Pbro. Tomás de Híjar Ornelas
Cronista de la Arquidiócesis
Según lo dispuso, el siervo de Dios fray Antonio Alcalde no fue sepultado en la Catedral de Guadalajara, como correspondía a su investidura, sino en el templo parroquial de Guadalupe, que él patrocino. Al sobrevenir su deceso, en las primeras horas del 7 de agosto de 1792, se preparó su cadáver para los dos días completos en los que quedó expuesto, siendo necesario por ello retirar las vísceras, que dispuso quedarán así: su corazón, en el monasterio más pobre de la ciudad, el de Las Capuchinas, en cuyo coro bajo se conserva incorrupto; la lengua, al templo conventual de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa y lo demás a la Capilla de la Casa de Maestras de la Enseñanza, que él auspició, contigua, calle de por medio, al oriente del templo guadalupano.
Encima de su tumba se colocó una escultura representándole de rodillas y con la mirada puesta en la imagen de la Virgen del Tepeyac, obra elaborada a toda prisa por artesanos tonaltecas, sirviéndoles de modelo para el rostro la mascarilla mortuoria del insigne benefactor.
Cuando se alargó la nave del Santuario para agregarle los transeptos y la cúpula, los despojos mortales de fray Antonio se pusieron en el muro poniente del presbiterio, al ras de suelo, con una losa de mármol donde se labró esta inscripción latina: “Cuius hic in pace cineris iacent, sibi modicus, caeteris munificus. Deo cultum, medelas aegris, pueris puellisque disciplinam, virginibus tutelam, populo tecta, cunctis levamen solers large paravit, venerabilis pontifex I. D. D. F. Antonius Alcalde obiit VII aug. MDCCXCII”.
La escultura aludida se puso al lado del Evangelio y en el extremo opuesto, en un cojín, el sombrero episcopal del mitrado, reliquias que fueron retiradas de allí, la primera, en fechas recientes, durante la administración del párroco Juan Fajardo Pérez, yendo a parar a las bodegas del Museo Regional. De la segunda nada se sabe.
Clamorosa petición atendida
El actual párroco del Santuario, don J. Guadalupe Dueñas Gómez, atendiendo a reiteradas peticiones de parte del Grupo Amigos de Fray Antonio Alcalde, A.R., dispuso resaltar el sepulcro del siervo de Dios colocando sobre su tumba un retrato al óleo del pintor Yoel Díaz Gálvez, que se instaló allí el 7 de agosto del 2014. Empero, él mismo, en atención a la efeméride luctuosa 225 y facilitar a los visitantes del Santuario y a los que recuerdan al siervo de Dios estar lo más cerca posible de su enterramiento, aprovechó el hueco dejado en el muro noroeste del transepto al tiempo de trasladarse a la capilla del Sagrado Corazón de Jesús las reliquias de los beatos Anacleto González Flores y Miguel Gómez Loza, para disponer que allí se colocara otra lápida sepulcral, sin remover la antigua ni retirar de donde se encuentran los restos.
La ejecución de la obra
Con ese propósito, se solicitó al ingeniero Ricardo Agraz Sáinz, de muy sólido prestigio, su participación con un diseño que terminó siendo una gran losa de mármol negro de la India, de 163 por 200 centímetros y 11.5 de grosor, donde se grabó en la técnica del calado el epitafio, traducido al español por el presbítero y doctor Juan González Morfín, y pulido en su redacción por la maestra María Palomar Verea, en encima de este, un altorrelieve en bronce, con el retrato de fray Antonio, obra del escultor Ignacio Garibay Anaya, de 44 por 11.5 centímetros, como se aprecia en la ilustración de este artículo.
Bendición del monumento
El lunes 31 de julio del año en curso 2017 se comenzó a instalar este monumento con la colocación que hizo el párroco de una cápsula del tiempo. La obra será bendecida por el señor Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega, en una ceremonia con entrada libre, que tendrá lugar, desde luego, en el Santuario, el lunes 7 de agosto siguiente, a las 9 horas, justo el día del aniversario luctuoso del también llamado Fraile de la Calavera, acto para la cual las monjas capuchinas accedieron a trasladar el corazón de fray Antonio a tan relevante acontecimiento.

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