Razones para que tus hijos lleguen a decidir que “estar desconectado es la onda”
Pbro. Alfonso Rocha Torres
¿Preocupado por el uso del celular en casa? Felicidades: mejor un papá o mamá interesado por esta cuestión que alguien que considera normal ver a un chiquillo con celular a todas horas. Se comienza por pensar que así están localizados, pero el caso es que el ambiente presiona para que los niños y adolescentes dispongan de un celular cuanto antes, primero para jugar y luego para las redes sociales. Apunta Dolors Massot en aleteia.org.
Cómo acertar?
No todos los padres dejan que sus hijos menores tengan celular pero se preguntan cuál es la mejor edad para permitirlo.
Los expertos coinciden en señalar la mayoría de edad, los 18 años, pues habrán tenido una mejor calidad en la educación hasta esa edad.
Diez pruebas de que se puede vivir sin smartphone
Enric Puig Punyet conoce bien este problema. Es autor del libro “La gran adicción”, en el que recoge los testimonios de 10 personas importantes, que residen en grandes ciudades, mantienen una gran vida de relaciones sociales y decidieron mantenerse al margen de internet. Asegura que los smartphones “no son tan inocuos como parece“, explicaba en una entrevista a El Periódico de Catalunya.
El conocimiento fragmentado
Ante la duda de dar o no un teléfono celular a su hijo, el padre debe saber que la capacidad de aprendizaje del menor se altera respecto a la lectura de libros.
Los libros facilitan una comprensión lineal, cada vez más profunda, que permite desarrollar el juicio crítico frente a lo que se está leyendo. En cambio internet, con la cultura del hipervínculo y la posibilidad de saltar de una página a otra, favorece el conocimiento fragmentado. Se acumula conocimientos pero no se alcanza el mismo grado de análisis.
Puig Punyet apunta que si un menor entra en el mundo del celular puede sufrir daños en su vista.
Otro tanto ocurre con la caligrafía: “El tipo de letra que tiene cada persona condiciona su personalidad. Por eso existe la grafología. Si un chico solo teclea pantallas, perderá destreza en sus manos, y esto afectará a su psique”.
Aspectos psicológicos: al menor enganchado al celular le estamos quitando herramientas de autodominio “para aguantar momentos vacíos de aburrimiento, con lo importantes que son esos ratos en la vida de un adolescente, ya que ayudan a forjar su personalidad”. Puig también señala como perjuicios del empleo del celular la pérdida de atención y memoria
Mamá, no quiero ser “smombie”
“Ya empieza a haber menores que renuncian voluntariamente al smartphone porque estar conectados -afirma este experto- ha perdido el carácter subversivo que tenía antes. No quieren pertenecer a redes sociales, Esto empieza a verse como lo máximo, como la onda, entre los chicos por ir contra la norma. Ahora, lo subversivo es no tener celular. Son los adolescentes los que han creado el término ‘smombie’ para definir al que va todo el día pegado a la pantalla del ‘smartphone’ como un zombie.
Hay adicción?
Pero, ¿cómo saber si están enganchados los jóvenes? Puig señala dos “termómetros”. Uno, si un menor lleva en el bolsillo un smartphone y lo consulta unas 150 veces al día. Dos, cómo se comporta si ha olvidado el celular en alguna parte y no puede consultarlo o se ha quedado sin batería y no puede recargar.
Dejarías que fuera adicto al tabaco?
“¿Le dejarías fumar antes de los 18 años? ¿Permitirías que fuera adicto al tabaco?”. Seguro que piensas en el daño de la nicotina, en las imágenes de alguna radiografía de manchas en el pulmón o en algún conocido con cáncer.
En la cuestión del celular no hay campañas de sensibilización por el momento, pero debería llamarnos la atención el comportamiento social de los muchachos, cuando están con amigos pero cada uno mira a su pantalla y no hablan entre ellos.
Hace unos meses llamó mi atención un grupo de jóvenes en un restaurante italiano. Estaban en la mesa de al lado y celebraban el cumpleaños de uno de ellos. Solo hablaron unos diez minutos y luego siguió la cena prácticamente en silencio, porque cada uno atendía a la pantalla de su móvil; en cambio en otra mesa estaban un muchacho, hijo de un directivo de una multinacional alemana al que su padre no ha permitido el celular hasta los 18, y una amiga de la familia; Y se lo pasaron en grande hablando de sus sueños para la universidad y de lo “insoportablemente rica” que estaba la pizza Nutella.

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