He borrado mi comentario acerca de mi lectura de la Carta de san Clemente. No quería parecer que soy poco respetuoso. Pero es cierto que hay autores sacros que te tocan el corazón o instruyen tu mente; y, sin embargo, otros no tienes la sensación ni de lo uno ni de lo otro.
Pasa lo mismo con las novelas. A veces un autor que dicen que es un libro sensacional y, no obstante, te aburre. Os podría decir nombres de personas muy santas a las que admiro, pero cuyos escritos no noto que me beneficien.
Os debo confesar que soy un gran admirador de la parte de la teología que es la patrística. Pero, hoy por hoy, no he logrado que su lectura me resulte provechosa; o, al menos, no la capto de esa manera.
Pero os aseguro que he hecho muchos intentos para que me guste. Por ejemplo, escoger obras muy renombradas. En otras ocasiones, lo que hice fue leer una antología de textos. Pero nada. Y os aseguro que lo intenté.


Publicar un comentario