Iglesia que celebra con júbilo
“Alégrense siempre en el Señor. Se lo repito: Alégrense”. (Fil 4, 4).
Sección Diocesana de Catequesis
Fiesta en el aniversario episcopal
La “fiesta” es un rito social, compartido entre un grupo de personas, donde se marca un cierto acontecimiento a modo de celebración. Cada fiesta tiene sus propios ritos, y la cantidad de personas involucradas en ella puede variar. Hay celebraciones que agrupan sólo a dos personas (como una pareja de enamorados celebrando su aniversario), y existen otras que involucran a la Nación entera (como el Aniversario de Independencia de un país).
El concepto general de “fiesta” está asociado con la diversión y el regocijo.
Nos preguntamos: en nuestra familia, ¿qué es lo que solemos celebrar? ¿Cómo preparamos y cómo celebramos estas ocasiones especiales? ¿Qué esperamos de nuestros invitados cuando organizamos una fiesta? Los cristianos, ¿cómo deberíamos celebrar nuestras fiestas?
Como Iglesia Diocesana, hemos querido celebrar, “a lo cristiano”, el XXV Aniversario de Ordenación Episcopal de nuestro Arzobispo, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, un evento que coincide providencialmente con el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, así como con la puesta en práctica de nuestro VI Plan Diocesano y el Tercer Centenario de la Consagración de la Catedral Metropolitana de Guadalajara.
Celebración comunitaria
En lenguaje cristiano, el término “celebración” se usa en contexto litúrgico y en estrecha relación con la noción de “fiesta”, para indicar el cumplimiento ritual del Sacrificio Eucarístico.
El objeto de fiesta de nuestra Iglesia Católica ha sido, desde el principio, el acontecimiento de Cristo, su Vida y su Obra. Así, de la celebración de su memoria nacen y se desarrollan todas las demás Fiestas cristianas. Por eso, todos los actos particulares de culto de los cristianos son sólo “modos de celebrar la vida” en Cristo. Celebramos su paso hacia nosotros, pero también nuestro paso hacia Él.
La celebración, aunque marca profundamente la vida de cada persona, es esencialmente eclesial y comunitaria. Celebrar es, pues, realizar una acción en común.
El Concilio Vaticano II nos recuerda que, cada vez que los ritos suponen una celebración comunitaria, caracterizada por la presencia y participación piadosa, consciente y activa de los fieles, ésta debe preferirse a la celebración individual y casi privada.
Esto es aplicable sobre todo para la Santa Misa y los demás Sacramentos (SC, 27). Por lo demás, ninguna acción litúrgica es una “acción puramente privada”, sino “celebración de la Iglesia”, en cuanto que es una Sociedad constituida por diversos órdenes y funciones, en la que los individuos actúan según sus diversos grados y tareas.
“Hagamos fiesta” (Papa Francisco)
El Papa Francisco nos recuerda que “es importante hacer fiesta”. En ella se viven muchos y variados momentos de familiaridad en el engranaje de la máquina productiva. Hacer fiesta, ¡Nos hace bien! (Cfr. Audiencia General del 12 de agosto de 2015).
Continúa el Papa diciéndonos que “el tiempo de fiesta es sagrado, porque Dios mismo habita en ella de un modo especial”. La Eucaristía de cada domingo lleva a la Fiesta toda la Gracia de Jesucristo: su Presencia, su Amor, su Sacrificio, su hacerse comunidad, su estar con nosotros…
Nuestra Iglesia Diocesana celebra con júbilo la vida y el ministerio de su Pastor. Al cumplir 25 años de su Ordenación Episcopal, la Arquidiócesis de Guadalajara, como comunidad creyente y fiel, se alegra y festeja los dones que el Señor sobre él ha derramado y los que por él ha querido otorgar a su Iglesia.
Si el Obispo Diocesano es, para la grey que se le ha encomendado, el moderador, promotor y custodio de la vida cristiana de sus fieles, hoy queremos corresponder con alegría festejándole y reiterándole nuestra adhesión filial y obediente.
