En Corpus, los obispos llamaron a vivir el compromiso eucarístico

La Iglesia en la Argentina celebró entre sábado y domingo la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, en la que los obispos presidieron la misa y encabezaron la tradicional procesión con el Santísimo Sacramento, además de dedicar un momento a la adoración eucarística junto con los fieles.

La celebración del Corpus Christi se enmarcó en el Año de la Misericordia convocado por el papa Francisco, el Bicentenario de la Independencia y en la preparación del XI Congreso Eucarístico Nacional, que se realizará del 16 al 19 de junio en Tucumán.

En las homilías, los obispos reflexionaron sobre el pasaje evangélico de la multiplicación de los panes y los peces, destacaron párrafos del mensaje “Bicentenario de la Independencia. Tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos” y llamaron a vivir el compromiso eucarístico.

Mons. Rubén Frassia (Avellaneda-Lanús): "La victoria de Cristo en la Eucaristía nos viene a transformar y dar una fuerza increíble, porque con nuestras propias fragilidades no seríamos capaces de llevarlas adelante. Hoy es importante reconocerlo a Jesús presente en la Eucaristía. Reconocerlo, contemplarlo, adorarlo, quedarnos con Él y pedirle fuerzas para que nuestra vida sea Cristo-céntrica, una vida que participe del misterio de Cristo que con su Palabra transformó el pan en su Cuerpo y el vino en su Sangre Divina”; y cuantas veces celebramos el misterio, cuantas veces hacemos -en nombre de la Iglesia- la Eucaristía, también tenemos que pasar por esa transformación. Si Cristo pasa y entra, le tenemos que decir 'Señor quédate con nosotros porque atardece', y si el Señor se queda, nuestra vida es transformante y transformadora”. Texto completo de la homilía

Mons. Luis Urbanc (Catamarca): "Señor Jesús, danos la gracia de sentir hambre de Ti, para que podamos comprender al que pasa hambre de pan, de cultura, de cariño, de trabajo, de respeto, de dignidad, de salud, de integridad, de educación, de inclusión, y que nos acerquemos humildemente a ellos para ayudarlos a saciarse de los bienes que Tú repartes en abundancia por medio de nuestro compartir. Señor Jesús, enséñanos a partirnos y a repartirnos como Tú en favor de nuestros hermanos hasta la entrega de la propia vida como lo hiciste Tú y lo celebramos en cada Eucaristía. Que aprendamos de Ti no sólo a dar algo, sino a darnos, puesto que esto hiciste en favor de toda la humanidad y nos lo dejaste como memorial para que hagamos lo mismo, con la certeza de que vale la pena porque Tú lo santificas y significas. Todo lo que nos indicas hacer es lo mejor. Que lo sepamos y lo practiquemos". Texto completo de la homilía

Mons. Luis Collazuol (Concordia): "El drama de la pobreza y el de la soledad sacuden nuestra conciencia; la misericordia nos mueve a dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos. Las obras de misericordia corporales son uno de los principales testimonios de la caridad fraterna; es también una práctica de justicia que agrada a Dios. Las obras de misericordia no son sólo un ejercicio individual; reclaman un mayor compromiso de todos: Estado y sociedad civil, varones y mujeres, docentes y alumnos, esposos y esposas, padres e hijos, empresarios y obreros, juntos, cada uno desde su lugar, comprometidos por la vida digna de todos los habitantes de nuestra querida Nación". Texto completo de la homilía

Mons. Santiago Olivera (Cruz del Eje): “Él nos invita a nosotros a hacernos Eucaristía. Hacer de nuestra vida una entrega… La multiplicación de los panes y peces no es sólo para saciar el hambre humano, sino más bien como signo de que siempre, a los discípulos de hoy, que demos de comer a la hambrienta multitud. El alimento que tenemos que presentar es la fe en Jesucristo y acerca a los hombres y mujeres de nuestro tiempo a Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida verdadera. Y que juntos nos reunamos cada vez más para celebrar la Eucaristía, que es por excelencia el amor que se entrega”. Audio de la homilía

