Por eso este año 2013 el Adviento es misionero, y la idea es animar a los hermanos y hermanas a preparar mejor la Navidad, ahora con los vecinos, especialmente de los que estamos más alejados. A nuestros vecinos les llevaremos un altar del Adviento Misionero y Navidad Compartida, rezamos juntos en familia y reunimos alimentos no perecibles para preparar una canasta familiar, que el día de Navidad será entregada a las personas que no tienen alimentos para vivir una Navidad digna. Cada vecino visitado hará lo mismo con sus otros vecinos, así construiremos una cadena de amor, procurando llegar a las casas de familias más necesitadas donde Jesús quiere llegar con más amor.
Las canastas familiares serán ofrecidas en la Eucaristía o liturgia dominical, y el altar será bendecido para que proteja el hogar donde fue recibido.
El día 24 de diciembre, vísperas de la Navidad, se llevará todas las canastas reunidas a las familias que más lo necesitan.
El padre Mauricio explicó que la invitación es extensiva a todas las familias, estén participando o no en la Iglesia. “Nosotros tenemos la misión de llevar la buena noticia del Reino de Dios a todas las personas, y en este tiempo de Adviento queremos hacerlo con más fuerza, ir a contar, motivar; como Iglesia tenemos un hermoso encargo, desde el Espíritu Santo, llevar la buena nueva, igual como lo dice el papa Francisco, salir a la periferia de los corazones, y de las ciudades”.
En cada hogar quedará un altar de Adviento Misionero, que nos invita a dar sentido a nuestras vidas, ya que el sentido es que lo vivido sea una cruzada de solidaridad, de amor, como todas las familias que esperan a otro familiar, donde se hacen gestos de cariño, de amor y dignidad.
Fuente: Comunicaciones Talca

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