¡La alegría del Señor es nuestra fortaleza! (Ver Neh 8, 10)
Para ver:
Video: “Sonríanos, Padre, sonría” (https://youtu.be/GTOAm3xS3D8).
Dar gracias, el motivo
25 Años con la Plenitud del Sacerdocio
El décimo Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega, cumplió cinco lustros como Obispo, en medio del júbilo y el acompañamiento orante de su Presbiterio y de la grey que tiene encomendada.
José de Jesús Parada Tovar
No son frecuentes las grandes ocasiones celebrativas para festejar al Pastor Diocesano. Sin embargo, el domingo 5 de junio, fecha cabalística del Aniversario, se prestó para congregarse con él en su Sede, la Catedral Metropolitana, y sumarse a su acción de gracias a Dios por el don del Sacerdocio Ministerial, elevado a su Plenitud por su Ordenación Episcopal.
A las 12 horas dio comienzo la Santa Misa, con la entrada procesional, proveniente desde la Calle Liceo, prosiguiendo por la de Morelos y entrando por la Puerta Santa, al unísono de un gran repique, de aplausos, de los sonoros acordes del monumental órgano catedralicio, pulsado por su Titular, el Maestro Héctor Salcedo Becerra, y por decenas de voces del Coro de la Escuela Diocesana Superior de Música Sagrada, que interpretaba el cántico “Ecce Sacerdos Magnus” (“He aquí al Gran Sacerdote”), y que luego armonizó la Misa entonando la “Missa de Angelis”, con arreglo polifónico y orquestal del propio Mtro. Salcedo.
Acompañaron al principal Celebrante, el Obispo Auxiliar Juan Humberto Gutiérrez Valencia; el Arzobispo Emérito de León, José Guadalupe Octavio Martín Rábago; el Obispo de Zamora, Javier Navarro Rodríguez; el Obispo de Querétaro, Faustino Armendáriz, y el Obispo Emérito de San Juan de los Lagos, Felipe Salazar Villagrana. Asimismo, seis Canónigos del Cabildo Metropolitano; varios Monseñores; el Vicerrector del Seminario Diocesano; el Vicario General de la Arquidiócesis; Vicarios Episcopales; Decanos; Párrocos y numerosos Presbíteros, llegando a totalizar casi un centenar de Sacerdotes concelebrantes.
Momentos antes del inicio de la Celebración Eucarística, el Padre Javier Magdaleno Cueva, Secretario Canciller del Arzobispado, dio lectura al Mensaje enviado por el Papa Francisco al señor Cardenal Francisco Robles por este acontecimiento conmemorativo (texto aparte).
El signo, la gratitud
El discurso vertebral de la Homilía del Arzobispo Metropolitano se condujo en torno al rendido agradecimiento a Dios Nuestro Señor al repasar sus vivencias y experiencias en el orden humano, familiar, de formación, ministerial y episcopal (Resumen textual, en la Página 3).
Tuvo especial deferencia hacia sus padres (su señora madre, Teresa Ortega, ahí presente); sus numerosos hermanos; hizo memoria especial de los tres últimos Pontífices por haber influido más directamente en su misión pastoral; aludió de modo particular al Arzobispo Martín Rábago y al Obispo Javier Navarro, quienes en esa misma fecha recordaban que hacía 24 años les confería el Orden Episcopal el Cardenal Arzobispo Juan Jesús Posadas Ocampo, y rememorando que el primero de ellos fue su Maestro y Formador, en tanto que el segundo, su compañero de estudios en Humanidades y Filosofía, del Seminario de Guadalajara.
Reconoció y valoró la presencia de una cantidad representativa de Sacerdotes, máxime por ser domingo, así como de Religiosos y Religiosas, de Seminaristas y de centenares de fieles que, al término de la Celebración, prácticamente no lo dejaban avanzar, con tal de felicitarlo y pedirle su Bendición, mientras él, sonriente, agradecía las muestras y solicitaba oraciones para reforzar su acción pastoral.
