Primeras Comuniones en Parroquia San Miguel de Recreo

Ellos fueron 30, que pertenecían a diferentes comunidades, unos al colegio High School de Recreo, otros a la Capilla Santa María y otros a la Parroquia de San Miguel. En ese día celebraron con mucho respeto y alegría, junto a sus familias, amigos, catequistas y profesores.

La Eucaristía fue celebrada a las 12.00 horas por el Párroco el padre Capuchino Pastor Salvo Beas.


A continuación los dejamos con la homilía del Padre Pastor:


Queridos hermanos y queridos niños,


Celebremos a la mejor discípula de Jesús: Fiesta de la Inmaculada Concepción de María


1.- ¡Bendito sea Dios! ¿Qué Dios? El único, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, ya que, por medio de El, nos ha manifestado su Amor inmenso. Lo acabamos de escuchar en la segunda lectura. El nos llama y destina a tener una vida diferente, santa. El nos llama a ser sus hijos. San Juan nos dice en su Primera carta: “miren qué amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamamos hijos de Dios y realmente lo somos”. (1Juan 3,1).


El nos regala la herencia de la vida en plenitud. Y todo esto gracias a Jesús, el Hijo muy amado de Dios, nacido de una mujer, como cualquier ser humano. Pero nacido de una mujer diferente, santa, ya que si con san Pablo creemos que nosotros hemos sido colmados de bendiciones, ¿qué no habrá hecho en Aquella que el ángel la llama “la llena de gracia”?


2.- Hoy celebramos, precisamente, este misterio del Amor de Dios. El en su infinito amor eligió, predestinó a María, antes de la creación del mundo, para que fuera santa, inmaculada o irreprochable en su presencia.


Este es el Misterio que la Iglesia celebra, y porque lo celebra lo cree; y porque lo cree lo quiere hacer vida.


La Iglesia hoy se contempla en la figura de María. Lo que en Ella Dios realizó ya plenamente, porque es la “agraciada de Dios”, también lo realiza en nosotros, como lo acabamos de ver.


3.- Pero si miramos la realidad actual, la humanidad toda sufre las mordeduras de esta serpiente maligna. No hace falta mostrar todos los síntomas de esta terrible enfermedad. Somos una humanidad pecadora. Todos sufrimos la mordedura de la muerte, también Jesús, el Hijo de María. Pero su muerte fue la victoria sobre el mal, ya que el Padre lo rescató del poder de la muerte al resucitarlo. Y nosotros, injertados en el nuevo Adán, hemos sido también rescatados, salvados.


4.- Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. En nosotros ha hecho maravillas, lo mismo que lo hiciera en María, la sin pecado concebida. Con justa razón nosotros nos alegramos, porque también a nosotros El nos colma de bendiciones.


Con esta celebración no se interrumpe el Adviento. Al contrario, la Inmaculada es la estrella de la mañana, esa estrella que los madrugadores ven brillas en la cordillera. Así como esta estrella anuncia que pronto va a amanecer, va a salir el sol, de la misma manera, María nos garantiza que se acerca la salvación, que ya viene el “sol de justicia”, que nos visita de lo alto.


Hagamos Eucaristía, hagamos fiesta y alabemos a Dios por todas las maravillas que hace con nosotros.


Fuente: Equipo de Comunicaciones Parroquia San Miguel de Recreo – Comunicaciones de Valparaíso



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