Inconciencia brutal

Pbro. Armando González Escoto

Por lo menos desde el año 500 AC, “Bruto” fue un nombre común en el imperio romano, hasta que uno de sus poseedores cometió un asesinato tan reprobable que ya nadie se quiso llamar así. Este nombre surgió de un adjetivo que en latín significaba “lento”, “pesado”; con el paso del tiempo “Bruto” pasó a calificar a personas que actúan con bastante torpeza y pasividad.

Por su parte, la palabra “inconciencia” califica a aquellas personas que no son capaces de darse cuenta de lo que les pasa, de lo que hacen, de lo que les hacen los demás, o de lo que sucede en torno suyo. La inconciencia puede ser o no ser culpable. Es culpable cuando la persona, teniendo todos los medios necesarios para “tomar conciencia” de sí misma o de la realidad, no lo hace, incluso prefiere evadirse antes que enfrentar las cosas.

La inconciencia también puede ser inducida, es decir, cuando determinadas instituciones o personas, por interés y beneficio personal, promueven estilos y formas de ser y de actuar que alejan a la gente de su capacidad de pensar, la desorientan, la inhiben, le ocultan información o le privan de líderes capaces de conducir procesos de concientización que den resultados efectivos para todos.

La gente de Guadalajara, en un alto porcentaje, forma parte hoy día de esa sociedad inconsciente y en buena medida culpable que, incluso viendo las cosas graves que le suceden, permanece indiferente. Por supuesto existen y operan instancias que se encargan de prolongar esa inconciencia, pues nada es más atractivo para un gobernante que gobernar a una sociedad inconsciente, manipulable, sumisa, indiferente, o en palabras de famosos sociólogos, alienada.

Un ejemplo visible, por lo menos a lo largo de 19 kilómetros, los otros son subterráneos, es la Línea 3 del Tren Ligero, que debía estar en operación ya desde el año pasado, pero que sigue ahí, inmóvil, sin que nadie sepa, ni pregunte, hasta cuándo. Tampoco la ciudadanía se interesa por saber el costo final que va a tener esta obra aunque la deba pagar con sus impuestos y los de sus hijos y nietos, ni lo mucho que se incrementa en la medida que sigue sin operarse. Tampoco se da cuenta la comunidad de que los constructores de esta inacabada Línea 3, trajeron de España hasta pintores, como si aquí no los hubiera, ¿pues en qué condiciones firmaron contratos nuestras autoridades con las empresas extranjeras participantes?

Una cosa es la capacidad de adaptarse y de sobrevivir a los cambios y penurias de la existencia y otra muy distinta es la de someterse torpemente a los pésimos manejos que se hacen de los recursos y el modo en que se afecta la vida cotidiana de las personas. Desde luego los principales responsables de esta obra ya gozan de sus dividendos sin rendir cuentas a nadie de su torpeza, gracias a que la sociedad tapatía permanece sumergida en una inconciencia verdaderamente brutal. Por lo pronto, a disfrutar del pan y del circo, pues Guadalajara cumple 477 años.

Publicar un comentario

[blogger][facebook]

Agencia Catolica

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets