La anciana, contó el Santo Padre, llegó un día a una Misa para los enfermos en la que él había estado confesando durante varias horas. La mujer, recordó, llegó “con los ojos que ven más allá, esos ojos llenos de esperanza”.
A continuación, señala Radio Vaticano, el Pontífice contó el diálogo que sostuvo con la mujer: “yo le dije: ‘Abuela, ¿usted viene para confesarse?’. Porque yo me estaba levantando. ‘Sí’. ‘Pero, usted no tiene pecados’. Y ella me dijo: ‘Padre, todos los tenemos’. ‘Pero, ¿acaso el Señor no los perdona?’. ‘¡Dios perdona todo!’, me dijo. Dios perdona todo”.
“‘¿Y cómo lo sabe?’, le pregunté. ‘Porque si Dios no perdonara todo, el mundo no existiría’”.
El Pontífice dijo que esta lección de la anciana debe servir de ejemplo para no ser egoístas ni esclavos de las “propias rigideces”.
“Recordemos esta lección que esta anciana de 80 años de edad –era portuguesa– me dijo: Dios perdona todo, solo espera que tú te acerques”.
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— ACI Prensa (@aciprensa) diciembre 14, 2015

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