Séptimo día de novena en la fiesta de La Candelaria de Copiapó

Como cada día, la tarde en el Santuario comienza con el rezo del rosario. Luego tiene lugar la catequesis, preparada por Monseñor Gaspar Quintana. En este sexto día de novena, la catequesis fue leída por el P. Alejandro Castillo Camblor. En ella, el Pastor se refirió a la Iglesia perseguida. Quiso destacar que en toda su historia, la Iglesia ha sufrido persecución. “Jesús anunció esta realidad de martirio desde el principio” señaló, y citó al Papa Francisco que nombró situaciones de persecución y violencia en distintas partes del mundo. “Las palabras del evangelio: ’El que quiera seguirme, que tome su cruz y me siga’ indican las consecuencias del seguimiento de Cristo, lo que nos exige una fe profunda, y saber discernir los planes de Dios por sobre los propios. “También supone –dijo- estar preparado para la dimensión martirial de la fe, que no necesariamente implica derramamiento de sangre, pero si discriminación, burlas, o incomprensión, lo que se puede dar incluso dentro de la propia familia”.

El testimonio del día estuvo a cargo del diácono permanente Juan Manuel García, que se orientó a la comunicación en la familia.


Jóvenes protagonizaron el día en el Santuario


En el día dedicado a la juventud, quien presidió la eucaristía fue el P. Alejandro Castillo. Él destacó la fuerza de los jóvenes comprometidos y audaces, “no sólo los que participan en nuestras pastorales, sino los que adhieren a otras causas, a organizaciones deportivas, culturales, sociales, de todo tipo”. Dijo que “es más fecunda su juventud en la medida en que se van asociando a otros, porque un joven encerrado en sí mismo, sólo con amigos virtuales, no puede tener la plenitud de los que son capaces de compartir su tiempo, sus dones, su fe, su entusiasmo, con otros”. Señaló que un desafío de la Iglesia es ayudar a que ellos salgan de sus encierros. “Nuestra gran tarea es ser testigos- agregó-, porque la fe crece en la medida en que nuestro discipulado entusiasme a otros, a los jóvenes, para seguir al Maestro”. Sobre la parábola del sembrador, pidió que “siempre tengamos tiempo para la Palabra del Señor, que es la semilla siempre buena y que quiere dar fruto, para que todos nosotros, y especialmente la juventud, seamos buenos discípulos misioneros de Cristo”.


Se rezó en la misa especialmente por los jóvenes con problemas de adicciones, encarcelados, por los que se comprometen con iniciativas sociales y solidarias, y los que participan en las pastorales.


En el momento de las ofrendas, los jóvenes presentaron elementos de diversas actividades, como el malabarismo, una patineta, una mochila, un casco, además de una Biblia y unas semillas.


Para finalizar la celebración, el P. Alejandro invitó a todos los jóvenes a acercarse al altar para recibir una bendición especial, y luego asperjó sobre ellas y ellos agua bendita.


La jornada terminó con una alegre y fraterna convivencia para la juventud presente en el Santuario.


Fuente: Comunicaciones Copiapó



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