La ocasión entonces fue una de preparación para la Semana Santa que se acerca, y así lo hizo saber, durante su homilía, el Arzobispo de Santiago, en referencia a las tres lecturas del Evangelio que, señaló, “se refieren a la vida que Dios padre quiere que todos los hombres y mujeres alcancemos en medio de nuestro caminar, sabiéndonos limitados y pecadores”.
El Cardenal insistió en que el dato fundamental de la fe cristiana es la creencia en la Resurrección de Jesús. “San Pablo dice con mucha claridad: si Cristo no ha resucitado, nuestra fe está vacía, no tiene sentido, porque justamente nuestra fe se funda en la resurrección del Señor”. Y agregó que “lo que nos hemos estado preparando para celebrar, el domingo de Pascua, que nos invita a renovar nuestra vida cristiana, es justamente el misterio de la Pascua del Señor, del Señor que entrega su vida para que también nosotros tengamos vida”.
“¿Cuándo pensamos en nuestra propia existencia, en la realidad de la muerte que nos va a tocar a todos, creemos en Jesús, que es la resurrección y la vida?”, se preguntó y señaló que la verdadera ilusión es vivir sin la certeza de la vida futura junto a Jesús. “Y no somos unos ilusos”, afirmó, “nosotros creemos porque Jesús ha resucitado de entre los muertos, porque él es el primero que ha resucitado, porque él ha muerto en la cruz y ha resucitado para darnos vida abundante, la vida plena de los hijos de Dios”.
Al finalizar su alocución, el Cardenal exhortó a la comunidad a aprovechar la gracia de estos últimos quince días antes de la Pascua para reavivar nuestra fe. “Quisiera desearles que el tiempo que nos queda de Cuaresma hasta Semana Santa, sea para cada uno de ustedes un tiempo de experimentar la fuerza de la resurrección del Señor, cómo el Señor vence en nosotros el vicio, el pecado, la tiranía del mal, que podamos el día de Pascua sentir también nosotros el gozo de que nuestra vida ha sido renovada gracias a la resurrección de Jesús y nuestra participación en ella”, concluyó.
Tras la eucaristía, el Pastor fue agasajado con un presente de parte de la comunidad junto a su párroco, P. Alfonso Fonseca, el cual que fue devuelto con profusión de expresiones alegres y el deseo de que sigan siendo “una comunidad viva, una comunidad de fe, una comunidad que en este tiempo de Misión Territorial se sienta enviada para anunciar y para dar testimonio de la resurrección del Señor”, indicó.
Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago
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