Los comentarios que escribís a mis post los leo. Por ejemplo, dejo constancia de que, a partir de ahora, me queda claro que Borges es porteño, no bonaerense. Os leo, aunque, a veces sólo tengo tiempo para subir una pequeña parte de ellos. Pero a mi post sobre los yogures caídos en el supermercado hubo tres comentarios que merecen ser subidos al post:
Anónimo, 8:49 pm
Pobre padre.Con lo bueno que es.Manchas blancas como su alma.Dios le bendiga.
Anónimo, 10:29 pm
Me quedo con lo tierno de la imagen, las dos chicas de la caja intentando limpiar al padre.
Creo que el Señor quiso regalarle ese gesto de ternura.
Creo que el Señor quiso regalarle ese gesto de ternura.
Y un comentario de una tal Estuarda Visita de Benito:
Me temo que su atávico machismo no ha hecho sino atraer y crear una icónica imagen muy impregnada en el subconsciente de todos los machistas: las pobrecitas limpiando el pringue del señorito. Si llego a presenciar la escena, les suelto: pero niñas, que se quite el solito las manchas, que no es manco. Esta escena es icónica, Fortea, muy icónica.
El tono es muy parecido al de mi madre al de la intimidad. Pensaría que es ella, sino fuera porque ella nunca ha entrado en ninguna web de Internet. Incluso su teléfono móvil sigue siendo una tierra inexplorada de la que sólo sabe pulsar el botón para comenzar una conversación y cortarla.
Cambiando de tema, os pongo esta bonita canción del link de abajo. Pero lo más bonito es el tono de voz de Juan Pablo II de las primera palabras que aparecen en el vídeo:
No creo exagerar al afirmar que es uno de los tonos de voz más bellos que he escuchado nunca. Un último consejo: Si la señora que va delante de vosotros en la caja del supermercado, apila yogures sobre la cinta, unos encima de otros, ¡alejaos! Yo, instintivamente, en cualquier situación de la vida, ya doy un par de pasos hacia atrás en cuanto veo a una mujer con yogures naturales en sus manos.


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