El Papa Francisco comentó, antes del Ángelus de este tercer domingo de
Cuaresma, 4 de marzo, el Evangelio de San Juan que narra el momento en
que Jesús echó a los mercaderes del Templo. Unas 20,000 personas estaban
reunidas en la Plaza de San Pedro, según las cifras de la Gendarmería
del Vaticano. Este “grave” peligro “extremo”, o “mortal” dice el Papa,
es “el peligro de hacer de nuestra alma, que es la morada de Dios, un
lugar de mercado, viviendo en la búsqueda continua de nuestro provecho
en lugar de en un amor solidario y generoso”. El Papa precisó: “Esta
enseñanza de Jesús es siempre actual, no solamente para las comunidades
eclesiales, sino también para los individuos, para las comunidades
civiles y para la sociedad entera”.

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