“La misericordia es un don de Dios… un don gratuito e inmerecido. Es una actitud, una acción, una obra humana, fruto de esa experiencia de la misericordia divina”, comienza el mensaje. “La misericordia se realiza en aquella persona que es alcanzada y abrazada por el amor fiel de Dios. Así lo indica esta bienaventuranza de Jesús, que propongo como pensamiento orientador, para este tiempo cuaresmal en nuestra iglesia particular de Reconquista: ‘Felices los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia’”, expresó el obispo.
Monseñor Macín dijo también que la cuaresma tendrá que ser un tiempo privilegiado para recibir los frutos de compasión, de ternura, de amor, que el Señor quiere regalar, a cada uno personalmente, y a todos en comunidad.
“Todos somos mendigos de la misericordia del Padre. Algo que podremos redescubrir acercándonos a Dios por medio de la lectura de la Palabra, por la oración personal y comunitaria, por medio de la peregrinación y otras prácticas de piedad. Acercándonos a Dios con un corazón abierto y humilde”, aseguró.
Exhortó a los fieles “a recordar y vivir de un modo privilegiado las obras de misericordia, tanto corporales como espirituales”, y las describió como “un maravilloso programa para vivir cotidianamente la experiencia de la misericordia, siguiendo las palabras del mismo Jesús, quien citando al profeta Oseas, señala: ‘Misericordia quiero y no sacrificios’”.
El obispo también explicó que la misericordia es, en el Nuevo Testamento, sinónimo de limosna. “Dar limosna es expresar en gestos concretos la experiencia de la misericordia de Dios que nos ha alcanzado y transformado. Puede parecer una sutil distinción, pero aquí se juega lo fundamental de la fe cristiana: la apertura a la acción de la gracia”, dijo monseñor Macín.
“Sabemos que la práctica de la limosna, es decir, de la misericordia, va mucho más allá que un acto aislado de ayuda al hermano. Es consecuencia de un recorrido, de un itinerario específico. Este año, nuestro aporte debiera ser fruto de nuestra gratitud por haber sido bendecidos con el don de la misericordia”, agregó.
Finalmente, el prelado dijo que espera que la cuaresma sea “un camino de misericordia para poder gozar juntos de la alegría de la Pascua”.
“Y que María, nuestra Madre, vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos, y nos conceda de parte del Señor la valentía para hacer de la misericordia nuestro estilo de vida”, concluyó el obispo.
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