Junto al post desagradable que puse ayer, hoy coloco uno que es todo lo contrario: la imagen del pastor según el corazón de Jesús. Y es que ya me llamó la atención, cuando leí la noticia en su momento, que al morir el cardenal don Eugênio Sales, cardenal y arzobispo de Río de Janeiro pasó un hecho llamativo.
Antes de decir el hecho, conviene saber que este cardenal se distinguió por la defensa de la ortodoxia. El magisterio de la Iglesia frente a las desviaciones de la Teología de la Liberación, frente a las comunidades de base que confundían acción política marxista con mensaje evangélico. San Juan Pablo II estaba tan contento con él que no aceptó su renuncia hasta que cumplió los 80 años, algo totalmente extraño a la praxis habitual.
Pues bien, cuando murió este arzobispo y se colocó su ataúd en una iglesia para su funeral, una paloma blanca se posó sobre el ataúd. Y estuvo sobre él ¡durante cuarenta minutos!
Incluso cuando los sacerdotes llevaban el ataúd en procesión sobre los hombres la paloma siguió encima, hay fotos de ello. Además, la misa fue retransmitida por televisión, con lo cual todo el mundo, desde sus casas, pudieron ver la escena, que, por supuesto, para todos tenía un significado claro: un hombre iluminado por el Espíritu Santo.
Lo vieron los fieles, lo vieron los sacerdotes, lo vieron los obispos presentes. Para nadie aquello podía ser un hecho casual.
La Iglesia, siempre, hasta el último día, atravesando los siglos entre santos y pecadores.
Podéis dos vídeos aquí:



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