Familiares, amigos, incluso venidos desde Valdivia, jóvenes a los que acompañan y miembros de la comunidad fueron testigos de este momento significativo en la vida de Daniel Gómez y Víctor Zapata.
El Arzobispo de Santiago destacó en su homilía lo que significa seguir la vida religiosa. “El Señor llama a algunos para que sean signos de Él como ministros de su palabra, para que se hagan presente en la vida de la Iglesia con la misma manera de servir de Jesucristo”.
En este punto profundizó: “En el orden sagrado algunos hermanos son invitados a ser consagrados: Los obispos, presbíteros y diáconos y cada uno de ellos está llamado a ser como Jesús buen pastor, buen samaritano”.
Ser Seguidores de Jesús
Monseñor les dijo a Daniel y Víctor a quien: Tienen que ser humildes y generosos. A través de su servicio están llamados a recordarnos que nuestra vocación también tiene que ser de servidores, especialmente de los más pequeños y de los últimos”.
También le habló a la comunidad presente: “Dios nos invita a ser miembros de nuestra Iglesia que tiene la misión de continuar la misión de Jesús. La celebración de esta tarde debería despertar el sentido profundo y bello de ser seguidores de Jesús.
Ritual de ordenación
En la ceremonia Víctor y Daniel fueron presentados y aceptados como candidatos al diaconado. En ella prometieron proclamar la fe; abrazar el celibato para siempre; tener obediencia y respeto hacia su obispo y superiores; manifestaron la voluntad de recibir este ministerio y acrecentar su espíritu de oración.
Como parte del ritual también se invocó a las santos con la letanía para que acompañen y protejan a los nuevos diáconos. Momentos especiales fueron cuando el Cardenal Ezzati realizó la imposición de manos sobre sus cabezas para que el espíritu santo derramara sus dones en ellos. También cuando sacerdotes de su congregación los revistieron con la estola y la dalmática y posteriormente se les entregó el Evangelio.
Al finalizar monseñor Ezzati los presentó a la comunidad y le pidió que los acompañaran con su oración.
Un día pleno
Tanto Víctor como Daniel compartieron su emoción con quienes los acompañaron en este significativo momento en sus vidas.
“Dios hace maravillas en las personas y hoy es un día de muchos regalos. El diaconado es un paso para seguir el camino de Jesucristo que nos ama y que nos llama. Es un día de felicidad para la Iglesia, para mí y quiero proyectarla en el servicio a las personas”, compartió Víctor Zapata.
Daniel expresó: “Ha sido un proceso largo con altos y bajos, muy lindo y muy bendecido por Dios. La oración de las personas, de nuestros hermanos de comunidad, nos ha permitido estar hoy en este momento tan importante que es la ordenación diaconal. Es un servicio que uno tiene que hacer de corazón y con total entrega al pueblo de Dios que espera que los sacerdotes y los diáconos puedan sobresalir con su santidad”.
Fuente: Comunicaciones Santiago

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