La eucaristía de acción de gracia fue realizada la mañana del 4 de diciembre y fue presidida por el Arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, quien agradeció a la comunidad benedictina por estos 75 años de misión, dedicados a propiciar espacios para que las personas recen y se encuentren con Cristo: “La Iglesia reconoce el carisma de San Benito como un don, que propone la vida de oración y el trabajo como camino de realización de la persona. La presencia de este carisma le ha regalado a la Iglesia de Santiago consagrados y laicos dispuestos a construir el Reino de Dios en esta tierra”.
La celebración fue musicalizada por los cánticos interpretados por la comunidad benedictina, compuesta por hermanos y sacerdotes, quienes viven en la regla monástica de San Benito resumida en la frase: “ora et labora” (ora y trabaja), valorando la vida cotidiana y sencilla del hombre que trabaja.
En su homilía el Arzobispo también enfatizó que este monasterio, “tiene la tarea de convertirse en un monte santo, donde germine la paz y la esperanza. La raíz común de los problemas del hombre actual es la falta de Dios, por eso este templo tiene que ser un espacio para que las personas se encuentren con Jesús y lo monjes de este lugar deben estar al servicio de este encuentro”.
Esta abadía que lleva el nombre de la Santísima Trinidad fue fundada en 1938 por la Congregación de Solesmes, quienes iniciaron la vida comunitaria en este monasterio. Sus instalaciones son consideradas uno de los hitos arquitectónicos del siglo XX de la ciudad de Santiago.
La eucaristía finalizó con una recepción en el claustro de los monjes, que se abrió para conmemorar con todos los presentes sus 75 años de vida y misión.
Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago

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