El homenaje a la Santísima Virgen comenzó en el templo de las religiosas Hospitalarias de San José y culminó en la catedral de San Felipe. La eucaristía fue presidida por el Padre Obispo Cristián y concelebrada por todo los sacerdotes que atienden las parroquias de la ciudad. Al finalizar la ceremonia toda la comunidad eclesial salió al pórtico de la catedral. A la Virgen que permanecía en el Anda para ser llevada a la parroquia de la Sagrada Familia, invocamos su intercesión por todas las familias de la ciudad de San Felipe. Esta parte de la celebración estuvo a cargo de la hermana Leticia, religiosa del Buen Pastor.
En su homilía el Padre Obispo. además de explicar los alcances del dogma de la Inmaculada Concepción de María, destacó muchas virtudes de esta mujer sencilla orante y obediente que recibió la gracia de ser madre del redentor. María, siempre atenta a la palabra de Dios, hizo la voluntad del Padre tomando parte activa en el plan salvador de Dios para con la humanidad.
Monseñor Contreras, al mencionar el amor y cariño que la Santísima Virgen no sólo tuvo para con su hijo, recordó a los fieles el amor y respeto por la vida dado que esta es un don de Dios. Nadie puede atentar en contra de la vida ni menos de los indefensos que están por nacer. El aborto es una muerte cruel de quien ha sido engendrado sin que lo haya pedido. Ese ser que existe desde el primer momento de la gestación tiene derecho a nacer. Todos los niños son iguales en dignidad sin importar la forma en que fue engendrado.
La eucaristía contó con la presencia de cientos de fieles. Todos y a una sola voz rezamos las oraciones del Mes de María, compartimos la mesa de la palabra y la mesa del la eucaristía. Nos alejamos de la catedral cantando el Venid y vamos todos con flores a María, esas hermosas flores que la adornan por ser la Madre de Dios y la Madre de la Iglesia.
Fuente: Comunicaciones San Felipe

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