa que ni en los años 1994-95, durante el alzamiento armado indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) hubo esas faltas de respeto, cuando los diálogos de paz se realizaron en la catedral de SCLC.

Los obispos de SCLC hicieron un fuerte llamado a los ciudadanos de Chenalhó para “que esta rivalidad innecesaria”, que se remonta a 1997 -con el triste caso y saldo de Acteal- termine, porque “como hermanos, tenemos que respetarnos unos a otros, no hacer daño a nadie solo por pensar diferente a nosotros, y buscar el bien común”. Además instaron a las autoridades para que intervengan para “no hacer crecer la irritación social que es difícil de controlar”.

Sin embargo la respuesta del gobierno del estado, como ya ha acostumbrado ante hechos similares, se ha limitado a enviar un gran contingente de fuerzas de seguridad para hacer frente a la situación, pero no ha sentado bases claras y efectivas para una solución dialogada y pacífica.

Monseñor Arizmendi y su coadjutor han exhortado a los grupos contrarios a “respetarse como hermanos, a no quemar casas ni utilizar armas y otros objetos para dañar a los demás. La mayoría son creyentes en la Palabra de Dios, que nos invita al perdón y al amor mutuo. Somos diferentes, pero todos hijas e hijos del mismo Padre Dios”.

Los obispos y el vicario manifestaron su disposición como diócesis para trabajar siempre a favor de la paz y coadyuvar en todos los diálogos que conduzcan a ella. Y que están analizando si pueden seguir ofreciendo sus instalaciones para estos diálogos, pues no cuentan con personal y medios para evitar que sucedan hechos violentos como el pasado.

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10:27 a.m.

Mons. Stanovnik: “La Eucaristía es don y tarea, regalo y misión”

Corrientes (AICA): El arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, presidió la misa y procesión del Corpus Christi, en la plaza España, donde recordó que “La Eucaristía es don y tarea, regalo y misión” y destacó que en el marco del Bicentenario de la Independencia y del próximo Congreso Eucarístico Nacional, los católicos “queremos dar gracias a Dios y reforzar los lazos que nos unen en un mismo proyecto nacional para bien de todos” y también que “cada misa se haga más y más firme la decisión y el propósito de vivir y crecer juntos”.
El arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, presidió la misa y procesión del Corpus Christi, en la plaza España, donde recordó que “Jesús nos invita a entrar en comunión con su Cuerpo y con su Sangre, con toda su persona, para ser uno con Él en el amor del Padre y del Espíritu Santo”.

“A nosotros no nos interesa un Dios todopoderoso, distante y frío. Además, un dios con esas características no tiene nada que ver con el Dios que se reveló en Jesús. Un Dios cercano, paciente, misericordioso, humilde y siempre atento a las necesidades de los hombres”, diferenció, y agregó: “Su poder se hace sentir, sobre todo, a través de su corazón compasivo, siempre dispuesto a perdonar”.

El prelado reflexionó sobre el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y los peces, y afirmó que la bendición de Jesús “multiplica el pan porque toca el corazón de los hombres y los transforma en corazones sensibles, solidarios y atentos a las necesidades de los otros. Esa bendición hace que el pan material y los bienes espirituales circulen y alcancen para todos”.

“La Eucaristía es don y tarea, regalo y misión”, subrayó en la homilía.

El arzobispo correntino preguntó a los fieles si “creemos realmente en el poder de su palabra, creemos realmente que el amor hecho servicio humilde, especialmente a las personas más vulnerables, multiplican los bienes para todos y es mucho más poderoso que el egoísmo mezquino de guardarse para sí los pocos panes y peces con la falsa ilusión de poder salvarse solos”.

“Creemos que Jesús continúa hoy multiplicando el pan de la justicia, de la misericordia, del perdón, del cuidado de la casa común, y del trabajo”, planteó.

Monseñor Stanovnik dijo que en el marco del Bicentenario de la Independencia y del próximo Congreso Eucarístico Nacional, los católicos “queremos dar gracias a Dios y reforzar los lazos que nos unen en un mismo proyecto nacional para bien de todos” y también que “en cada misa se haga más y más firme la decisión y el propósito de vivir y crecer juntos”.+

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9:55 a.m.

Mons. Azpiroz: “Consuela que seguimos gritando ni una más o ni uno menos”

Bahía Blanca (Buenos Aires) (AICA): “Lo saben las familias visitadas por el dolor y hoy estamos llorando un gran dolor. Y sabemos que quitar el cuerpo del lugar que corresponde es el drama más grande que una comunidad puede tener. Todos hoy lloramos. Consuela saber que la sangre derramada por amor es mucho más que la que ha sido derramada por el odio. Consuela hoy saber que seguimos gritando ni una más o ni uno menos. La sangre derramada por todos dice Jesús”, recordó el arzobispo coadjutor de Bahía Blanca, Fray Carlos Azpiroz Costa, en alusión al crimen de una niña que conmueve a esa ciudad bonaerense, en el marco de la misa y la procesión del Corpus Christi.
Una multitud estimada en 5 mil personas acompañó este domingo la celebración de Corpus Christi por las calles de la ciudad de Bahía Blanca y que luego participó de la misa en el Club Altense.

La procesión salió de la parroquia María Auxiliadora, luego de más de 18 horas de adoración al Santísimo Sacramento, y siguió por Murature y luego por Bernardo de Irigoyen. Frente al Hogar del Anciano, los fieles se detuvieron para rezar por los abuelos.

La misa fue concelebrada por el arzobispo coadjutor de Bahía Blanca, Fray Carlos Azpiroz Costa, el arzobispo de Bahía Blanca, monseñor Guillermo Garlatti, y numerosos sacerdotes.

En la homilía, monseñor Azpiroz Costa recordó que del mismo modo que el pan adquiere a través de signos especiales la esencia de la Eucaristía, la vida misma del hombre corresponde al gesto propio de Dios al ofrecerla.

“Del mismo modo Dios nos toma, nos elije, nos bendice, nos parte para ser compartido en comunidad y nos ofrece como señal viva de su amor. Los mismos gestos de la consagración eucarística que celebramos en su nombre hasta su regreso”, afirmó.

Monseñor Azpiroz Costa hizo referencia al reciente hallazgo sin vida de la niña Micaela Ortega, de 12 años y desaparecida hace 35 días, al expresar que deseaba desde el dolor de la pérdida y del sentido que adquiere el hecho, que este acontecimiento no haya sido en vano

“Lo saben las familias visitadas por el dolor y hoy estamos llorando un gran dolor. Y sabemos que quitar el cuerpo del lugar que corresponde es el drama más grande que una comunidad puede tener. Todos hoy lloramos. Consuela saber que la sangre derramada por amor es mucho más que la que ha sido derramada por el odio. Consuela hoy saber que seguimos gritando ni una más o ni uno menos. La sangre derramada por todos dice Jesús”, concluyó.+

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Francisco invita a los niños a rezar por la paz junto a los niños sirios

“Con motivo de la Jornada Internacional del Niño, las comunidades cristianas de Siria, sean católicas que ortodoxas, vivirán una oración especial por la paz, que tendrá como protagonistas justamente a los niños. Los niños sirios invitan a los niños de todo el mundo a unirse por sus oraciones por la paz”. Después del Ángelus de este domingo, el Papa Francisco ha recordado a los niños sirios que sufren las consecuencias de la guerra en ese país, y por eso rezarán juntos este miércoles 1 de junio.

Al concluir la santa misa en la plaza de San Pedro, el Santo Padre rezó el ángelus y se dirigió a los miles de fieles allí presentes, en especial a los diáconos que celebraron su Jubileo.

Su Santidad también mostró su cortesía a todos los peregrinos, en particular a la Asociación europea de los históricos Schützen; a los participantes del“Camino del Perdón” promovido por el Movimento Celestiniano; y a la Asociación Nacional para la tutela de las energías renovables, empeñados en una obra de educación para cuidar la creación.

Asimismo recordó la “Jornada Nacional del Alivio que ayuda a las personas a vivir bien la fase final de la existencia terrena, así como la peregrinación tradicional en el santuario mariano de Piekary en Polonia: la Madre de la Misericordia apoye a las familias y a los jóvenes que están en camino hacia laJornada Mundial de Cracovia”.

 Por último el Papa Francisco invocó a la Virgen María para que interceda por estas intenciones.

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9:39 a.m.

“Que cada día podamos unir más celebración y vida”, pidió el arzobispo de Rosario

Rosario (Santa Fe) (AICA): El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín, presidió la misa del Corpus Christi en la explanada del Hospital Centenario de Rosario, donde pidió que “cada día podamos unir más celebración y vida, que cada día podamos con la gracia del Señor, unificar nuestra vida, para que los gestos externos correspondan a la vivencia de corazón, para que los gestos de misericordia correspondan interiormente a esa ofrenda de nuestra vida al Señor y de ese modo testificar de amor de Dios y cumplir con la misión que el Señor nos encomienda. Que cada día nos haga hombres y mujeres más eucarísticos”.
El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Eliseo Martín, presidió la misa del Corpus Christi en la explanada del Hospital Centenario de Rosario, hasta donde llegaron peregrinos desde distintos lugares de la arquidiócesis para participar de la eucaristía en el marco del Año de la Misericordia y el Bicentenario de la Independencia Nacional.

La solemnidad de Corpus Christi finalizó con una procesión con el Santísimo por el interior del Hospital Centenario y luego por la calles de la ciudad hasta la parroquia Inmaculada Concepción, distante a cuatro cuadras del centro asistencial.

El prelado destacó que la Eucaristía es “el sol que ilumina nuestras almas, a Jesucristo en su cuerpo y en su sangre, en su alma y divinidad y lo hacemos en este año de la misericordia, el Papa nos ha invitado a contemplar la infinita misericordia de Dios y podamos conocer más ese amor misericordioso, sobre todo los hombres y la humanidad”.

“Que grande e infinita es la misericordia que nunca llegaremos a tocar hasta el fondo, siempre nos llenará de asombro, siempre podemos ir descubriendo cuanto amor, cuanta compasión Dios tiene con nosotros los hombres”, aseguró, y agregó: “Ciertamente que esta gran compasión y misericordia nos la ha manifestado al enviarnos a su hijo Jesucristo entregó su cuerpo y derramó su sangre para el perdón de nuestros pecados y resucito glorioso al tercer día para darnos la vida nueva”.

El arzobispo afirmó que “contemplar a Cristo en la Eucaristía es ensimismarnos con esa infinita misericordia de Dios para todos y cada uno de nosotros” y señaló que Jesús invita “a ser instrumentos de Cristo para que así como lo reconocemos presente en el sacramento eucarístico, lo reconozcamos presente en nuestros hermanos enfermos”.

“Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos conmigo lo hicieron, cada vez que fueron a visitar a un enfermo me visitaron a mí, este es el gran misterio, Jesús se identifica con los que sufren , en este caso , hoy en el hospital”, recordó.

“En esta misa pedimos por los enfermos pero también les agradecemos , pedir que el Señor nos haga cada vez más eucarísticos, más comprometidos con nuestros hermanos que sufren y rogar también por aquellos que los atienden de forma permanente, los médicos, los agentes de salud, para que sean realmente instrumentos de esa misericordia del Padre, procurando la salud de los enfermos , utilizando su ciencia para que nuestros enfermos sean aliviados o curados y rogar al Señor que siempre estos lugares sean lugares de vida, donde se ame , se respete y se cuide la vida de nuestros hermanos”, subrayó.

Por último, monseñor Martín pidió que el gesto de manifestar públicamente la fe en la celebración del Corpus “sea expresión de nuestro corazón, que cada día podamos unir más celebración y vida, que cada día podamos con la gracia del Señor, unificar nuestra vida, para que los gestos externos correspondan a la vivencia de corazón, para que los gestos de misericordia correspondan interiormente a esa ofrenda de nuestra vida al Señor y de ese modo testificar de amor de Dios y cumplir con la misión que el Señor nos encomienda. Que cada día nos haga hombres y mujeres más eucarísticos”.+

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