Por la dignidad de los migrantes

Apreciables hermanas y hermanos:

Los Obispos de la frontera norte de México y los miembros del Consejo de Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) nos dirigimos a “todos los habitantes de México y de Estados Unidos, independientemente de sus convicciones religiosas, de manera muy especial y con gran respeto, a los Presidentes de nuestros respectivos países, con motivo del despliegue de tropas de la Guardia Nacional norteamericana en la frontera que delimita nuestros territorios”.
El documento completo se puede leer en la página oficial de la CEM. A continuación, algunos extractos.
“La Iglesia católica, en fidelidad a la fe en Jesucristo, no puede pasar de largo ante el sufrimiento de nuestros hermanos migrantes”.
“Sabemos que los flujos migratorios requerirán de una renovada regulación por parte de ambas naciones… Una dimensión constitutiva de una sociedad próspera y pacífica es la verdadera vigencia del Estado de Derecho. Sin embargo, no toda norma, ni toda decisión política o militar, por el mero hecho de promulgarse, es justa y conforme a los derechos humanos”.
“Como sociedad hemos aprendido… que lo legal requiere de ser legítimo; que la dignidad inalienable de la persona humana es la verdadera fuente del derecho; que el dolor de los más vulnerables debe ser entendido como norma suprema y criterio fundamental para el desarrollo de los pueblos”.
“Los obispos mexicanos deseamos repetir lo que dijimos hace un año: ‘el grito de los migrantes es nuestro grito’ (27 de abril de 2017) ¡Su dolor es nuestro dolor! ¡En cada migrante que es lastimado en su dignidad y en sus derechos, Jesucristo vuelve a ser crucificado!”
“Los gobiernos mexicanos del pasado y del presente tienen una grave responsabilidad al no haber creado las oportunidades suficientes de desarrollo para nuestro pueblo pobre y marginado. Por eso, nuestra incipiente democracia tiene un enorme reto en el futuro próximo: escoger a quienes deben realizar, de manera honesta, sin corrupción e impunidad, un cambio histórico que ayude a que el Pueblo de México sea el protagonista de su desarrollo, con paz, justicia y respeto irrestricto a los derechos humanos”.
Las carencias que tenemos los mexicanos no pueden ser justificación para promover el antagonismo entre pueblos que están llamados a ser amigos y hermanos. No es conforme a la dignidad humana y a los mejores argumentos concebidos por hombres como Abraham Lincoln o Bartolomé de las Casas, edificar barreras que nos dividan o implementar acciones que nos violenten. Los migrantes no son criminales sino seres humanos vulnerables, que tienen auténtico derecho al desarrollo personal y comunitario”.
“La frontera entre México y Estados Unidos ‘no es una zona de guerra’, como han dicho recientemente nuestros hermanos obispos de los Estados Unidos (6 de abril de 2018). Al contrario, esta zona está llamada a ser ejemplo de vinculación y corresponsabilidad”.
“Que la Virgen de Guadalupe bendiga a nuestros gobernantes y a nuestros pueblos. Que Ella nos sostenga en el esfuerzo por hacer de nuestras naciones un espacio de reconciliación fraterna, de desarrollo integral y de servicio solidario a los más pobres”.

Yo les bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

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