Artículos Recientes
11-S 3-D Accion ACI Prensa Actualidad y Análisis Actuall Adolescencia Africa Agencia Zenit Agenzia Fides Agustinos Recoletos AICA Aleteia Amistad Animacion Animales Aniversarios Antigua Grecia Antigua Roma Antiguo Egipto Antiguo Testamento Año 1932 Año 1933 Año 1934 Año 1935 Año 1937 Año 1938 Año 1940 Año 1941 Año 1943 Año 1945 Año 1946 Año 1947 Año 1948 Año 1949 Año 1950 Año 1951 Año 1952 Año 1953 Año 1954 Año 1955 Año 1957 Año 1958 Año 1959 Año 1960 Año 1961 Año 1962 Año 1964 Año 1965 Año 1966 Año 1967 Año 1968 Año 1971 Año 1972 Año 1974 Año 1977 Año 1979 Año 1981 Año 1982 Año 1984 Año 1985 Año 1987 Año 1988 Año 1989 Año 1990 Año 1991 Año 1992 Año 1993 Año 1994 Año 1995 Año 1996 Año 1997 Año 1998 Año 1999 Año 2000 Año 2001 Año 2002 Año 2003 Año 2004 Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009 Año 2010 Año 2011 Año 2012 Año 2013 Año 2014 Año1993 Años 1910-1919 Años 20 Años 30 Años 40 Años 50 Años 60 Años 70 Años 80 Apologetica para el mundo Arquidiocesis de Durango Arquidiocesis de Guadalajara Arquidiocesis de Monterrey Arquidiocesis de Tijuana Arquidiocesis de Yucatan Arquimedios Arquimedios Guadalajara Artes Marciales Articulos Aventura espacial Aventuras Aventuras marinas Aviones Baloncesto Basado en hecho reales Basado en hechos reales Belico Biblia Biografico Blogueros con el Papa Bolsa y Negocios Boxeo Brujeria Canonizaciones Catastrofes Catequesis Ciencia ficcion Ciencia ficción Cine épico Cine familiar Cine Mexicano Cine religioso Circo Clarisas Coches/Automoviles Colaboradores Colegios y Universidad Colonialismo Comedia Comedia dramatica Comedia Romántica Comic Conferencia Episcopal de Chile Conquista de America Conversando sobre la fe Cor ad Cor Loquitur Cortometraje Crimen Cristo Cuentos Deo omnis gloria Deporte Descargable Desde la Fe Dinosaurios Diocesis de Celaya Diocesis de Matamoros Directorio Discapacidad Documental Dr. Carlos Álvarez Cozzi Drama Drama de epoca Drama romantico Drama social Ecclesia Digital Edad Media Ejercito El Observador de la actualidad El santo del dia El Santo Rosario Encuentra.com Enfermedad Enseñanza Epistolas matritensis Esclavitud Espada de dos filos Eutanasia Evangelio Evangelización en México y América Extraterrestres Familia Fantastico Fátima TV Formación Permanente Franciscanismo Franciscanos Futbol Futbol americano Futuro postapocaliptico Gatos Genio femenino Gore Gran Depresion Guerra Civil de El Salvador Guerra Civil Española Guerra Cristera Guerra de Bosnia Guerra de la Independencia Española Guerra de Secesión Guerra Fria Hebreos Historia de la OFS Historias cruzadas Historico Holocausto Homosexualismo Iglesia en Mexico II Guerra Mundial Imagenes Infancia Infantil Infocatolica InfoRIES InfoVaticana Inmigracion Intriga Juegos olimpicos La Biblia La esfera y la cruz La Oracion La Santa Misa Liturgia de las Horas Lourdes TV Magia Marionetas Marvel Comics Medicina Melodrama Mera defensa de la fe Miniserie de TV Mitologia Mitología Monstruos Musica Musical Naturaleza Navidad Nazismo Noticias Novela Nuevo Testamento O frio o caliente Obispos OFM OFS en Mexico Oraciones Padre Fabian Barrera Padre Heliodoro Mira Garcia-Gutierrez Padre Jose Antonio Fortea Cucurull Pajaros Papas Patinaje sobre hielo Pelicula de culto Peliculas Peliculas Religiosas Pintura Policiaco Politica Precuela Prehistoria Promocion Vocacional Protestantes Provida Racismo Radio Razones para nuestra esperanza Reforma o Apostasia Regnum Christi Religion Religión Remake Revolucion Francesa Revolucion Mexicana Robots Romance Rome Reports Rugby Sacerdotes Sacro y Profano San Juan de Ávila Santa Clara Santoral Satira Sectas Secuela Secuestros Semanario Serie de TV Siglo IV Siglo XII Siglo XIII Siglo XIX Siglo XV Siglo XVI Siglo XVII Siglo XVIII Siglo XX Spin-off Submarinos Superhéroes Supervivencia Surrealismo Telefilm Television Catolica Temas de historia de la Iglesia Terrorismo Thriller Thriller futurista Trabajo/Empleo Trenes Valores Vatican News Vejez Viajes en el tiempo Vida Rural Vida Rural Norteamericana Vidas de Beatos Vidas de Santos Videos Vikingos Virgen Maria Volcanes Western

