Dentro de las actividades los diáconos y sus señoras redactaron una carta de compromiso con Jesús, que fue muy emotiva. “Este retiro ha venido a iluminar y recordar que el ministerio diaconal es un pilar fundamental para construir el reino del Señor desde la realidad de vida de sus predilectos, que son los pobres y los afligidos. Los Diáconos estamos llamados a ayudar a caminar a los que más les cuesta vivir en esta vida, y, muchas veces, esto se puede olvidar,” señaló don Oscar Salinas, Diácono de la Parroquia Santa Inés.
“Este retiro demostró que el llamado al diácono es con su señora. Nosotras las esposas no somos acompañantes sino que tenemos que asumir un papel importante en el trabajo diaconal de nuestros esposos, como lo hizo María, en el silencio y siendo discípula de nuestro señor Jesucristo”, expresó la sra. Nolfa Carrillo.
Como es habitual el retiro concluyó con una Eucaristía celebrada por el Padre Luis Gallardo, asesor diocesano del Diaconado. “Quisiera que pudiéramos pedirle al Señor gozar de esta doble sacramentalidad: primero el matrimonio y luego el don del diaconado, que algunos han recibido hace poco y otros hace muchos años. Este retiro es también para agradecer que el Señor nos renueve en nuestros servicios. No es un honor ser Diácono, sino que es una invitación al servicio. El ministerio no es un honor, sino una vocación de servicio; tenemos que estar conscientes de eso”, mencionó en su homilía el Padre Luis.
Don Julio Aravena agradeció la experiencia y valoró la entrega de los diaconos valdivianos, mientras el Padre Luis les agradeció el sacrificio de abandonar su familia, y no poder participar de las elecciones.
Fuente: Comunicaciones Valdivia

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