“Sois símbolo de un deporte que abre los ojos y el corazón al valor y a la dignidad de individuos y de personas que de otra manera serían objeto de prejuicios y de exclusión”.
Entre otras cosas, destacó la importancia del “deporte unido” a través del cual “atletas con y sin discapacidad intelectual juegan juntos”.
Una realidad que “alimenta la esperanza de un futuro positivo y fecundo del deporte, para que se convierta en una verdadera ocasión de inclusión y de implicación”.
Francisco les pidió que no se cansen “de mostrar al mundo el compromiso para construir una sociedad más fraterna, en la que las personas puedan crecer y desarrollarse y realizar en plenitud las propias capacidades”.
“El deporte es uno de los lenguajes universales que superan las diferencias culturales, sociales, religiosas y físicas, y logra unir a las personas, haciéndolas partícipes del mismo juego y protagonistas juntos de victorias y derrotas”.
Por su parte manifestó que “la Iglesia no deja de ayudar y animar a las iniciativas del mundo del deporte que favorecen el bien de las personas y de las comunidades”.
“En efecto, el deporte tiene siempre grandes historias que contar sobre personas que, gracias a él, han salido adelante de condiciones de marginalidad, de la pobreza, de las heridas y de las desgracias”.
“Estas historias –continuó–, muestran como la determinación y el carácter de algunos pueden ser motivo de inspiración y animar a tantas personas en todos los aspectos de su vida”.
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— ACI Prensa (@aciprensa) 13 de octubre de 2017

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