“Casa tomada”

Pbro. Lic. Armando González Escoto

“Casa tomada” es el título de un relato corto publicado por Julio Cortázar. Narra la historia de dos solterones, hermano y hermana, herederos de una gran casona de la cual disfrutan sin mayor problema hasta que, un mal día, gente desconocida les invade el patio trasero.
“¿Qué hacemos? -se preguntan alarmados- pues tapiemos la puerta que da al patio para que no se sigan metiendo”. Pero los invasores siguen tomando cada vez nuevas partes de la antigua casona, pese a las tapias que los solterones van poniendo aquí y allá. Al final los intrusos echan a la calle a los solterones, y se quedan con todo; fin del relato.

El autor ha elegido como protagonistas a dos solterones herederos. “Solterón” no significa simplemente que no se casó, sino que posee un especial perfil de dejadez, apatía, pasividad, miedo al compromiso, mientras que el añadido de que son “herederos” busca explicar que lo que tienen lo recibieron sin esfuerzo de su parte; son meros beneficiarios de algo que no les costó, por lo tanto está ya definido el tipo de personalidad que se requiere para dejarse quitar todo, para perderlo sin remordimiento, para no inmutarse aún si se quedan en la calle. Se trata de personas incapaces de conocer, apreciar, valorar y defender su patrimonio, por lo mismo cualquier intruso se los puede quitar sabiendo que los solterones son incapaces de reaccionar, no saben lo que cuestan las cosas, ignoran el esfuerzo que se requiere para lograr algo, por eso lo pierden sin siquiera meter las manos.

El relato de Cortázar es bastante elocuente y significativo, nos retrata como Sociedad y como Iglesia de múltiples formas, porque también nosotros, con demasiada frecuencia, hemos estado actuando como solterones viejos, dedicados a recordar los tiempos idos, decididos a convertir la vida en un museo de recuerdos y antiguallas, a celebrar héroes y benefactores a los que ya no podemos imitar, y sobre todo, resignados a seguir perdiendo espacios, a querer enfrentar problemas poniendo tapias endebles, es decir, queriendo responder a retos muy particulares con soluciones muy generales, y viceversa; siempre a destiempo, acariciando nuestros crecidos egos, enredados en burocracias inútiles, carentes de visión de futuro, sin proyectos de amplio alcance, sujetos al día con día.

Dejamos que fraccionaran los fértiles valles de Tesistán, nos dejamos quitar nuestros bosques, nos sometimos a que el río Lerma dejara de aportar agua a Chapala, no hemos sabido que hacer ante el crecimiento de la drogadicción y la delincuencia; el Centro Histórico de la ciudad se halla en completo abandono, la catedral dejó de ser el emblema de Guadalajara, ahora es la Minerva, dañaron seriamente el antiguo y fundacional templo de San Francisco, y estamos por perder también la ruta tradicional de la romería de Zapopan, ruta simbólica y emblemática, y nadie dice ni hace nada, Guadalajara se ha convertido también en una “casa tomada”.

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