A nuestro Venerable Hermano
JOSÉ FRANCISCO ROBLES ORTEGA
Cardenal de la Santa Iglesia Romana
Arzobispo Metropolitano de Guadalajara
Traducción, del italiano, de la felicitación que envió el Papa Francisco a nuestro Arzobispo Metropolitano, por su 25º Aniversario de Ministerio Episcopal, y a la que dio lectura el Padre Javier Magdaleno Cueva, Secretario Canciller, en la Misa de Acción de Gracias en la Catedral.
El día 5 del próximo mes de Junio, Venerable Hermano Nuestro, celebrarás el gozoso Jubileo de Plata de tu Episcopado y el siguiente mes de Julio recordarás el cuadragésimo aniversario de tu Ordenación Sacerdotal.
El recuerdo de estos acontecimientos por supuesto que llena tu corazón de gratitud a Dios –generoso Dador de todobien– y a Nosotros nos ofrece la muy propicia ocasión para enviarte esta Carta, manifestándote nuestros sentidos parabienes.
Dotado abundantemente de inteligencia y buen carácter, cuidadosamente educado en el seno de una familia católica, bien formado en varios seminarios en Filosofía y Teología, contento recibiste el don del sacerdocio el 20 de julio de 1976.
Después obtuviste la licencia en teología dogmática en Roma, en la Pontificia Universidad Gregoriana.
Al regresar a tu Patria, cumpliste diligentemente todos los oficios que te fueron encomendados, tanto en parroquias e institutos de religiosas, como enseñando Filosofía y Teología; dirigiste también el Seminario Menor de la Diócesis de Autlán, de la cual después fuiste nombrado Vicario General.
El 30 de abril de 1991 fuiste honrado con el título de la Sede de Bossa y Auxiliar de Toluca. Agradecido recibiste la consagración episcopal por ministerio del Excelentísimo Señor Alfredo Torres Romero, Obispo de Toluca, de quien fuiste sucesor después de cinco años.
Posteriormente, en 2003 fuiste nombrado Arzobispo Metropolitano de Monterrey y, finalmente –hacia finales del año 2011– fuiste trasladado a la honorable sede de Guadalajara que ahora gobiernas.
Mucho te estimó San Juan Pablo II y nuestro insigne Antecesor Benedicto XVI –teniendo en cuenta tus méritos y virtudes–en el año 2007 te escogió para formar parte del Colegio de los Padres Cardenales y te asignó el título de la iglesia Romana de Santa María de la Presentación.
Tu diligencia pastoral y tu clara solicitud por la Iglesia Católica destacó no solamente entre los fieles de las comunidades a ti encomendadas, incluso fuera de ellas.
Con prudencia ejerces el oficio de Presidente de la Conferencia Episcopal de México. Y de tus sabios consejos y experiencias mucho se benefician los Dicasterios de la Curia Romana. Los Dirigentes de América Latina de la institución mundial “Líderes religiosos por la paz” conocieron tu solicitud por el bien de la Iglesia y de los hombres, por lo que a partir del 2009 te nombraron su representante.
Llevando muy arraigado en tu alma el admirable ejemplo recibido de tus padres –a quienes Dios concedió tan numerosa familia– y el de tantos otros esposos mexicanos que estiman mucho la fe católica, la fidelidad y la vida de sus hijos, en tu ministerio sacerdotal y episcopal fomentaste siempre y defendiste con gran cuidado y firmeza el bien de las familias, lo cual especialmente confirmaste en el reciente Sínodo de los Obispos celebrado en Roma y cuyo tema fue la familia.
Consciente, por lo demás, del comprometedor mandato de la evangelización a ti encomendado, en todas partes con espíritu diligente y equilibrado sembraste la doctrina evangélica. Y no podemos dejar de mencionar tu constante fidelidad a la Santa Sede y al Magisterio de la Iglesia Católica.
Hemos comprobado recientemente tu sincera amistad y la calurosa estima de todo tu pueblo en Nuestro reciente viaje apostólico a México, al encontrar en todas partes una admirable, fervorosa y benévola acogida.
Por ello, junto contigo, damos gracias por todos sus beneficios a Dios –de quien procede todo bien– y le rogamos con insistentes oraciones que te alegre con su gozo, te conceda nuevas fuerzas a fin de que puedas proseguir tu obra por el bien de tu Nación y de toda la Iglesia, privilegiando el fortalecimiento de las familias y los impulsos hacia la Nueva Evangelización.
