El Mes de María en los recuerdos de devotos de la comunidad de Valencia

El templo parroquial del Sagrado Corazón de Jesús de Valencia se lució, una vez más, con un altar de grandes dimensiones, preparado por el grupo Servidores de María, desde donde –tal como lo indica la oración del mes- la Madre presidió la celebración.

El rezo del mes se desarrolló en todas las misas y los días sábado, bien temprano, la comunidad salió a recorrer las calles del barrio, en el tradicional Rosario de la Aurora, a las 6.30 horas, encabezado por el párroco, sacerdote José Antonio Atucha Abad.


Asimismo, se realizaron las primeras comuniones en el templo y en las capillas. Un momento especial lo constituyeron las confirmaciones, presididas por el obispo diocesano, Monseñor Gonzalo Duarte García de Cortázar.


Testimonios del Mes de María


El Mes de María constituye una dulce expresión de fe, muy enraizada en el pueblo, y que deja huellas imborrables en el corazón de los feligreses.


Así lo manifestaron algunos devotos, quienes compartieron sus vivencias de esta festividad en su época infantil y juvenil.


Les preguntamos sobre el más bello recuerdo que guardaban del Mes de María y éstas fueron sus respuestas:


Alex Rodrigo Mura Soto: “Recuerdo un mes que era importante en la comunidad, donde los rosarios de la aurora no eran una obligación y toda la comunidad se juntaba a las 6 de la mañana para caminar con la Virgen. Era más de una cuadra con gente en procesión. Y mi recuerdo fue mi consagración a María, con el templo repleto de flores. Fue hermoso y el templo se veía espectacular”.


Analia Alejandra Muñoz Valero: “Recuerdo celebrarlo en el colegio todos los días al primer recreo, dirigido cada día por un curso diferente. Cuando le tocaba a mi curso, yo cantaba las canciones y generalmente tenía que leer alguna parte del rosario. Por supuesto que lo que más me gustaba era cantar”.


Enrique Fuenzalida González: “El recuerdo más grabado que tengo es cuando hice mi Primera Comunión, el año 1958, en lo que era la Iglesia de La Merced, frente a la Plaza O’Higgins en Valparaíso. Mi Catecismo duró un mes y nos lo hacía un sacerdote y una religiosa; teníamos un librito pequeño con ilustraciones. Las misas eran en latín, obviamente no entendía nada. El Catecismo era durante todo el Mes de María, era todo muy ceremonioso, aún existía mucho temor de Dios y de portarse mal, porque se nos hablaba del Infierno, frecuentemente. Cada vez que nos confesábamos, nuestras penitencias eran 10 Padrenuestros y 10 Ave María, y cantábamos todas las tardes "Hasta tus Plantas" y "Dios te salve María", desde esa época me la sé. Lo que más me acuerdo de ese Mes de María era que iba mucha gente y las mujeres no usaban pantalones y todas llevaban un velo blanco o negro. Siempre la Iglesia tenía muchas flores y el aroma a incienso era permanente”.


Javier Alejandro Olivares Olivares: “Desde la Primera Comunión en adelante, tengo recuerdos del Mes de María. Lo recuerdo como días especiales, diría que es el momento más lindo (junto con la Semana Santa) que nos regala nuestra Iglesia. Recuerdo con especial cariño las oraciones inicial y final del Mes de María, oraciones muy largas pero que una vez que aprendí, jamás olvidé. Junto al bello ambiente que se da alrededor de nuestra Madre, me encantan los rosarios de la aurora, a pesar del sacrificio de levantarse temprano, muchas veces con mucho sueño porque había salido y llegado tarde el día anterior, pero ahí estaba, caminando por nuestra población, orando públicamente a nuestra madre. El Mes de María ha sido siempre especial para mí, siempre es un buen momento para encomendar el fin del año, pidiendo por las últimas pruebas y exámenes, agradeciendo al Señor por todo y agradeciendo a María por su intercesión. Ahora estoy lejos y no tengo la oportunidad maravillosa de vivir el Mes de María, pero sé que ya vendrán otras oportunidades para disfrutar este regalo del Señor a través de María”.


Sonia Albornoz Cortez: “Lo recuerdo en la Medalla Milagrosa , yendo con mi abuelita y sintiéndome muy feliz cuando partíamos a misa, y el final era mejor, porque nos daban leche con chocolate y queque. En la tarde íbamos a la hermosa procesión por las calles de Playa Ancha, con un viento que más que caminar corríamos”.


Alicia Parra: “Vivía en el cerro Mesilla (Playa Ancha) y siempre se confeccionaba un altar en una casa y ahí nos reuníamos todos los niños, era como el punto de encuentro y participábamos todas las familias. La gente rezaba desde la calle, porque no podían estar tantos en una pieza. Esto ya se perdió, lamentablemente, o al menos eso creo. Ahora, en casita, con una velita encendida. Lo importante es alabar a nuestra Madre en su mes”.


Fuente: Sandra Pizarro, Comunicadora Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Valencia - Comunicaciones de Valparaíso



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