La docilidad a la voz del Espíritu impulsa a “quemar” la vida por el
anuncio del Evangelio, aún en los lugares más lejanos. Es lo que
caracteriza a cada mujer y a cada hombre, cuya opción es misionar para
servir a la Iglesia. Lo destacó el Papa Francisco en su homilía de este
10 de mayo en Casa Santa Martha. Una llamada que «encadena», un impulso
irresistible que lleva a entregar la vida a Cristo, aún más a “quemarla”
por Él.

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