Mons. Gabriel Barba (Gregorio de Laferrere): “La Eucaristía ‘hace a la Iglesia’, desde nuestras comunidades, como Iglesia que somos, debemos abrir puertas que construyan fraternidad. Que testimonien a Dios a nuestros hermanos. Siendo artífices de una nueva realidad. Ciudadanos comprometidos que anuncian el Evangelio y construyen una sociedad con valores ciertos, concretos y verdaderos. No de palabras bellas que no se sostienen en la realidad. Para eso el alimento del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Para que seamos comunidades vivas que transformen el mundo”. Texto completo de la homilía

Mons. Marcelo Colombo (La Rioja): “La fiesta de Corpus no nos deja en la contemplación piadosa de Cristo entregado por amor. Arraigados en Él, nuestra mirada afectuosa nacida de la fe nos tiene que llevar a esas otras miradas de preocupación y búsqueda del bien de los hermanos, como la Virgen María en Caná, como San Nicolás con los pobres de su tiempo, como San Francisco Solano junto a los aborígenes pisoteados en su dignidad, como monseñor (Enrique) Angelelli en nuestra Rioja de los años 70, como el padre Joaquín, generoso y activo en el Hogar de Ancianos San José que atraviesa tantas necesidades en La Rioja de hoy y no logra la solidaridad permanente de nuestra sociedad y de sus instituciones”. Texto completo de la homilía

Mons. Jorge Lugones SJ (Lomas de Zamora): "La comunión con Dios y con los hermanos nos compromete porque la comunión tiene consecuencias sociales. Comulgar con Jesús en la Eucaristía implica recibir una gracia santificante que refuerza mi amistad con Dios y con el prójimo, y por lo tanto exige ejercitar las obras de misericordia. La bondad del pan, el hacerse pan para los demás como Jesús, que se parte y reparte para fortalecer y saciar a su pueblo, nos invita a ser sencillos, pobres, mansos, tiernos como el pan. A descubrir nuestra vocación de pueblo, como decimos los obispos, una participación que implica: 'Exponerse, descubrirse, comunicarse, encontrarse… dejar circular la vida, la simpatía, la ternura y el calor humano'". Texto completo de la homilía

Mons. Antonio Marino (Mar del Plata): "Las formas de hambre y de pobreza que padecen los hombres son muy variadas. Hay hogares donde escasea el pan y falta el trabajo para lograrlo dignamente. Sabemos que la palabra "pan" tiene una amplitud de significados. Hay también un hambre espiritual y padecimientos del alma. Los niños y los jóvenes, en especial, experimentan el enorme esfuerzo de encontrar sentido y rumbo, en una sociedad donde las familias han perdido la capacidad de educar y orientar. Hay carencias de afecto no sólo en los niños sino también en los ancianos. Muchos buscan a tientas la verdad y una vida más lograda y más plena. De necesidades y privaciones está llena esta tierra. Ante este panorama de dolencias y de hambre material y sed de sentido, en esta solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, resuenan con renovada fuerza las palabras del Señor: 'Denles de comer ustedes mismos'". Texto completo de la homilía

Mons. Ariel Torrado Mosconi (Nueve de Julio): “Ante la inquietud poco comprometida de los discípulos, Jesús los hace responsables a ellos: ‘Denles ustedes de comer’. También nosotros debemos procurar no quedarnos en estériles lamentos o en quejas lastimosas sino que debemos hacernos cargo de ofrecerle pan al hermano. Pero no se trata de regalar lo que se debe ganar con esfuerzo. El llamado del Señor ‘denles ustedes’ es una exhortación al trabajo nuestro y al de enseñar a trabajar. Trabajar por el bien común, superar la mentalidad del subsidio fácil y recomponer la cultura del trabajo. ¡Qué hermoso y digno es que el pan llegue a nuestra mesa como fruto del esfuerzo! Y que ese pan sobreabunde, para que podamos compartirlo y para que llegue hasta la mesa de los más pobres”. Texto completo de la homilía

Mons. Juan Martínez (Posadas): "Quiero en el contexto del Corpus pedir al Señor por nuestra Patria al celebrar el bicentenario de la independencia por la inclusión de todos los argentinos especialmente por todos aquellos que padecen desde hace años distintos tipos de exclusión. Pedimos que replique en nuestro corazón el mandato del Señor: 'Que amemos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos'. Por todos los prójimos, pero especialmente por los más pobres y excluidos. Son ellos nuestros hermanos y queremos tenerlos presente en nuestro corazón. No tiene mucho sentido cuantificar la pobreza, si hay más o menos pobres, sabemos con certeza que los hay. Lo importante es que todos, sobre todo la dirigencia social y no solo los políticos, tengamos presente a los pobres en sus diversas manifestaciones y busquemos siempre incluirlos en toda proyección". Texto completo de la reflexión

Mons. Marcelo Martorell (Puerto Iguazú): “La Eucaristía es un convite ofrecido a todos los hombres para saciar su hambre de Dios y de vida eterna. Es el mismo Dios que se hace presencia y alimento para todos. La celebración de esta fiesta nos invita -en la fe- a amar la Eucaristía, que es el mismo Dios presente realmente entre nosotros. Nos invita a que cada día nos sintamos más hambrientos de ella y que sepamos conducir hacia Jesús Eucaristía a quienes todavía permanecen indiferentes, para que cambiando su corazón puedan descubrir y vivir Su presencia real en la Eucaristía y encontrándole a Él puedan convertirse en discípulos y misioneros suyos en un mundo que necesita del testimonio de que es posible vivir el amor de Dios y construir una sociedad ordenada según el querer de Dios”. Texto completo de la homilía

Mons. Carlos Tissera (Quilmes): "Jesús es el que nos une en la única mesa de los hermanos, donde el Padre da el alimento para cada uno, para todos: Jesús. Él quiere que comamos juntos. Hoy como ayer, Jesús sigue estando con nosotros, en medio nuestro, cuando abrimos el corazón para compartir los 'cinco panes y dos pescados' que tenemos. El milagro que provoca el amor. Jesús, el Señor de la historia, es el Dios hecho pan. Hoy también, en esta Argentina del Bicentenario, queremos decirle a Jesús, como los discípulos de Emaús, en el camino de la historia: 'Quédate con nosotros, Jesús'”. Texto completo de la homilía

Mons. Luis Fernández (Rafaela): "Un inmenso río de creyentes que cada domingo sale de su casa y humildemente, sin ruido; inmenso río que agrupa a los cristianos provenientes de ciudades y pueblos, colonias y campos, para encontrarse con la comunidad, y la presencia del Señor que lo llena todo y hace nuevas todas las cosas. De este modo se alcanzan las periferias de las que habla el papa Francisco, que son las geografías de los todavía no evangelizados y las de cuantos se encuentran distantes del corazón y se han distanciado, pero que esperan con vivo deseo el reencuentro de una comunidad eclesial que los extraña, y por eso como Jesús sale en búsqueda de la oveja perdida y al encontrarla la carga sobre sus hombros y la lleva con ternura a la comunidad. Estas abarcan a los denominados `'alejados', que han recibido un primer anuncio de la buena noticia y después se han alejado de la fe por las vicisitudes de la vida, pero también como propusimos en los objetivos diocesanos estos son 'los buscadores de Dios' todavía escondidos, que viven en el corazón la nostalgia de lo que hoy estamos celebrando, el infinito amor misericordioso de Dios, presente en la Eucaristía". Texto completo de la homilía

Mons. Miguel Ángel D’Annibale (Río Gallegos): “El ministerio de la Eucaristía nos invita a descubrir que el misterio eucarístico es un misterio ofrecerse y multiplicar. De ofrecer lo que tenemos, lo poco que tenemos, porque qué son para la transformación de las realidades según el evangelio lo que cada uno es y cada uno puede brindar. Cinco panes y cinco peces. Puestos en la mano de Jesús esos cinco panes y cinco peces transforman la realidad, lo hemos visto cuántas veces. Tenemos el testimonio de gente que simplemente con dejar abierta una puerta, dejando entrar a una persona que venía en una misión, se empezó a gestar un camino que no imaginaba la persona que abrió la puerta y tampoco el misionero”.

