Mons. Ñáñez: “Tenemos que dejarnos mirar por el Señor”
“La escena evangélica muestra a un hombre sentado a la mesa de recaudación de impuestos, a un publicano. Los que pertenecían a ese grupo de personas tenían muy mala fama en Israel por su condición de ‘colaboracionistas’ con el poder imperial que había sometido al pueblo elegido y porque en el desempeño de sus funciones eran más bien deshonestos y se aprovechaban del pueblo”, explica monseñor Ñáñez.
“Jesús pasa junto a la mesa del publicano y lo mira. Mirándolo lo llama. Mateo deja lo que tiene entre manos, se levanta y sigue al Maestro. El llamado del Señor y la respuesta incondicional constituyen para el publicano un camino de purificación. Mateo, ‘misericordiado’ por el Señor -como le gusta decir al Papa- se convierte a su vez en instrumento de misericordia: invita a otros publicanos a comer a su casa junto a Jesús”, comenta el arzobispo.
Monseñor Ñáñez describe el hondo significado que tiene el gesto de compartir la mesa para el Señor y para los publicanos. “Señala que Jesús ha venido para todos, que todos lo necesitan, que Él no hace discriminaciones de ningún tipo y que compartiendo la mesa con los pecadores los está llamando e invitando a abrir el corazón para sanarlos. Lo que importa es el corazón del hombre y su apertura confiada a la misericordia Dios”.
“La escena evangélica –continúa el prelado- nos está señalando un espíritu y un camino para vivir nuestra cuaresma. También nosotros tenemos que dejarnos mirar por el Señor que pasa por nuestras vidas. Tenemos que dejarnos querer. Se trata de una experiencia fundamental y que no debemos suponer con facilidad. Es preciso abrir el corazón, aceptar el amor del Señor, ‘darle permiso’ para que nos quiera. Él no desea otra cosa: ‘Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos…’ según se lee en el libro del Apocalipsis..
“El amor del Señor está totalmente impregnado de misericordia. Nosotros tenemos que reconocer nuestra fragilidad y dejarnos perdonar. El perdón del Señor procede de su amor, no es humillante, denigrante, al contrario es generoso, abundante y sobre todo dignificador”, expresa el pastor cordobés y recomienda “acercarse con estas disposiciones al sacramento de la reconciliación”.
“También nosotros, como Mateo, tenemos que convertirnos en instrumentos de misericordia”, dice monseñor Ñáñez, quien se efiere a las obras de misericordia, corporales y espirituales e invita a conocerlas y a practicarlas durante el Año de la Misericordia.
“Recibamos agradecidos la gracia de la cuaresma y el regalo de la misericordia del Señor. Esforcémonos por ser ‘agentes de misericordia’ para abrirnos a la renovación que el Señor quiere hacer en cada uno de nosotros y en todo su pueblo”, concluye su mensaje de Cuaresma el arzobispo de Córdoba.+.
This entry passed through the Full-Text RSS service - if this is your content and you're reading it on someone else's site, please read the FAQ at fivefilters.org/content-only/faq.php#publishers.

Publicar un comentario