Que la Santísima Virgen María, Patrona de toda América, que es honrada por ti con piadosos obsequios, en todas las cosas se te manifieste como muy tierna Auxiliadora y Madre.
Sea, finalmente, manifiesto testimonio de Nuestra amistad y prenda de celestiales gracias nuestra Bendición Apostólica, que con sincero afecto les impartimos a ti, Venerable Hermano Nuestro, a tu Obispo Auxiliar, a los sacerdotes, a los religiosos hombres y mujeres y a toda la grey de Guadalajara, mientras pedimos al mismo tiempo oraciones para ejercer con fidelidad Nuestro sumo ministerio.
Desde el Vaticano, el día 10 de Mayo del 2016, Jubileo de la Misericordia, cuarto año de Nuestro Pontificado.
Francisco.
Teresa Ortega de Robles
Mamá del Cardenal José Francisco Robles Ortega.
“He sentido mucha emoción y le doy muchas gracias a Dios de que haya llegado a esta fecha, con la ayuda de Dios. Están presentes la mayoría de mis hijos, y todos nos encontramos muy felices.
“Cuando vivía mi marido, yo le decía que éramos indignos, pero que este regalo lo recibíamos con mucho cariño de parte de Dios.
“En la familia siempre procuramos estar unidos y reunirnos para compartir los buenos y los malos momentos.
“José Francisco nos reúne seguido en su casa, y vamos con mucho cariño y con mucho aprecio, cuando él tiene tiempo”.
A su hijo, la señora Teresa deseó que “ojalá sea un representante de Cristo, como debe de ser, aquí en esta Arquidiócesis que es tan grande. El Señor lo ha ayudado, y ojalá que le siga dando el ánimo que tiene, y que lo ayude siempre.
“Nosotros siempre hemos sido muy católicos, unidos a la Santa Eucaristía, al Rosario todos los días en casa. Cuando él era niño, no me imaginé que llegaría hasta aquí; pero Dios le mandó esto y lo logró”.
(Entrevistó: Alejandra Lozano Saldaña).
Para saber
Como Cardenal de la Santa Iglesia, el Arzobispo José Francisco Robles Ortega ha participado en un Cónclave en calidad de Elector (en 2013, para elegir al Papa Francisco).
Como Arzobispo de Guadalajara, a la fecha, ha ordenado a 177 Presbíteros y ha erigido 26 nuevas Parroquias.
Asimismo, ha ordenado a seis Obispos, siendo Arzobispo de Monterrey.
A propósito de su XXV Aniversario Episcopal, se editó una Catequesis: “El Obispo, Maestro de la Fe y Heraldo del Evangelio”, que incluye cinco Capítulos descriptivos de esa misión pastoral específica, así como datos biográficos del homenajeado y de su trayectoria ministerial.
Oremos por nuestro obispo…
Señor Jesús,
Tú has enviado a tus Apóstoles
a predicar la Buena Nueva de Salvac ión
y los has confirmado
con la fuerza del Espíritu Santo
el día de Pentecostés,
para que fueran ministros y pastores
de tu grey,
reunida en torno a Pedro,
Cabeza del Colegio Apostólico.
Te pedimos que derrames abundantemente
tus Gracias y Bendiciones
sobre nuestro Obispo, el Cardenal
José Francisco Robles Ortega,
en quien reconocemos tu presencia
de Maestro y Pastor.
Ayúdanos a ser dóciles a sus enseñanzas
y a apreciarlo sinceramente
como la Iglesia te escucha y te ama a Ti,
Nuestro Dios y Señor.
Haz que, reunidos en torno a él
–principio y fundamento visible de unidad
en nuestra Iglesia Diocesana–,
podamos madurar, al servicio del Reino,
como generosos discípulos-misioneros,
y crecer, como nuevo Pueblo de Dios,
en la Fe y en la Caridad,
a fin de que podamos llegar todos juntos a la vida eterna.
Amén.

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