4:31 a.m.
REDACCIÓN CENTRAL, 03 Oct. 15 (ACI).- Según una venerada tradición, la Virgen María, que aún vivía en carne mortal, se apareció en Zaragoza (España), sobre una columna o pilar al apóstol Santiago el Mayor y le pidió que en ese lugar se le construyese una iglesia.

Poco a poco esta devoción se fue propagando y se produjeron muchos milagros. San Juan Pablo II en 1984 reconoció a la Virgen del Pilar como “Patrona de la hispanidad”.

Cercanos a esta gran fiesta mariana, que se celebra cada 12 de octubre, aquí una novena para pedir su intercesión.

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios Hombre verdadero, Criador y Redentor mío. Por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar; apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta, restituir y satisfacer, si algo debiere. Ofrezco mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados. Y como os suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonaréis por los merecimientos de vuestra preciosa sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.

Oración preparatoria para todos los días

¡Oh Señor Omnipotente! en vuestra soberana presencia derramo todo mi corazón, implorando vuestra bondad: yo soy aquella oveja perdida que mi amado Jesús, como Pastor bueno, se afanó tanto en buscarla, la redimió con su preciosísima sangre, y la tomó sobre sus hombros, para volverla al redil de la Iglesia. ¿Permitiréis ahora que se pierda? ¡Ay de mí, me confundo a mí mismo! La causa verdaderamente es mía, porque se trata de mi eterna salud, pero también es vuestra, porque se interesa vuestra gloria. Mas entre tanto viva sobre la tierra, me hallo en la incertidumbre de mi salvación. En semejante conflicto, permitid, Señor, que desahogue con suspiros el profundo sentimiento que aflige mi corazón. Porque, qué me importará ganar el Universo, si me pierdo para siempre. Por esta causa tan importante, elevo mis fervorosos ruegos hasta el trono de vuestra gracia, suplicándoos que libréis mi alma de las furias del león infernal. En Vos confío, Madre piadosa, favorecedme en tan grave necesidad. Acordaos ¡oh graciosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir de nadie, que habiéndose acogido a vuestra protección, pidiendo vuestro amparo, e implorando vuestra intercesión, se haya perdido. Animado yo con esta confianza, acudo a Vos: pecador como soy me presento gimiendo y suplicándoos, que me adoptéis para siempre como hijo, que toméis a vuestro cargo mi eterna salvación. No despreciéis mis palabras, Vos que sois Madre de la palabra eterna. Oídlas propicia, y despachadlas favorablemente, éste será todo mi consuelo sobre la tierra, y me inspirará la más segura confianza de ser colocado un día entre los Coros de los Ángeles, donde alabaré para siempre a Dios mi Salvador, y cantaré eternamente las misericordias de mi excelsa Protectora. Así sea.

Primer día

¡Oh Santísima Virgen María! ¡Vos en Zaragoza! Yo os saludo, Soberana Reina, en el día más feliz que vieron las naciones. ¡Grata memoria! Que pasando de generación en generación, mantiene por diecinueve siglos una devoción tierna, una piedad constante, y un agradecimiento. ¡Milagrosa venida! Que así transporta nuestros corazones en un santo júbilo, y excita en nosotros los más tiernos sentimientos de piedad y gratitud eterna. ¡Fineza admirable! ¡Predilección singular! ¡Exceso de amor! Cuando la Madre de Dios vivía aún en la famosa Ciudad de Jerusalén, oficiosamente ocupada en el cuidado de la naciente Iglesia, se dignó venir a Zaragoza a visitarnos en persona. Esta es la tradición más autorizada y respetable. En el año 40 de la Era cristiana, dominando el Imperio Romano, y predicando el Santo Evangelio en esta misma Ciudad, el Protomártir entre los Apóstoles nuestro Patrón Santiago, a tiempo que oraba con sus discípulos en las orillas del Ebro, a la media noche del dos de Enero, se le apareció la Santísima Virgen, Madre de Dios y Reina del Cielo, viviendo aún en carne mortal, llena de majestad, y acompañada de coros de Angeles, que cantaban diversas alabanzas. Los Angeles, según su piadosa tradición, traían su Sagrada Imagen y una Columna de jaspe, que hoy con tanta devoción veneramos. ¡Oh beneficio incomparable! ¿De dónde a nosotros tanto favor ¿Por qué es Zaragoza la predilecta? Cosas grandes se han dicho de ti, Ciudad Augusta; pero ninguna eleva tanto tu grandeza, como la venida de la Santísima Virgen en carne mortal. ¡Oh Ciudad de María! Este favor no dispensado a nación alguna, forma tu verdadera gloria, y cubre tu suelo clásico de honor, de riqueza, de nobleza, y la memoria de este prodigio inmortalizada en los fastos de la Iglesia, hará eterna tu gloria, y la de la nación española.

Oraciones finales

Terminar cada día rezando cinco Avemarías y las oraciones finales:

Cinco Avemarías

1. En alabanza de la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza. Avemaría.

2. Por haberle erigido el Apóstol Santiago, por mandato de la Santísima Virgen, su santo Templo en Zaragoza, el primero del mundo dedicado a su nombre. Avemaría.

3. Por habernos dejado como un don precioso su sagrada Imagen, que es nuestro amparo y consuelo en toda tribulación. Avemaría.

4. Por el santo Pilar o Columna angélica, símbolo de la fortaleza y estabilidad de la fe católica en Zaragoza, hasta el fin del mundo. Avemaría.

5. En acción de gracias por los infinitos beneficios que desde su venida nos ha dispensado como excelsa Protectora de nuestra España. Avemaría.

Ahora se pide al Señor, por la intercesión de la Santísima Virgen, la gracia particular que cada uno desea conseguir en esta Novena; y luego se dice la siguiente oración final:

Oración final

¡Oh María! ¡Hija de Dios Padre!, amparad a la Iglesia, que desde su principio ha reclamado vuestra protección. Reconoced en ella la Esposa de Vuestro único Hijo, que la ha rescatado con el precio de toda su sangre. Haced que resplandezca con tal brillo de santidad, que pueda presentarse digna de su divino Esposo, y del precio con que fue redimida ¡Madre de Dios Hijo! que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. ¡Aurora brillante de este sol divino! disipad las tinieblas de la herejía y del cisma. Haced que todos sigan la luz de la verdad, y se apresuren a entrar en el seno de la verdadera Iglesia, donde juntamente con Jesús os conozcan con una viva fe, os invoquen con una esperanza firme, y os amen con un amor perfecto. ¡Esposa del Espíritu Santo, que ha reunido en un sólo rebaño y en una misma religión, tantas y tan diferentes naciones!, derramad sobre los Príncipes cristianos y sus ministros la abundancia de gracias, de que sois dispensadora. Penetrad sus corazones del espíritu de paz y de concordia, que al nacer vuestro hijo se anunció a la tierra: que nada emprendan contrario a la paz y libertad de vuestra Iglesia. ¡Oh María, Templo de la Santísima Trinidad, toda pura y sin mancha en vuestra Concepción! Mirad con ojos de misericordia a la nación española, vuestra nación predilecta, que tanto habéis distinguido de las demás; a pesar de sus pecados, continuad siempre en amarla: mantenedla en la fe católica, apostólica, romana: conservadla en la unidad católica, a fin de que defendida por vuestra gracia de todo error estando al abrigo de toda disensión, y consagrada a servir a vuestro Santísimo Hijo y a Vos con un culto digno, pueda marchar constantemente al fin que le habéis prometido, y merecer teneros siempre por su Protectora en la tierra, y por su Reina y Corona en el Cielo. Así sea.

Segundo Día de la Novena a la Virgen Del Pilar Tercer Día de la Novena a la Virgen Del Pilar Cuarto Día de la Novena a la Virgen Del Pilar Quinto Día de la Novena a la Virgen Del Pilar Sexto Día de la Novena a la Virgen Del Pilar Séptimo Día de la Novena a la Virgen Del Pilar Octavo Día de la Novena a la Virgen del Pilar Noveno Día de la Novena a la Virgen Del Pilar

1:46 a.m.
REDACCIÓN CENTRAL, 03 Oct. 15 (ACI).- Cada 3 de octubre se celebra la Fiesta de San Francisco de Borja, un padre de familia que enviudó, dejó las riquezas de la corte real y se dedicó a servir a la Iglesia, junto a San Ignacio de Loyola, en la Compañía de Jesús.

Francisco de Borja nació en Gandía (Valencia) en 1510. Como descendiente de la realeza fue Duque de Gandía, Gobernador, Virrey de Cataluña y hasta Consejero del Emperador Carlos I de España y V de Alemania.

Contrajo matrimonio a los 19 años con Leonor de Castro y tuvo ocho hijos, a quienes crió con gran esmero.

Cierto día, siendo Virrey de Cataluña, recibió la misión de conducir los restos mortales de la Emperatriz Isabel a la sepultura real de Granada. Cuando fue a reconocer el cuerpo en el ataúd vio que la cara de la difunta estaba ya en proceso de descomposición y comprendió la caducidad de la vida eterna.

“¡No serviré nunca más a un señor que pudiese morir!", fue la resolución que tomó y que se ha hecho famosa.

Después de morir su esposa, velar por la educación de sus hijos y dejar sus títulos y bienes, ingresa a la Compañía de Jesús donde llegó incluso a ser ayudante del cocinero. Fue ordenado sacerdote y posteriormente es nombrado Provincial en España. Fundó una multitud de casas y colegios. Los reyes y Papas le pedían consejos.

En 1566 es nombrado Tercer Superior General de la Orden y apoyó mucho a las misiones. Inició el Colegio Romano, pero rechazó el título de fundador que ordinariamente se da a Gregorio XIII, quien lo restableció con el nombre de Universidad Gregoriana.

Retornó a la Casa del Padre a la media noche del 30 de septiembre de 1572. De él diría el P. Verjus: “San Ignacio de Loyola proyectó el edificio y echó los cimientos; el P. Laínez construyó los muros; San Francisco de Borja techó el edificio y arregló el interior y, de esta suerte, concluyó la gran obra que Dios había revelado a San Ignacio".

Más información en: https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=428

(Cfr. www.almudi.org)



El desconocido


  • Thriller
  • Público apropiado: Jóvenes
  • Valoración moral: Con inconvenientes
  • Año: 2015
  • Dirección: Dani de la Torre
Contenidos: Imágenes (varias V), Diálogos (varios D)

Dirección: Dani de la Torre. País:España.Año: 2015. Duración: 98 min. Género:Thriller. Reparto:Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Goya Toledo, Elvira Mínguez, Fernando Cayo, Antonio Mourelos, María Mera, Ricardo de Barreiro. Guion: Alberto Marini. Música:Manuel Riveiro. Estreno en España: 25 Septiembre 2015. 

Reseña: 
Carlos, ejecutivo de banca, comienza su mañana rutinaria llevando a sus hijos al colegio, algo excepcional de lo que suele encargarse habitualmente su mujer. Cuando arranca su coche, recibe una llamada de alguien que, si bien es un completo desconocido para Carlos, en realidad es alguien que lo sabe todo sobre él.
Esta persona le anuncia que tiene una bomba debajo de su asiento y le comunica que tiene apenas unas horas para reunir una elevada cantidad de dinero. Si no lo consigue, su coche volará por los aires.
Thriller frenético de ritmo 'in crescendo', que por momentos parece estar a punto de ahogar al espectador. Parte de un guión de Alberto Marini muy superior a otros trabajos suyos, como Extinction o Mientras duermes, que integra muy bien los giros y está lleno de situaciones estremecedoras.
En el fondo, la película cuenta la historia de una familia que antes de que vuele por los aires tendrá un traumático aviso de emergencia. Gracias al cuidado de esa trama la película es muy cercana al espectador, que conecta fácilmente con unos personajes perfectamente retratados. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

(Cfr. www.almudi.org)


Mensaje del Papa para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado (17 de enero de 2016)

Texto del Mensaje del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas
En la bula de convocación al Jubileo Extraordinario de la Misericordia recordé que «hay momentos en los que de un modo mucho más intenso estamos llamados a la mirada fija en la misericordia para poder ser también nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre» (Misericordiae vultus, 3). En efecto, el amor de Dios tiende alcanzar a todos y a cada uno, transformando a aquellos que acojan el abrazo del Padre entre otros brazos que se abren y se estrechan para que quien sea sepa que es amado como hijo y se sienta «en casa» en la única familia humana. De este modo, la premura paterna de Dios es solícita para con todos, como lo hace el pastor con su rebaño, y es particularmente sensible a las necesidades de la oveja herida, cansada o enferma. Jesucristo nos habló así del Padre, para decirnos que él se inclina sobre el hombre llagado por la miseria física o moral y, cuanto más se agravan sus condiciones, tanto más se manifiesta la eficacia de la misericordia divina.

En nuestra época, los flujos migratorios están en continuo aumento en todas las áreas del planeta: refugiados y personas que escapan de su propia patria interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan. Cada vez con mayor frecuencia, las víctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sueño de un futuro mejor. Si después sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores. Además, no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en práctica, que regulen la acogida y prevean vías de integración a corto y largo plazo, con atención a los derechos y a los deberes de todos. Más que en tiempos pasados, hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habitúen al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, desplegándose en las obras de misericordia espirituales y corporales.

Sobre la base de esta constatación, he querido que la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de 2016 sea dedicada al tema: «Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia». Los flujos migratorios son una realidad estructural y la primera cuestión que se impone es la superación de la fase de emergencia para dar espacio a programas que consideren las causas de las migraciones, de los cambios que se producen y de las consecuencias que imprimen rostros nuevos a las sociedades y a los pueblos. Todos los días, sin embargo, las historias dramáticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la Comunidad internacional, ante la aparición de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo. La indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios. Sea de grandes o pequeñas dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea sólo una vida.

Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos ecuamente entre todos. ¿No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y legítimo bienestar para compartir con las personas que aman?

En este momento de la historia de la humanidad, fuertemente marcado por las migraciones, la identidad no es una cuestión de importancia secundaria. Quien emigra, de hecho, es obligado a modificar algunos aspectos que definen a la propia persona e, incluso en contra de su voluntad, obliga al cambio también a quien lo acoge. ¿Cómo vivir estos cambios de manera que no se conviertan en obstáculos para el auténtico desarrollo, sino que sean oportunidades para un auténtico crecimiento humano, social y espiritual, respetando y promoviendo los valores que hacen al hombre cada vez más hombre en la justa relación con Dios, con los otros y con la creación?

En efecto, la presencia de los emigrantes y de los refugiados interpela seriamente a las diversas sociedades que los acogen. Estas deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados. ¿Cómo hacer de modo que la integración sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminación, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?

La revelación bíblica anima a la acogida del extranjero, motivándola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo. Muchas instituciones, asociaciones, movimientos, grupos comprometidos, organismos diocesanos, nacionales e internacionales viven el asombro y la alegría de la fiesta del encuentro, del intercambio y de la solidaridad. Ellos han reconocido la voz de Jesucristo: «Mira, que estoy a la puerta y llamo» (Ap 3,20). Y, sin embargo, no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los límites que se han de poner a la acogida, no sólo en las políticas de los Estados, sino también en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional.
Ante estas cuestiones, ¿cómo puede actuar la Iglesia si no inspirándose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo? La respuesta del Evangelio es la misericordia.

En primer lugar, ésta es don de Dios Padre revelado en el Hijo: la misericordia recibida de Dios, en efecto, suscita sentimientos de alegre gratitud por la esperanza que nos ha abierto al misterio de la redención en la sangre de Cristo. Alimenta y robustece, además, la solidaridad hacia el prójimo como exigencia de respuesta al amor gratuito de Dios, «que fue derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo» (Rm 5,5). Así mismo, cada uno de nosotros es responsable de su prójimo: somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan. El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se está dispuesto no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir.

