Artículos por "Historia de la OFS"
11-S 3-D Accion ACI Prensa Actualidad y Análisis Actuall Adolescencia Africa Agencia Zenit Agenzia Fides Agustinos Recoletos AICA Aleteia Amistad Animacion Animales Aniversarios Antigua Grecia Antigua Roma Antiguo Egipto Antiguo Testamento Año 1932 Año 1933 Año 1934 Año 1935 Año 1937 Año 1938 Año 1940 Año 1941 Año 1943 Año 1945 Año 1946 Año 1947 Año 1948 Año 1949 Año 1950 Año 1951 Año 1952 Año 1953 Año 1954 Año 1955 Año 1957 Año 1958 Año 1959 Año 1960 Año 1961 Año 1962 Año 1964 Año 1965 Año 1966 Año 1967 Año 1968 Año 1971 Año 1972 Año 1974 Año 1977 Año 1979 Año 1981 Año 1982 Año 1984 Año 1985 Año 1987 Año 1988 Año 1989 Año 1990 Año 1991 Año 1992 Año 1993 Año 1994 Año 1995 Año 1996 Año 1997 Año 1998 Año 1999 Año 2000 Año 2001 Año 2002 Año 2003 Año 2004 Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009 Año 2010 Año 2011 Año 2012 Año 2013 Año 2014 Año1993 Años 1910-1919 Años 20 Años 30 Años 40 Años 50 Años 60 Años 70 Años 80 Apologetica para el mundo Arquidiocesis de Durango Arquidiocesis de Guadalajara Arquidiocesis de Monterrey Arquidiocesis de Tijuana Arquidiocesis de Yucatan Arquimedios Arquimedios Guadalajara Artes Marciales Articulos Aventura espacial Aventuras Aventuras marinas Aviones Baloncesto Basado en hecho reales Basado en hechos reales Belico Biblia Biografico Blogueros con el Papa Bolsa y Negocios Boxeo Brujeria Canonizaciones Catastrofes Catequesis Ciencia ficcion Ciencia ficción Cine épico Cine familiar Cine Mexicano Cine religioso Circo Clarisas Coches/Automoviles Colaboradores Colegios y Universidad Colonialismo Comedia Comedia dramatica Comedia Romántica Comic Conferencia Episcopal de Chile Conquista de America Conversando sobre la fe Cor ad Cor Loquitur Cortometraje Crimen Cristo Cuentos Deo omnis gloria Deporte Descargable Desde la Fe Dinosaurios Diocesis de Celaya Diocesis de Matamoros Directorio Discapacidad Documental Dr. Carlos Álvarez Cozzi Drama Drama de epoca Drama romantico Drama social Ecclesia Digital Edad Media Ejercito El Observador de la actualidad El santo del dia El Santo Rosario Encuentra.com Enfermedad Enseñanza Epistolas matritensis Esclavitud Espada de dos filos Eutanasia Evangelio Evangelización en México y América Extraterrestres Familia Fantastico Fátima TV Formación Permanente Franciscanismo Franciscanos Futbol Futbol americano Futuro postapocaliptico Gatos Genio femenino Gore Gran Depresion Guerra Civil de El Salvador Guerra Civil Española Guerra Cristera Guerra de Bosnia Guerra de la Independencia Española Guerra de Secesión Guerra Fria Hebreos Historia de la OFS Historias cruzadas Historico Holocausto Homosexualismo Iglesia en Mexico II Guerra Mundial Imagenes Infancia Infantil Infocatolica InfoRIES InfoVaticana Inmigracion Intriga Juegos olimpicos La Biblia La esfera y la cruz La Oracion La Santa Misa Liturgia de las Horas Lourdes TV Magia Marionetas Marvel Comics Medicina Melodrama Mera defensa de la fe Miniserie de TV Mitologia Mitología Monstruos Musica Musical Naturaleza Navidad Nazismo Noticias Novela Nuevo Testamento O frio o caliente Obispos OFM OFS en Mexico Oraciones Padre Fabian Barrera Padre Heliodoro Mira Garcia-Gutierrez Padre Jose Antonio Fortea Cucurull Pajaros Papas Patinaje sobre hielo Pelicula de culto Peliculas Peliculas Religiosas Pintura Policiaco Politica Precuela Prehistoria Promocion Vocacional Protestantes Provida Racismo Radio Razones para nuestra esperanza Reforma o Apostasia Regnum Christi Religion Religión Remake Revolucion Francesa Revolucion Mexicana Robots Romance Rome Reports Rugby Sacerdotes Sacro y Profano San Juan de Ávila Santa Clara Santoral Satira Sectas Secuela Secuestros Semanario Serie de TV Siglo IV Siglo XII Siglo XIII Siglo XIX Siglo XV Siglo XVI Siglo XVII Siglo XVIII Siglo XX Spin-off Submarinos Superhéroes Supervivencia Surrealismo Telefilm Television Catolica Temas de historia de la Iglesia Terrorismo Thriller Thriller futurista Trabajo/Empleo Trenes Valores Vatican News Vejez Viajes en el tiempo Vida Rural Vida Rural Norteamericana Vidas de Beatos Vidas de Santos Videos Vikingos Virgen Maria Volcanes Western


