Recordando unas palabras de Benedicto XVI en su encíclica Cáritas in Veritate, Javier Alonso, de la asociación Justicia y Paz ha subrayado que un trabajo decente está relacionado con “el desarrollo de su comunidad, un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados”, y que satisfaga las necesidades de las familias.
A propósito del documento de la Conferencia Episcopal Española ‘Iglesia servidora de los pobres’, Alonso ha precisado que buscan “la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social”.
Por su parte, Joaquín Nieto, de la Organización Internacional del trabajo ha insistido en que dos puntos básicos para la lucha de la pobreza son el trabajo decente y la protección social. Porque según ha precisado que “en el mundo hay 204 millones de personas buscan un trabajo y no lo encuentran. De estos, 75 millones son menores de 25 años”.
“Además hay 200 millones de niños trabajando y, a pesar de que la esclavitud terminó hace ma´s de 150 años todavía hay 200 millones de personas que realizan en trabajo que produce unos 150.000 millones de dólares de ganancias al año”, ha precisado Nieto.
En estos terribles datos, Nieto ha insistido en que también en Europa y en España hay trabajadores pobres, es decir que reciben menos de 1,25 dólares al día. En concreto el 9,5% de los trabajadores en Europa son trabajadores pobres, y en España esto se aumenta al 12,5%.
Todas las organizaciones firmantes consideraban que la erradicación de la pobreza requiere un compromiso del que son responsables los gobiernos, los empresarios y las organizaciones de trabajadores, el sector privado y la sociedad civil. Estos compromisos se basan en la dignidad humana, los derechos y responsabilidades humanas y la solidaridad.

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