Momento de puentes, no de muros: Obispos

Redacción ArquiMedios

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), señaló que “los migrantes no son criminales sino seres humanos vulnerables que tienen auténtico derecho al desarrollo personal y comunitario”.
En el mensaje, Por la dignidad de los migrantes. dirigido a los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y al de México, Enrique Peña Nieto;  a los mexicanos que viven en el país y en el exterior y “a todos los creyentes y no creyentes en Jesucristo en México y en los Estados Unidos”, los Obispos  afirmaron que “sólo hay futuro en la promoción y defensa de la igual dignidad y de la igual libertad entre los seres humanos (…)
De ahí la defensa que la Iglesia hace a nivel universal y, de manera particular a través del trabajo que se realiza entre los pueblos hermanos: México y USA, con Centroamérica, el Caribe, Latinoamérica y Canadá, en esta necesaria atención a nuestros hermanos migrantes”. El Episcopado Mexicano, en concordancia con el de Estados Unidos, que señaló que: “la frontera entre México y Estados Unidos no es una zona de guerra”, resaltó que “esta zona está llamada a ser ejemplo de vinculación y corresponsabilidad. El único futuro posible para nuestra región es el futuro edificado con puentes de confianza y desarrollo compartido, no con muros de indignidad y de violencia. Más aún, el Papa Francisco sin ambages nos ha dicho a todos: Una persona que sólo piensa en hacer muros, sea donde sea, y no construir puentes, no es cristiano. Esto no es el evangelio”.
Los Obispos de México puntualizaron que “por la dignidad de los migrantes y por la dignidad de todos los habitantes de nuestro país, proponemos consumir nuestras energías en la creación de otro tipo de soluciones. Soluciones que siembren fraternidad y enriquecimiento mutuo en el orden humanitario, cultural y social”.

HUEHUETOCA, ESTADO DE MÉXICO, 29AGOSTO2012.- Integrantes de organizaciones civiles como Ustedes son Nosotros, Movimiento Migrante Mesoamericano, la Universidad Iberoamericana, la Fundación Caminos de Ayuda Coacalco, así como representantes de otros albergues que funcionan en otras entidades, participaron inaguración y bendición del albergue "San José Huehuetoca" ubicado en el barrio de San Bartolo de este municipio, el evento estuvo encabezado por Josué Rivera, cónsul de Honduras en México, los padres Fray Tomas González del Albergue para personas migrantes, Pedro Pantoja del Albergue Belén Casa del Migrante de Saltillo, Heyman Vázquez del Albergue Hogar de la Misericordia de Arriaga de Chiapas, entre otros. FOTO: PEDRO ANZA /CUARTOSCURO.COMmigrantes3

Alto riesgo   
El 5 de abril, en un tuit de la CEM, los Obispos advirtieron que “es altamente riesgoso para nuestra gente mexicana y latinoamericana, tener una frontera semi-militarizada” entre México y Estados Unidos.“Jesucristo migrante puede volver a ser ejecutado al intentar cruzar por la frontera”, añade el tuit de la CEM.
El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el envío de entre dos mil y cuatro mil soldados a la frontera con México, que permanecerán hasta la finalización de la construcción del muro que ha ordenado edificar y tras firmar un memorándum que indica que “la seguridad de Estados Unidos está en peligro por un aumento drástico de la actividad ilegal en la frontera sur”.
El gobierno de México manifestó que “si el anunciado despliegue de la Guardia Nacional se tradujera en una militarización de la frontera, ello dañaría gravemente la relación bilateral” y por medio de la Secretaría de Relaciones Exteriores recordó la “importancia fundamental del respeto a la dignidad y los Derechos Humanos de los mexicanos en Estados Unidos”.
Donald Trump no es el primer Presidente que manda tropas a la frontera de Estados Unidos con México, antes lo hicieron George W. Bush, cuando desplegó entre seis mil y ocho mil soldados de 2006 a 2008; y Barack Obama, que envió mil 200 hombres entre 2010 y 2012, este último con un costo de más de 110 millones de dólares.

Migrantes: misericordia con el prójimo

Sergio Estrada

Las injusticias y violaciones a los Derechos Humanos, que sufren los migrantes, son el resultado de la miopía o ceguera para ver en ellos la dignidad de la persona y es una situación que debemos cambiar, señaló Gerardo Cruz González, Director de Investigaciones del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC). En el marco del foro “Migrantes y solidaridad” en el que se analizó la realidad de los procesos migratorios desde el punto de vista del Evangelio, en México y América Latina, apuntó como un primer paso concreto, revisar y mejorar las líneas de trabajo y solidaridad que se realizan en casas de migrantes y en organismos de la sociedad civil OSC´s.

Iglesia y migración
En este marco, advirtió que la Iglesia, conjuntamente con la sociedad civil, tiene procesos de acompañamiento y ayuda humanitaria, que han adoptado esquemas de defensa de los Derechos Humanos, de agentes de evangelización, religiosas y obispos, comprometidos con los migrantes.“Directores de casas de atención a migrantes han señalado que ya no son casas de migrantes, sino de refugiados, por los maltratos de que son víctimas, no sólo en su lugar de origen, sino también en el tránsito a su destino”.
El Director de Investigaciones del IMDOSOC, resaltó que en esta labor es imperativo “acoger a nuestros hermanos más necesitados, y promover sus derechos, que es el eje del Evangelio”.

El Papa, cerca del migrante
El Papa está cerca de los migrantes, a través de los obispos y de los agentes que trabajan en esta pastoral, bajo cuatro premisas: acoger, proteger, promover e integrar, en las que “los migrantes tienen que decir cuáles son sus necesidades y enfrentarlas con la acogida cristiana, misericordia y diálogo”, subrayó Cruz González.
Agregó que la situación de los migrantes se ha tornado más difícil, debido al cierre de fronteras, por la postura que sobre este tema tiene el presidente de Estados Unidos y la corrupción y abuso que viven en territorio mexicano. Sin embargo, los migrantes continúan su paso y no hay visos de que vaya a disminuir, al señalar que, en Venezuela como ejemplo, por lo menos 700 mil personas buscan llegar a Colombia y a Chile, países que no tienen capacidad para recibir ese flujo.
Cuba es un caso más, porque están saliendo por cuestiones económicas, políticas y sociales; así también, está el caso de los haitianos que cruzan todo el continente y son presa de explotación laboral y discriminación racial. “Otro tipo de migración es la que se llama interna, donde los migrantes son expulsados de una zona donde estaban viviendo bien, en una economía local, y llegan empresas que afectan la situación del lugar y los migrantes se ven forzados a salir”; situación aparte es la derivada de la violencia que genera el crimen organizado o la intolerancia racial o religiosa, añadió Cruz González.

En este amplio contexto, puntualizó que el papel de la Iglesia se debe entender desde el pasaje bíblico: “Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber”, el cual es fundamental para comprender la misión de la Iglesia en estos procesos migratorios.

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