En una nueva Audiencia General desde la Plaza de San Pedro, aseguró que “la vocación cristiana está toda aquí: vivir unidos a Cristo en la santa Iglesia, partícipes de la misma consagración para desarrollar la misma misión, en este mundo, llevando frutos que duran para siempre”.
A través del Bautismo, “es sepultado el hombre viejo, con sus pasiones innegables, para que renazca una nueva criatura; de verdad las cosas viejas han pasado y hay muchas nuevas”.
“El renacimiento del hombre nuevo exige que sea reducido en polvo el hombre corrupto del pecado. Las imágenes de la tumba y del vientre materno referidas a la fuente son en efecto muy incisivos para expresar cómo es de grande a través de los simples gestos del Bautismo”.
Francisco destacó que “si nuestros padres nos han generado a la vida terrena, la Iglesia nos ha regenerado a la vida eterna en el Bautismo”.
Por otro lado, explicó que “incorporados a Cristo por medio del Bautismo, los bautizados son conformados a Él” y “mediante la acción del Espíritu Santo, el Bautismo purifica, santifica, justifica, para formar en Cristo, de muchos, un solo cuerpo”.
“La unción crismal, nos conforma a Cristo ‘Sacerdote, Profeta y Rey’. Por eso, todo el Pueblo de Dios, animado por el Espíritu Santo, participa de esas funciones, y tiene la responsabilidad de misión y servicio que de ellas deriva”, dijo en la catequesis.

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