Toda crisis es un desafío

Lupita:

Me parece inaudito lo que pasa en nuestro país con el desabasto de gasolina. Fui agredida por una mujer que me “echó el coche encima” para sacarme de la fila de la gasolinera. No puedo creer el grado de egoísmo de tantas personas que solo quieren ver por su propio interés olvidando que en tiempos de crisis debemos ser solidarios. Ayúdame a hacer conciencia por favor. Ya tenemos suficientes problemas como para agravarlos con nuestra desesperación y violencia.

Ma. Guadalupe O.

Hermana mía, Guadalupe:

Hemos escuchado que toda crisis es en realidad una oportunidad. Yo diría que es ante todo, un desafío.  Éste se define como: situación difícil o peligrosa con la que alguien se enfrenta.

Es un hecho que nuestro país atraviesa una crisis y nuestra actitud desesperada y pesimista no ayuda en nada sino que por el contrario, complica todo.

Los cristianos recuerdan La Palabra cuando enfrentan situaciones tensas:  Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien (Rom. 8, 28).

Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán ( Is. 40, 31). 

Por otra parte, expertos en bioquímica cerebral y conducta, como la Dra. Rojas Estapé, afirman:

Cualquier situación puede verse en clave de problema o en clave de solución. Hay que cambiar el lenguaje y empezar a usar palabras que evoquen entusiasmo, alegría, ilusión. Desechar las palabras tóxicas que nos anulan y alteran el riego sanguíneo. El optimismo llama a la ilusión y a la pasión, y estas tienen un efecto directo sobre el cerebro y la neuroplasticidad (capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse como resultado de la experiencia).

Tanto la Palabra de Dios como la ciencia, nos dirigen por el camino de la virtud cuando se trata de solucionar algo. Este tiempo es una oportunidad extraordinaria para vivir nuestros valores: respeto, paciencia, servicio, solidaridad, optimismo. También debe surgir la creatividad para generar cambios positivos, hemos de estar alertas para profundizar, pensar, unirnos a quienes propongan soluciones inteligentes y pacíficas, o generarlas nosotros mismos.

Pongamos un alto a la polarización de la sociedad, basta de mensajes negativos y pronósticos catastróficos. Seamos una sociedad unida, actuando respetuosamente a favor de México,  ¡La tierra de María de Guadalupe debe volver a Cristo!

Lupita Venegas/Psicóloga

Facebook: lupitavenegas

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