En esta perspectiva, es importante mirar a los emigrantes no solamente en función de su condición de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los deberes en relación con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y espiritual del país que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus costes. A pesar de todo, no se pueden reducir las migraciones a su dimensión política y normativa, a las implicaciones económicas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio. Estos aspectos son complementarios a la defensa y a la promoción de la persona humana, a la cultura del encuentro entre pueblos y de la unidad, donde el Evangelio de la misericordia inspira y anima itinerarios que renuevan y transforman a toda la humanidad.

La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del país de origen. Este proceso debería incluir, en su primer nivel, la necesidad de ayudar a los países del cual salen los emigrantes y los prófugos. Así se confirma que la solidaridad, la cooperación, la interdependencia internacional y la ecua distribución de los bienes de la tierra son elementos fundamentales para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las áreas de donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los prófugos y los éxodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecución.
Sobre esto es indispensable que la opinión pública sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes.

Nadie puede fingir de no sentirse interpelado por las nuevas formas de esclavitud gestionada por organizaciones criminales que venden y compran a hombres, mujeres y niños como trabajadores en la construcción, en la agricultura, en la pesca y en otros ámbitos del mercado. Cuántos menores son aún hoy obligados a alistarse en las milicias que los transforman en niños soldados. Cuántas personas son víctimas del tráfico de órganos, de la mendicidad forzada y de la explotación sexual. Los prófugos de nuestro tiempo escapan de estos crímenes aberrantes, que interpelan a la Iglesia y a la comunidad humana, de manera que ellos puedan ver en las manos abiertas de quien los acoge el rostro del Señor «Padre misericordioso y Dios te toda consolación» (2 Co 1,3).

Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la raíz del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegría de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. Los encomiendo a la Virgen María, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san José, que vivieron la amargura de la emigración a Egipto. Encomiendo también a su intercesión a quienes dedican energía, tiempo y recursos al cuidado, tanto pastoral como social, de las migraciones. Sobre todo, les imparto de corazón la Bendición Apostólica.

Vaticano, 12 de septiembre de 2015, memoria del Santo Nombre de María

Francisco

(Cfr. www.almudi.org)

 

en Word y en PDB
La belleza del amor humano, que es imagen de Dios en comunión, y que se expresa en el matrimonio indisoluble, basado en el compromiso de amor.

 “En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús para ponerlo a prueba: -¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?
Él les replicó: -¿Qué os ha mandado Moisés?
Contestaron: -Moisés permitió divorciarse dándole a la mujer un acta de repudio.
Jesús les dijo: -‘Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre’.
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: -‘Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido. y se casa con otro, comete adulterio’.
[Le presentaron unos niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: -Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.]” (Marcos 10,2-16).

