En Villarrica caminamos junto a María Santísima

En la gruta -ubicada en la entrada norte a la comuna lacustre- el pastor diocesano Mons. Francisco Javier Stegmeier celebró la Santa Misa junto a los clérigos y seminaristas que acompañaron la procesión. En el lugar los esperaba un centenar de fieles y el coro de la parroquia San Francisco de Asís, voces que entonaban himnos de alabanza y canciones marianas, dando muestras de la devoción que suscita nuestra Madre Celestial.

Cada 8 de diciembre la Iglesia celebra este dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, que la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana. La Inmaculada Concepción nos muestra la necesidad de tener un corazón puro para que el Señor Jesús pueda vivir en nuestro interior y a seguir el ejemplo de entrega de nuestra madre intercesora.

En la “ciudad de María” el Padre Obispo manifestó a los fieles que “estos misterios que hoy estamos celebrando solamente los podemos entender desde la fe, desde un corazón que está completamente abierto y disponible a la voluntad del Señor, aunque esa voluntad pase por el dolor y la cruz… Esa es nuestra mirada de fe y de esperanza porque el Señor quiere hacer en nosotros las mismas maravillas que hizo en la Virgen María. Con la diferencia que Él hizo maravillas en María desde su concepción”.


Además, las comunidades católicas rezaron especialmente por los hermanos enfermos y todos quienes sufren en este momento en la soledad o aflicción espiritual. Para ellos Mons. Francisco Javier les envío palabras de consolación y esperanza. “La cruz más grande de la Virgen es estar junto a la cruz de su hijo Jesús. María fue preservada del pecado pero no del sufrimiento de la cruz. Eso nos hace ver a nosotros que si en nuestra vida está presente la cruz por algo es”.


El pastor agregó que "la Virgen Santísima es el modelo que nos hace ver que el Señor de lo peor saca lo mejor. Sin el pecado de Adán y Eva no habría venido Jesucristo, nuestro salvador. Sin el pecado de Adán y Eva tampoco habría existido la Virgen Santísima… Vean ustedes que estos misterios que hoy estamos celebrando solamente los podemos entender desde la fe, desde un corazón que está completamente abierto y disponible a la voluntad del Señor, aunque esa voluntad pase por el dolor y la cruz”.


Al finalizar, el pastor hizo llegar un saludo cariñoso a todas las comunidades de la Diócesis de Villarrica, las que en todos los puntos del territorio celebraron con amor y gratitud a María Santísima.


Fuente: Comunicaciones Villarrica



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