“Siempre me ha interesado el conocimiento que implica ser un médico, saber realmente cómo funciona nuestro cuerpo, por qué somos como somos y ayudar a la gente”, dice Jonathan Rodríguez, egresado del Liceo Ruiz Tagle (Estación Central) y puntaje nacional en matemáticas.
“Me esforcé con el fin de obtener un puntaje lo suficientemente alto para entrar a la carrera, jamás pensando en un puntaje nacional, y después de la prueba tampoco lo creí, así que fue una sorpresa que he tratado de disfrutar”, agrega Jonathan y se apura a posicionarse para la foto junto al resto del grupo, que lo componen directores, padres, apoderados y jóvenes promesas de los colegios del Arzobispado de Santiago.
La imagen también la componen Eduardo Silva, Tomas Cristi, Mauricio García, Nicolás González y los padres de Alberto Jara, que acaban de compartir un desayuno con monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago, monseñor Cristián Contreras Villarroel, Obispo auxiliar de Santiago y presidente de la Sociedad de Escuelas Santo Tomás de Aquino, el Pbro. Tomás Scherz, Vicario para la Educación y el padre Rodrigo Tupper, Vicario General y Moderador de la Curia.
Un don y una responsabilidad
“Con sano orgullo he visto reflejado el trabajo de los colegios que han llevado adelante un proceso de educación de calidad”, expresó en la ocasión monseñor Ezzati a los representantes del Liceo San Francisco, Liceo Ruiz Tagle, Instituto de Humanidades Luis Campino, Colegio Santa Marta y Colegio Sagrado Corazón de Jesús (Alameda).
“Detrás del nombre del colegio hay tantas personas, desde quienes los dirigen a tantos educadores, profesores, auxiliares, toda la comunidad educativa. Siento una gran satisfacción por lo que están haciendo los colegios de Iglesia en la arquidiócesis, guiados por la Vicaría de la Educación”, agregó.
El Padre Rodrigo Tupper destacó el buen trabajo de los centros educativos y, refiriéndose a los rectores y directores presentes, apuntó que “este es el reflejo de la tarea que hacen, así que una gratitud muy grande hacia ustedes y sus equipos de trabajo”.
Monseñor Cristián Contreras añadió que “estamos muy contentos por recibirlos, este es un momento muy grato para el Arzobispado de Santiago, y no es un logro solamente de sus hijos y alumnos, sino que de toda la familia”.
“El colegio, en un sentido estricto, es el complemento de lo que hacen los apoderados”, indicó, en la misma línea, el Pbro. Tomás Scherz. “Lo que nos enorgullece de los colegios del Arzobispado es su manera integral de formar. Nos sentimos orgullosos de poder aportar con un granito de arena y ayudar a ser fermento en la masa. Ustedes tienen unas capacidades que les ha dado el Señor, que tienen que seguir aprovechándolas, y ser un instrumento de la Gracia. Han recibido del Señor los dones, pero el Señor los hace responsables de ellos. Nosotros queremos ser corresponsables, porque no es solo para ustedes, es para nuestra sociedad, para nuestro país y para la Iglesia”, completó.
“Yo diría que ustedes son familias bendecidas, dentro de los problemas normales que todos tenemos”, dijo, finalmente, el Arzobispo de Santiago, “pero son bendecidos también porque sus hijos tienen detrás una familia que estimula, que exige, que a lo mejor hasta tiras las orejas, siempre bondadosamente, para que sus hijos realicen su propia vocación. Y quisiera decirle a los jóvenes que la vida se va construyendo con mucho sacrificio y trabajo, y que los éxitos no los encontramos detrás de la puerta”, concluyó.
Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago.
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