“Ninguna bala o bomba puede destruir la relación armoniosa entre musulmanes y cristianos en Joló”, afirmó el sacerdote, recientemente nombrado Administrador Apostólico de este Vicariato Apostólico, donde la gran mayoría de la población profesa el islam.
El pasado 27 de enero dos bombas explotaron con pocos minutos de diferencia mientras se celebraba la Misa en la catedral, según reporta Associated Press. Algunos testigos aseguraron que la primera detonación ocurrió en el interior del templo, y que el segundo explosivo estaba colocado en una motocicleta aparcada en las cercanías.
El P. Romeo Saniel, recientemente nombrado Administrador Apostólico del Vicariato Apostólico de Joló, promueve la educación basada en valores católicos a la generación joven de los tausug (grupo étnico autóctono de Sulu).
El Administrador Apostólico vive desde hace 18 años en la isla y es pastor del 1% de la población, formada por 120.000 habitantes.
Educado en un colegio católico en Joló, Datu Sakul Tan, patriarca de un clan político reconocido en la isla, dijo que “la única manera de que la paz sea duradera es que tanto musulmanes como cristianos se mantengan unidos.”.
Según la fundación apostólica Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) en España, Datu Sakul y el P. Saniel están convencidos de que la educación proporcionada en la Iglesia es importante para prevenir, a largo plazo, el extremismo violento entre los jóvenes.
“Por más que las Fuerzas Armadas de Filipinas intenten eliminar el grupo (islámico) Abu Sayyaf, no nos garantiza la paz, ya que aquellos que mueran serán reemplazados por la generación más joven.”, señaló ACN.

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