Mons. Sergio Buenanueva (San Francisco): “La Eucaristía le recuerda a la Iglesia que su lugar en la compleja vida de los hombres no es el poder, la estrategia política, el cálculo o la viveza criolla. Si intenta promover así el Evangelio, traiciona tanto al Evangelio como a la misma política, cuya noble naturaleza pervierte, escandalizando a propios y extraños. La Eucaristía, memoria de la Pascua del Señor, le recuerda a la comunidad cristiana que su lugar en la historia humana es el del pan y el vino, allí donde obra el Espíritu que sondea los corazones, atrae la libertad e ilumina la conciencia con el único poder que es realmente congruente con la naturaleza de Dios: el amor humilde del Cordero que, inocente, inerme y entregado, dona la paz al mundo”. Texto completo de la homilía

Mons. Martín Fassi (auxiliar de San Isidro): “La fiesta del Corpus Christi es celebrar entonces, la cena de Jesús que se entrega en Pascua, muerte y resurrección para que todos tengan un lugar en el Reino de Dios. Jesús vino para todos, entonces la Eucaristía nos invita a participar de este pensamiento y de este querer de Jesús, participar de su Reino que es la voluntad del Padre. Decir ‘Amén’ cada vez que comulgamos es decir amén a este deseo inclusivo de Dios, para que todos tengan un lugar en la mesa de la vida. El día de Corpus vamos a ir por la calle proclamando que creemos en esta verdad. Al caminar por la calle también decimos “Amen” a una comunidad, Iglesia, para que todos tengan acceso a la vida, todos puedan tener un lugar en la mesa de la vida, sin excluir a nadie, invitando a todos porque todos somos hijos de Dios”. Texto completo de la reflexión

Mons. Eduardo García (San Justo): “Hacer memoria de Jesús es ser semejantes a Él, siendo entrañablemente misericordiosos, sirviendo la mesa grande para todos, sirviendo la mesa donde se produce sufrimiento, allí donde están las víctimas, los empobrecidos, los maltratados por la vida o por la injusticia de los hombres, las mujeres golpeadas y atemorizadas, los extranjeros sin papeles, los que no encuentran sitio ni en la sociedad, ni en el corazón de las personas. Servir una mesa en la que puedan sentarse los que están en la cuneta de la vida, los que no tienen todo en regla, ‘haciendo lo mismo que Jesús’”. Texto completo de la homilía

Mons. Pedro Daniel Martínez Perea (San Luis): “Al comulgar, Jesucristo nos asimila. Él transforma nuestra inteligencia y nuestra voluntad, cambia nuestros criterios y nuestros comportamientos, pues nos hace ‘otro Cristo’, y vemos la vida como Él la mira... Las sociedades entran en decadencia cuando se apartan de la ley natural y de la ley de Dios... Que Jesucristo eucaristía, nos dé la fuerza para perseverar en el buen combate, volviendo a la ley natural y la ley de Dios. Que la Eucaristía sea nuestra fuerza, y nos dé la luz y la paz para transmitir con fidelidad aquello que Dios nos ha enseñado”.

Mons. Adolfo Uriona (Villa de la Concepción del Río Cuarto): "¿Cómo podían cumplir ese mandato con sólo cinco panes y dos pescados? Comprobamos que el milagro lo hace el Señor pero él quiere que ellos, en lugar de despedir a la multitud, aporten lo poco que tenían. Además, una vez bendecidos los panes, Cristo quiere que sean distribuidos por las pobres manos de los discípulos; los hace participar del milagro como mediadores. Este milagro no tiene el sentido de saciar el hambre de un día sino que es un signo de que Cristo salva a la humanidad de sus dolencias ofreciendo su Cuerpo y su Sangre. Sin embargo, siempre hay que pasar por estos dos gestos: ofrecer lo poco que tenemos y somos, recibir de Jesús el pan partido y distribuirlo a todos". Texto completo de a homilía.

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