El Pontífice le desea que “pueda ejercitar su alto encargo especialmente al servicio de la unidad y de la concordia del país”.
“Invoco sobre su persona la constante asistencia divina para una iluminada acción de promoción del bien común a raíz de los auténticos valores humanos y espirituales del pueblo italiano”.
Por último, el Papa envió al nuevo Presidente y a toda la nación italiana su bendición apostólica.
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