El padre Tupper, encargado de la creación de esta nueva instancia, explica que en esta larga reflexión fue asesorado por un grupo de expertos en temas de prevención de abusos: el padre Hans Kast, la sicóloga Josefina Martínez, las abogadas Anita Celis y María Elena Pimstein, (ambas parte del Consejo de Prevención del Episcopado), el padre Cristián Castro (primer director de Opade), el padre Moisés Atisha (actual director de Opade) y la sicóloga Patricia Ríos.
“Esta es una señal clara de que hay una preocupación y un compromiso por parte de la Iglesia con el dolor y sufrimiento de las víctimas”, dice el padre Tupper. “Quisiéramos llegar a niveles de tolerancia cero ante estas situaciones dramáticas”, agrega.
Los bienes de la disuelta Unión Sacerdotal, de la Iglesia del Bosque, avaluados comercialmente en cerca de $800 millones (tres departamentos y una casa), serán precisamente la base para financiar las nuevas instancias. Mientras, la casona de las consagradas, una de las dependencias de la parroquia, será transformada en la casa del clero Santo Cura de Ars, que actualmente se ubica en Manuel Montt, y acogerá a los sacerdotes mayores.
Las dos estructuras
La doble instancia viene a responder a dos de los objetivos planteados: que los bienes de la Unión Sacerdotal no pasaran directamente a la arquidiócesis —tal como establecían los estatutos de la Unión Sacerdotal en caso de disolución—, de manera de que “no hubiera ninguna interpretación en torno a que de esta situación, que ha sido tan tremendamente dolorosa para la Iglesia y para la sociedad, resultara que estos bienes venían a enriquecer al Arzobispado de Santiago”, explica el padre Tupper.
“Pero una fundación sola sería una cosa muy externa a la estructura de la arquidiócesis”, agrega. “Nos parecía que todo el tema preventivo y de acompañamiento debía estar dentro, y así era mucho mejor un departamento situado en la Vicaría General de Pastoral”. De este modo, “entra en la dinámica pastoral de toda la Iglesia”, interactuando con todos los demás estamentos de la Iglesia de Santiago.
Así, mientras por un lado la Fundación Benedicto XVI estará encargada de administrar los bienes y proveer el financiamiento necesario, será el Departamento arquidiocesano el responsable de “hacer que todos los documentos y el material que se va a elaborar se apliquen en las distintas instancias pastorales”, explica Tupper.
El directorio de la Fundación Benedicto XVI estará integrado por cinco personas: un ingeniero civil o comercial con experiencia financiera, el administrador de bienes del Arzobispado de Santiago (Ramiro Montesinos), el Moderador de la Curia (Pbro. Rodrigo Tupper), un abogado y el secretario ejecutivo del departamento de prevención.
Por otra parte, el Departamento tendrá dos áreas: una de prevención y formación, otra de sanación integral, reparación y acompañamiento de víctimas, y entre sus tareas estará la de generar las políticas y revisar que en todos los niveles de la vida de la Iglesia de Santiago se cumpla con esos protocolos. “Tendrá una responsabilidad transversal en todos los niveles de la arquidiócesis”, dice el padre Tupper, y agrega que “tenemos que ir aprendiendo en el camino, porque hay muchos referentes a nivel internacional, pero a nivel local pocos”.
Sobre uno de ellos, la Fundación para la Confianza, creada por José Andrés Murillo, el Moderador de la Curia apunta que hay ahí “una experticia que ha surgido desde esa fundación y también desde ellos, en el propio dolor y la situación que han vivido”, y en ese sentido “me encantaría que pudiésemos tener un diálogo y conocer ese aprendizaje”, asegura. “Hay instancias donde podemos tener muchas posibilidades de encuentro, y este departamento podría ser ese puente de encuentro”, concluye.
Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago.
www.iglesiadesantiago.cl

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