1. En el Evangelio le preguntan a Jesús si pueden divorciarse pero responde: “Al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. No le gusta lo complicado a Jesús. Aquellos hombres se engañaban y por cualquier motivo valía romper la familia, el egoísmo de “ahora amo, ahora no…” Jesús dice: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.  Ama la sencillez: “-Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.”
Y para poder crecer en el amor y un día formar una familia, o dedicarse totalmente a la familia de Dios que es la Iglesia, para eso hay que prepararse, con generosidad. Aprender de la experiencia del verano que ha pasado. Si uno ha estado por ejemplo en la costa, y se ha ido aplatanando: al principio tenía planes: pescar, ir en bici, windsurfing con el primo… luego la pereza ganaba terreno y se quedaba sin plan, se levantaba tarde, desayunaba y vegetaba hasta la hora de la playa, acababa cansado de todo. Quizá no nos ha pasado a nosotros, pero hemos visto algún amigo que no salía de la arena, salitre y pegajosa siesta, algún paseo nocturno… Es lo que se llama omisión de cosas que se podrían hacer: Y ahora que en muchas partes del mundo ha comenzado el curso, hay que ponerse las pilas y estudiar, organizar un plan para vencer la pereza, atender en clase, ordenar los papeles cuando uno llega a casa… y ayudar a los hermanos, evitar el tipo de comentarios negativos: “-¿oye, podrías hacer algo?” o “–¡cállate nene, que cada vez que hablas sube el pan!”
Hay que ayudar a la gente que conocemos así, algo “cenizos…” a levantar la cabeza, para que dejen de ser egoístas, y lleguen a saber que en el mundo hay una cosa que se llaman personas, y hay que pensar en los demás. Vi que en una iglesia de la playa un par de amigos iba a confesar y se lo dijeron a una prima con la que estaban, y ella dijo “no tengo ganas, pero ¿qué voy a hacer sola?” y fue también a confesar. Seguro que le faltaba un empujón, y para eso están los amigos… Pues eso es amistad: decir “¿Vamos a confesar?” Cuando uno se anima, todo es fácil, como meter el hilo en aguja, luego es coser y cantar, y te quedas tan contento. Cuando uno está aplatanado todo es cuesta arriba… “lástima, decía una mujer, todo lo que me gusta o es pecado o engorda”, luego, cuando uno se confiesa, -¡qué bien te quedas! Da paz, el sacramento de la alegría. –Se pasa del “no pasa nada por hacer esto, todos lo hacen” a “¡qué bien se está, qué peso me he quitado de encima!”.
Es como lo de no divorciarse, parece falta de libertad, cuando lo que es libre es ser feliz en familia, pero los que no saben dicen: “–Oye, qué palo, cumplir con los mandamientos”. Vamos a contestar: “-Las cosas ¿son malas porque están prohibidas o están prohibidas porque son malas?” Somos una caña pensante, débiles pero pensamos: vemos las cosas a través de una óptica, como el palo dentro del agua, a veces lo vemos doblado, nos parece todo mal, pero al sacar el palo del agua vemos que está recto, aquello que nos parecía mal, al cabo de unos días, vemos que lo que nos dicen los padres, la Iglesia, es lo mejor. Así cuando pedimos perdón vemos más reales, más luminosas las cosas de la vida. Jesús, me gustaría que me quitaras la venda de los ojos, como haces con esos de tu tierra…

2. El Génesis nos cuenta el comienzo del hombre y de la mujer, en forma de la historia. Dios dijo: -No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude. Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que le ayudase”. El hombre estaba triste porque entre todas las criaturas no tenía a alguien semejante. “Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un sueño, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presentó al hombre. Y el hombre dijo: -¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne”. Y apareció el matrimonio, y la familia.
Hoy hay mucha gente sola, y el hombre no existe para sí mismo, no aguanta estar solo. Está hecho para vivir en com-unión, con otros. Hay una necesidad humana de estar en compañía. La alegría de Adán cuando despierta y ve a Eva es una maravilla. Pero después tiene que aprender a tratarla. El amor ha de superar defectos, pasiones, debilidades, y queremos dominar, pero en esta historia la mujer ha sido formada del hombre, de un costado de éste, para indicar que no salió de la cabeza para dominar ni de los pies para ser esclava, sino del costado para ser compañera, para ser amada, para ser ayuda adecuada para él.
El Salmo pide: “Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida… ¡Dichoso el que teme al Señor, / y sigue sus caminos! / Comerás del fruto de tu trabajo, / serás dichoso, te irá bien”. Si contamos con Dios, todo va mejor… “Tu mujer, como parra fecunda, / en medio de tu casa; / tus hijos, como renuevos de olivo, / alrededor de tu mesa. // Esta es la bendición del hombre / que teme al Señor. / Que el Señor te bendiga desde Sión, / que veas la prosperidad de Jerusalén / todos los días de tu vida. // Que el Señor te bendiga desde Sión, / que veas a los hijos de tus hijos. / ¡Paz a Israel!” Podemos recitarlo pidiendo por nuestra familia y amigos, para que aprendan a "amar".
Aquí se habla de la viña y el olivo, signos de la alegría, el vino, y el aceite de curar y de alimento y abundancia. Y que sepamos estar con los demás en la mesa disfrutando de la comida y de una conversación con buen humor, sin enfadarnos.

3. La Carta a los Hebreos nos habla de Jesús sacerdote, que sufrió y “lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos”. ¡Jesús nos llama hermanos!
Llucià Pou Sabaté

Agencia Catolica

Forma de Contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets