Este proyecto que fue financiado por la Campaña de Cuaresma, contempla reuniones semanales con alumnos de séptimo y octavo básico, escogidos por su potencial deserción escolar, para acompañarlos y propiciar el desarrollo de habilidades y herramientas que les permitan enfrentar las decisiones futuras de prosecución de estudios. “La idea es que los jóvenes puedan mirar el futuro con mayor esperanza, que sientan que pueden hacer lo que se propongan, que amplíen su horizonte y sueños”, expresó la coordinadora del proyecto, Katherine Barrientos.
Y durante el año también realizaron actividades recreativas como ir al cine, al zoológico, a la piscina y visitas guiadas a la universidad de donde provienen las voluntarias. Para Maureen Sepúlveda, estudiante de pedagogía y una de las voluntarias más antiguas, ésta ha sido una experiencia enriquecedora, en donde confiesa que “han aprendido mutuamente” y les pide a los jóvenes que recuerden lo experimentado.
Para el colegio también ha sido una iniciativa valiosa, prueba de ello es el apoyo de la Directora Blanca Ejzman, quien se declara muy agradecida y señala que están muy satisfechos con los logros que han tenido los niños y niñas, y que “estamos con mucha pena porque se acaba el proyecto”.
En la graduación del taller, los estudiantes, junto con un diploma de reconocimiento, recibieron un tazón con una foto que les recordará su paso por esta instancia y una mochila para que porten sus sueños para el próximo año, en especial los que pasan a enseñanza media y dejan la escuela.
Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago www.iglesiadesantiago.cl

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