El Santo Padre ingresó a la Catedral tras su encuentro con los jóvenes en el exterior del templo, durante el cual les alentó a seguir a Cristo, pues “es una aventura apasionante, que llena nuestra vida de sentido, que nos hace sentir parte de una comunidad que nos anima y acompaña, que nos compromete a servir”.
Apenas ingresar, el Papa realizó una oración en silencio en la Capilla de San Casimiro, junto a cerca de 60 ancianos sacerdotes y religiosas.
Al finalizar su oración, una religiosa y un sacerdote le obsequiaron un arreglo floral que él depositó ante la imagen de la Virgen de Siberia.
Al concluir la visita a la Catedral de Vilna, el Papa se dirigió en auto a la Nunciatura Apostólica.

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