Algún tiempo después, el Santo se hallaba en la ciudad imperial de Poggibonzi, sobre el camino de Florencia a Siena. En esta ciudad vivía un hombre llamado Luquesio quien, poco antes de la visita de Francisco, se había convertido a una vida mejor; renunció al lujo y a las prácticas comerciales fraudulentas, para vender la mayor parte de sus bienes y distribuir generosamente su producto a los pobres. El también se presentó al predicador en demanda de una regla de vida. Leyendo en su corazón, como Cristo en el del joven del Evangelio (Mt 19, 16 y ss), descubrió su sincero deseo de perfección y lo aceptó como hijo espiritual.

Prescribiéndole el traje que de allí en adelante sería el hábito de los terciarios; un sayal de color ceniza, modesto en sus medidas, y una simple cuerda. La Crónica que nos ha conservado estos detalles, añade que el Pobrecillo le enseñó “algunas oraciones de viva voz” (Wadding, Annales Minorum, al año 1221, XIII)

Francisco dio él mismo el hábito a Luquesio Modestini –la tradición lo venera como el primer terciario- y a numerosos fieles de la ciudad y lugares vecinos del valle de Elsa. La historia recuerda algunos nombres: Bonadonna, esposa de Luquesio, convertida a instancias de su marido; Bruno de Colle y su mujer; su pariente Pedro de Colle. Así se completó la Orden de Penitencia, el año de gracia de 1221.

Pero debía hacerse sentir la necesidad de poseer una regla escrita para la buena marcha de estas fraternidades nacientes. El Santo mismo cayó en la cuenta de que sus consejos y exhortaciones eran provisorias, poco apropiadas para el gobierno de una obra llamada a sobrevivirle.

Al separarse de estos cristianos que había atraído y, posteriormente comprometido a profesar la vida de la perfección, compuso una “carta a los fieles”; en donde trazaba algunas prácticas de la vida religiosa, según el Santo Evangelio.

¿Débese ver en este escrito “el preámbulo y principio” de la regla de la Tercera Orden? (Cf P. Fr. De Amberes O.M. Cap. La Tercera Orden de San Francisco de Asís).

Sea de ello lo que fuere es verdad que esa epístola resultaba aún insuficiente para quienes aspiraban a una existencia cristiana más ferviente y de mayor unión con Cristo Jesús, en la fraternidad común de sus oraciones y de sus actividades.

Cardenal Hugolino. Fresco en la Capilla de San Gregorio, Subiaco. 
El santo Patriarca, indudablemente afectado por esta preocupación, manifestándosela a su gran amigo y protector de su obra, el Cardenal Hugolino de Segni, obispo de Ostia. Ayudado por los consejos de este gran hombre de estado, el Pobrecillo, en 1221, compuso el texto de la primera regla de la III Orden.

Este documento, de tan extraordinaria importancia para nosotros, no nos ha llegado. El año de 1901 Pablo Sabatier, protestante, el renovador de los estudios críticos sobre los orígenes franciscanos, descubrió una copia de la regla de la III Orden, cuyo texto se aproxima mucho al de 1221.

Publicólo por primera vez en 1903, en el I Fascículo de sus “Opúsculos de Crítica Histórica” (París 1903). Posteriormente se han descubierto otros dos textos de la misma Regla y han sido publicados en el Archivum Franciscanum Historicum de 1913 y 1921 respectivamente, según los códices de Koenigsberg (Alemania) y de Venecia.

El texto descubierto personalmente por Sabatier, procedía del convento franciscano de Capistrano (Abruzos, Italia). A la luz de estos descubrimientos, diversos especialistas, como el P. Mandonnet, O.P., Carlos Müller y particularmente el P. Fidencio Van der Borne, O.F.M, han hecho muy interesantes estudios y nos han permitido conocer mejor los orígenes de la Tercera Orden Franciscana.

