Medir la felicidad

Medir la felicidad

AGENDA INTERNACIONAL | Georg EICKHOFF |

Bután es un reino en el Himalaya. Su población no llega al millón. Su rey Jigme Singye Wangchuck decidió, en el año 1986, medir el desarrollo de su pequeño país, no por el “Producto Nacional Bruto”, sino por la “Felicidad Nacional Bruta”, en inglés: “Gross National Happiness”. Tan elevado propósito no evitó una limpieza étnica y religiosa contra los hindúes de la etnia Lhotshampa expulsados de Bután.

Con la ayuda de científicos americanos, canadienses y británicos, entre otros, la iniciativa real inspirada en el budismo reinante, en Bután, se transformó en un movimiento global enfocado en la medición del progreso humano más allá de lo económico y social.

Acaba de salir la quinta edición del “World Happiness Report” auspiciada por las Naciones Unidas. Presenta el ranking de 155 países según su nivel medible de felicidad.

En los primeros puestos están los países del Norte de Europa. México está en el puesto 25. Bajó cuatro puestos en un año, quedando justo por arriba de Singapur, Malta y Uruguay. Estados Unidos ocupa el lugar 14, Alemania el 16 y Brasil el puesto 22. Más abajo, en cuanto a felicidad medible, según este índice, encontramos a Italia (puesto 48), Rusia (49) y Japón (51).

Es muy sugerente ampliar la perspectiva del desarrollo humano, más allá de lo económico. Se trata de promover “a todos los hombres y a todo el hombre” como se expresaba el beato Pablo VI en Populorum Progressio (No. 14), encíclica publicada el 26 de marzo de 1967, hace exactamente 50 años.

Merecen la lectura los capítulos temáticos del novísimo estudio (http://worldhappiness.report), más allá del ranking, el cual, casi siempre, se queda en lo lúdico y resulta apto para el mercadeo de novedades de pensamiento que quizás no son tan nuevas.

El reporte fue publicado esta semana, sin coincidencia intencional con el cincuentenario de Populorum Progressio, uno de los mejores estudios sobre la felicidad mundial.

El documento habla sobre la felicidad en China, país protagonista y víctima de un crecimiento económico vertiginoso. Habla sobre África, continente que parece estar esperando la felicidad, desde hace siglos. Reflexiona sobre los Estados Unidos que se están viendo en el espejo de un hombre escandaloso, pero esencialmente triste que difunde una visión oscura y catastrófica de la gran nación que gobierna.

Leo el reporte con entusiasmo intelectual y con introspección cuaresmal. ¿Qué me hace feliz viviendo en México siendo un alemán que ha viajado por unos pocos países? No es nada de lo que habla el ranking mundial de felicidad. Voy a ser sincero y simple: es el sol que sale todos los días en Querétaro. (Dios quiso que en mi patria alemana no fuera así.) Son los famosos atardeceres del cielo sobre Querétaro.

¿Qué me dice esto sobre la felicidad? No está en nuestros manos y menos en manos de los gobiernos, de la ONU, de reyes o de científicos. Algo sabían de esto los monjes budistas de Bután.

Está bien que el espíritu sobrio de los monjes, la sabiduría de Pablo VI y la amplitud de miras de la ONU y de sus investigadores comprometidos nos sigan enseñando. Mientras tanto pedimos, cómo Diógenes a Alejandro Magno, que no nos tapen el sol, por favor.

Let's block ads! (Why?)

Publicar un comentario

[blogger][facebook]

Agencia Catolica

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets