Las damas invirtieron recursos propios, que se sumaron al aporte de los funcionarios de las tres sucursales de Scotiabank en Concepción, lo cual fue gestionado a través de uno de los miembros de la capilla que trabaja ahí. Además, otras instituciones y personas colaboraron, entre ellas la Universidad Católica de la Santísima Concepción, los tíos de la Residencia, DUOC UC, el Vicario de Pastoral Social y la Universidad San Sebastián.
Richard Tapia Benítez, director de la residencia, cuenta que en el mes de enero de 2013 comenzó el rescate de estos lugares, que estaban inutilizados. “La idea era tener una capilla, ya que no se les puede decir a los niños que crean en Dios si no tienen cómo ni dónde conocerlo. Próximamente esperamos tener conexión a internet para la sala de computación”.
En la Residencia Carlos Macera viven treinta niños, que son atendidos por cuatro profesionales y cuatro educadores de trato directo.
Fuente: Comunicaciones Concepción

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