La obra fue escrita por el director del Departamento de Teología UCN, André Hubert Robinet sj; y el doctor en Historia José Antonio González Pizarro; y contó con la edición de la Mg. Erika Tello.
Este nuevo libro nace por la motivación de dar a conocer la vida personal de Monseñor Luis Silva Lezaeta, quien fuera fundador y primer obispo de la Arquidiócesis de Antofagasta, tal como lo señaló el padre André Hubert.
“El objetivo de esta obra es que las personas conozcan cómo él apoyó de manera social, espiritual e intelectual a la construcción de la idiosincrasia del norte chileno”, manifestó.
El sacerdote jesuita y coautor del libro añadió que “Silva Lezaeta es un hombre que vale la pena conocer más y profundizar en su historia de vida, y ahora que encontramos nuevas cartas escritas por él, podemos conocer su lado personal, lo que piensa, sobre su enfermedad y su fuerte carácter de responsabilidad social”.
En 250 páginas y 5 capítulos, el libro aborda los siguientes temas, ligados a la figura del Primer Obispo: “Semblanza de un constructor”, “La interpretación de la ciudad de Antofagasta durante el ciclo salitrero”, “El vicario Silva Lezaeta y el proceso de chilenización en el Norte grande: la experiencia de Antofagasta y Tarapacá (1882-1897)”; además de su visión de la región y el quehacer historiográfico, junto con un capítulo sobre la biblioteca que lleva su nombre.
Biografía
Monseñor Luís Hermógenes Silva Lezaeta nació el 2 de febrero de 1860 en Tunca, un pueblo ubicado en los alrededores de la ciudad de Vicente de Tagua- Tagua en la sexta región.
A los 22 años fue ordenado sacerdote. Fue el primer Obispo de Antofagasta y además Vicario Apostólico, entre sus labores destaca la fundación del Colegio San Luís y del Hospital El Salvador. Igualmente realizó acciones evangelizadoras como el Círculo de Obreros “Orden Social” Nº 1 en 1908, la revista “La Semana”, Escuela de Niñas de la Providencia, Asilo de Ancianos, Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús y Santísimo Sacramento, Escuela Nocturna del Inmaculado Corazón de María. Sin embargo sus labores cristianas y benéficas concluyeron el 21 de mayo de 1929, cuando fallece en Antofagasta.
Fuente: Dirección de Comunicaciones UCN
Departamento de Comunicaciones Arzobispado Antofagasta

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