Con sus padres y hermanos, Cristián Contreras Lazo vivió buena parte de su vida en Colina, donde participó en su parroquia Inmaculada Concepción, donde a los quince años surgieron sus primeras preguntas por el sentido de la vida y sus más profundos deseos. Luego de un tiempo de discernimiento, ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Melipilla, el 18 de marzo de 2001.
Testimonio de dignidad
“Este compañero nuestro que presentamos, queremos pedirle, con mucha humildad, pero también con mucha confianza en la gracia de Dios, que usted le conceda sus órdenes de presbítero”, expresó el padre Cristián del Campo.
“¿Sabes si es digno?”, indagó monseñor Ricardo Ezzati. “Según el parecer de quienes lo presentan, después de consultar a todo el pueblo cristiano, yo doy testimonio de que es considerado digno, que este compañero nuestro, monseñor, desde muy joven se ha sentido llamado a servir a nuestra Iglesia”, apuntó el Provincial.
“Con el auxilio de Dios, de Jesucristo nuestro Salvador, erigimos a este hermano nuestro para el orden de los presbíteros”, sentenció monseñor Ezzati.
Tras las lecturas del profecta Isaías y el Evangelio según San Juan, fue el momento de la reflexión del Arzobispo.
“Celebramos esta ordenación en Tiempo de Adviento, tiempo que resume la espera de toda la humanidad, la espera de la liberación que el Señor había prometido”, señaló. “Es aquí, en medio de esta espera, que se hace oír hoy la voz del Señor: ¿A quién enviaremos, quién puede ser puente para el corazón que está esperando llenarse de esperanza verdadera?”, agregó.
“La audacia de Cristián, que acepta seguir a Jesús, realizará el mismo milagro (que en el texto de Isaías). Dejando de ser pescadores del lago, por la misericordia de Dios, nos convertimos en pescadores de hombres”, apuntó.
Acto seguido se dirigió al nuevo sacerdote: “No pierdas nunca el asombro de esta ilusión que envuelve tu vida, como todo sacerdote vienes de tu familia, de un pueblo, de un contexto cultural, y eres frágil como todos los demás. Sin embargo, eres escogido por el Señor”, expresó.
“Querido Cristián —dijo finalmente—, siéntete siempre hermano, amigo y compañero de viaje de todo el pueblo de Dios, pero especialmente, debes serlo para los pobres y para quienes necesitan de alguien que les restituya la esperanza, como Jesús lo ha hecho con los discípulos de Emaús, un evangelizador que se abre sin temor a la acción del Espíritu, que está siempre presente en la vida de la comunidad como mensajero de buenas noticias”.
La voluntad ante el pueblo
“¿Estás dispuesto a desempeñar siempre el ministerio sacerdotal en el grado de presbítero como buen colaborador del orden episcopal, apacentando el rebaño del Señor, dejándote guiar por el Espíritu Santo?”, preguntó el Obispo. “Sí, estoy dispuesto”, fue la respuesta de Contreras.
Tras ello fue encomendado a todos los Santos y Santas de la Corte Celestial. Sus padres presentaron los ornamentos, la estola y la casulla, que fueron colocadas por su padrino. Luego el Arzobispo lo ungió con el Santo Crisma e impuso sus manos sobre el nuevo presbítero, acto que imitó la totalidad de los presbíteros presentes. Finalmente, le fue entregada la patena y el cáliz.
“Un regalo de Dios para la Iglesia de Chile —expresó con júbilo monseñor Ezzati— que agradecemos con todo nuestro corazón a Dios, nuestro Padre. Le deseamos a Cristián que tenga una vida sacerdotal muy fecunda, acompañado siempre también por la oración, el cariño y la colaboración de todos ustedes”, dijo antes de proseguir con la liturgia eucarística.
Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago.
www.iglesiadesantiago.cl

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