He aquí el título de ese documento, traducido a nuestra lengua: “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen. Memorial de lo que se proponen LOS HERMANOS Y HERMANAS DE LA PENTENCIA que viven en sus propias casa, a comenzar del año de 1221”. Así principiaba la regla que Francisco proponía a sus hijos espirituales que vivían en el siglo (“en sus propias casas”) y querían seguir sus huellas.

Contenía esa regla trece capítulos, referentes unos a la santificación individual de los terciarios, otros a la vida social, otros, en fin, a la organización de las fraternidades.

DE LA SANTIFICACION INDIVIDUAL DE LOS TERCIARIOS.

Los hermanos y hermanas, decía la Regla, debían vestir modestamente, conforme al estado de penitencia que habían abrazado. Y el Capítulo I determinaba la materia, la forma, el color y aún el precio del los vestidos. Las pieles de los penitentes habían de ser de cordero; las bolsas y los cinturones, de simple cuero, sin ribetes ni cinta de seda.

Les estaba vedado asistir a convites, espectáculos, danzas y otras diversiones mundanas; y se habían de contentar con dos comidas al día guardando abstinencia cuatro veces por semana y ayuno todos los viernes y, además, cien días al año.

En caso de necesidad, el “Visitador” concedía las oportunas dispensas a los enfermos, menestriles y mujeres embarazadas.

Los Terciarios que sabían leer, debían diariamente recitar las siete horas canónicas; cuando no, rezar cincuenta y cuatro padresnuestros con el gloria patri; y durante la Cuaresma, a no estar impedidos, acudir todos a maitines. Habían de hacer examen de conciencia por la noche, confesarse y comulgar tres veces al año y reunirse cada mes para asistir a la Misa, oir el sermón y participar en la oración común.

DE LA VIDA SOCIAL.

Los penitentes cuidarían de pagar los diezmos señalados, de satisfacer las deudas contraídas y de restituir los bienes mal adquiridos. Tenían la obligación de instar a sus familiares al servicio de Dios, de exhortar a los enfermos a la penitencia, y de denunciar ante los Ministros o el Visitador, a los miembros de la Fraternidad que dieren escándalo.

Debían asistir a los funerales de los cofrades y recitar por ellos cierto número de salmos o de padrenuestros con el Réquiem aeternam.

En la reunión mensual se mandaba en la Regla hacer una colecta a favor de los pobres y de los enfermos; y estos nunca han de ser abandonados, antes bien los Ministros cuidarán de procurarles visitas reconfortantes y toda clase de auxilios necesarios.

Ordenaba también la Regla que todos hicieran testamento dentro de los tres meses, que se reconciliaran con sus enemigos y evitaran hacerse otros nuevos. Finalmente, se prohibía a los hermanos tomar las armas y prestar juramento solemne sin consentimiento del Soberano Pontífice.


Miércoles, 19 de mayo 1971

Feliz de saludar a la gran peregrinación de los terciarios franciscanos.

Saludo con especial alegría por el gran número, lo que nos obligó a bajar por segunda vez hoy en esta basílica insuficiente para contener la audiencia general de costumbre, con la afluencia de tantos y tantos calificados peregrinos, que, con su multitud, y con su presencia constante ya están aceptando la realidad y la vitalidad de esta antigua y floreciente rama del gran árbol Franciscano, la Tercera Orden. Es meritoria esta audiencia extraordinaria para ustedes.

Saludamos cordialmente a estos queridos Terciarios, porque sabemos que vienen de gran parte de Italia, como para demostrar que este país, atravesado por diversos arroyos y sujeto a muchos cambios modernos no se olvidará de las glorias del pasado entre los humildes, de su exquisita tradición franciscana, y todavía quieren sacar la energía espiritual y fiel a la buena gente de nuestros días.

Y nuestro saludo se extiende no con menor afectuosa simpatia a los terciarios provenientes de otras naciones, donde muchos fieles católicos, deseosos de la autenticidad evangélica, se encuentran en la espiritualidad franciscana, alimento y guía de la imitación de Cristo.

Saludo, saludo a todos ustedes, queridos hijos y discípulos del seguidor incomparable de nuestro Señor Jesucristo. Nos reservamos para ustedes nuestra complascencia, nuestro aliento, nuestra bendición.

La primera confianza

la primera confianza es que ustedes saber ser un ejemplo de la Pobreza, predicada por Cristo, profesada por San Francisco, elegida por ustedes, como una virtud especial de su pertenencia en la Tercera Orden. La pobreza es un nombre de controversia, incluso en las páginas del Evangelio, en el sentido de que éstos son bienaventurados a los pobres, a continuación, todos los oyentes del Evangelio mismo se presiona para rescatarlos y liberarlos de las angustias y los sufrimientos de la pobreza. Por lo tanto, es bueno o el mal de la pobreza? Entonces, ¿quién no recuerda la controversia que, incluso en la familia franciscana y los hombres tienen opiniones divididas acerca de la interpretación de la pobreza y en el curso y el grado de cumplimiento? Hoy en día podemos ver el mundo dividido de nuevo en la pobreza, y su enemigo, la riqueza. Al parecer, más grandes y fuertes tendencias sociales e ideológicas a favor de la pobreza, o más bien a los pobres, los proletarios, los pobres, contra los terratenientes, los ricos, los capitalistas, al igual que todo el progreso moderno, el conjunto ' organización de la sociedad moderna se enfrentan aumento indefinido de la riqueza, la transformación de las cosas en bienes útiles, la conquista y la distribución de nuevos recursos cada vez más. Economía y la sociología han convertido en el dominante y casi obsesiva de los dos objetivos de la vida moderna. ¿Dónde poner la pobreza? nuestra pobreza evangélica? La lección sería largo y delicado, pero que ya conoce. Usted sabe que la pobreza evangélica es en gran medida la ubicación de nuestra concepción de la vida en esta tierra, no en su riqueza, no en su satisfacción, no en sus placeres, no en lo que es y que ella que ella nos puede dar , no en su reino en la tierra, pero en el reino de los cielos, en la investigación y en la posesión de Dios, en la libertad de las limitaciones del espíritu que está con esta seducción perdurable de la riqueza, la capacidad de forzar el balón en sus bienes materiales , que es la utilidad, que es el pan necesario para la existencia del tiempo, que es el tráfico, que está trabajando y si sus resultados financieros para el beneficio de la vida, entendida en su sentido más amplio, que es nuestro y de la vida de los demás, el bien común de la caridad. La pobreza es la filosofía del Evangelio: "Buscad primero el reino de Dios" (Mt33. 6). "El espíritu de la pobreza y el amor, por lo tanto, como dice el Concilio, es la gloria y el signo de la Iglesia de Cristo" (Gaudium et spes, 88). Afortunadamente, esta idea se abre camino a la iglesia evangélica de hoy, y usted, estudiantes y niños de San Francisco de Asís, que tiene que no sólo el honor, sino que profesan, por ejemplo, y en apoyo de la Iglesia, y una advertencia al mundo que nos inunda con frecuencia exclusiva o principalmente en la búsqueda de la riqueza, en los conflictos sociales en torno a la riqueza, la búsqueda del placer en el abuso, vicioso y la riqueza egoísta. E incluso en el mundo, extraño y cuestionable en algunas formas, por desgracia no es inmune a licenciosa amoral, y tal vez sólo efímera y caprichosa, hacen su camino un repudio de ídolo este fascinante e irresistible, que es precisamente la riqueza de lujo y envuelta comodidad. Corresponde a los cristianos, le toca a usted, terciaria y vivió fiel a la defensa de la pobreza evangélica, que es la afirmación de la primacía del amor de Dios y al prójimo, que es una expresión de la libertad y la humildad, que es de estilo agradable la simplicidad de la vida. Es un ideal, es un programa exige la renuncia, su adaptación al medio ambiente y el deber de cada uno, pero luego, después de todo, una fuente de la alegría, la alegría de la cuna, la "perfecta alegría" franciscana.

AMANDO A LA CRUZ

Tenemos en ustedes, queridos hijos, otra confianza. Saber que ustedes aman, como San Francisco, la Cruz. Su espiritualidad no puede pasar por alto la "pasión" que San Francisco tenía por la pasión de Cristo. Sus estigmas son una predicación perenne. Su elección de ser sus seguidores les invita, les obliga a entender que este es otro aspecto esencial del cristianismo. Puede el cristianismo prescindir de la Cruz e Cristo? Aquí es el punto central de su mensaje y su misión, y aquí está la fuente de nuestra redención, nuestra salvación.

No decimos a ustedes más, sabemos que son devotos de la "Vía Crucis". Pero recordemos, después de que la riqueza, otra tentación capital de nuestro tiempo, y muchas veces en nuestra vida cristiana: la tentación de quitar del Evangelio la página de la Cruz. Se quiere un cristianismo fácil, un cristianismo sin sacrificio. Un cristianismo sin derechos, sin sacrificios, ni más, ni dolor, en una palabra, sin la cruz. Pero ustedes saben y tratan de vivir las grandes palabras de Jesús, que fue dada entonces a San Francisco: "De cierto, de cierto os digo, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda estéril, pero si muere (es decir, se disuelve en el suelo), da mucho fruto"(I. 12, 24). Lo que necesitamos los hombres modernos, amantes celosos de nuestra personalidad, nuestra comodidad, nuestra seguridad, es pensar en estas palabras magistrales de Cristo,que predican la ley del morir para vivir, la ley del amor que da y los sacrificios, la ley del sacrificio! San Francisco, espejo de Cristo, que se repite! Recordemos juntos!

Generoso servicio

Y finalmente nuestra tercera confianza: la fidelidad a la Iglesia! Nosotros tenemos confianza que todavía el hombro fuerte y paciente de San Francisco, como en el célebre y típico fresco, apoyará a la Iglesia visible y humana, sujeta a las crisis de este mundo, en su amenazado edificio; apoyará, sí, la Iglesia, que Cristo fundó y construyó, para su gloria, en su pescador Simon, hijo de Juan; la apoyará tal cuál es y qué Cristo la punto, incluso asi tan necesitada de indulgencia y de comprensión; la apoyará en este momento histórico, tras el Concilio, en el cual parece a veces que el deprimir e intentar demoler el mistico y aunque temporal edificio, venga de sus hijos! Los hijos que son hospedados, al contrario que son o deberían ser piedras vivas, no menos que los adversarios externos quizá menos conscientes de sus obras injustas.

Pues bien, nosotros esperamos que ustedes, todos ustedes, hijos de San Francisco, ustedes sean esta espalda de poderoso sostenimiento y que en su silencioso y generoso servicio a nosotros, pacientes con nosotros, confiamos en que ninguna infausta adversidad podrá prevalecer sobre la estabilidad perenne del edificio de Cristo, la Iglesia una, Santa, católica y Apostólica.

Y que con esta confianza es que de corazón los bendecimos.

ESPECIAL SALUDO

Alegría Avec Nous les saluons Tertiaires franciscains langue française et toute leur disons de la confiance en eux Que mettons indígenas.

Chers Fils, à la suite du Mal Voulez vous donner de pauvre Evangélique un testigo, mostrando à notre monde moderna assoiffé de bien-être pertrechos militares y de goce, Que La vraie richesse est dans la recherche et la posesión de Dieu, comme dans l 'amour pour tous frères desinteresada nep humains.

De même, cámaras de San Francisco, rappelez vous à nep contemporains peut Que Suivre que en el Cristo dans Le sa gloire que en ella en el pas de acompañamiento auparavant-sur-la-Croix: el grano se Jete en tierras muere, permanecen estériles. Un pas sans christianisme n'est sacrificar un authentique christianisme. Il faut savoir mourir un soi-même et pour trouver au Péché vraie las calles.

Voulez vous être enfin de fideles serviteurs de la iglesia. Nous ici et la repensons célebre Fresque aquí Representar Saint François-sur-ses soutenant Cpaules la amenaza de construcción de l'Eglise d'effondrement. Chers Tertiaires franciscains, de tout coeur Nous vous dans vos bonnes encourageons Resoluciones et vous bénissons Nous.

La mayoría de Cordialmente Saludamos a todos los miembros de la Orden Tercera de San Francisco, que conforman la gran asamblea de esta audiencia especial.

Nuestro saludo a todos los que buscan la autenticidad del Evangelio, sabemos que usted tiene la espiritualidad franciscana que se encuentran en la Guía de la imitación de Cristo. Expresamos a usted nuestra satisfacción y estímulo.

Al mismo tiempo, desea que hablan de la triple Tenemos confianza en usted.

Tenemos confianza en usted, porque sabemos que Usted es un ejemplo de la pobreza. Es su función de dar el ejemplo de verdadera pobreza evangélica y de afirmar la primacía del amor de Dios y al prójimo. Este es su programa, su ideal, su fuente de alegría.

Tenemos confianza en ti Porque tu amor la Cruz de Cristo. Nunca será posible a los que tienen el cristianismo sin la cruz, sin sacrificio y sin esfuerzo. El ejemplo de San Francisco es su guía.

Tenemos confianza en su fidelidad. Esperamos que usted estará siempre cerca de nosotros y, con San Francisco, dar apoyo desinteresado a la Iglesia de Cristo.

El chiste afectuoso Nuestra Bendición Apostólica.

Agencia Catolica

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets