2014 y la fraternidad.


¡Feliz Año Nuevo! ¡Que Dios te bendiga! ¡Lo mejor para este año que inicia! ¡Qué Dios te llene de bendiciones y salud! ¡Qué logres todas tus metas! Y todos estos buenos deseos acompañados normalmente de un apretón de manos, un abrazo, besos, o por lo menos una sonrisa forman parte del principio de cada año. Incluso el Papa Francisco abre su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz con un: “quisiera desear a todos, a las personas y a los pueblos, una vida llena de alegría y de esperanza.”


Creo que todos tenemos la oportunidad de aprovechar este ambiente y actitud para mejorar nuestro trato con los demás, y de esta manera hacer cosas que vayan más allá de las palabras amables y los buenos deseos, comprometiéndonos realmente en construir una vida más fraterna, solidaria y de servicio que efectivamente hará realidad nuestros parabienes.


Por supuesto, también podemos quedarnos en la mera expresión y dejar pasar este momento especial de gracia que Dios nos brinda al inicio de cada año a través de esta disposición afable del corazón, que incluye también las ganas por ser mejores, por iniciar nuevos proyectos personales y familiares, por enfrentar un nuevo año con esperanza y ánimo.


En su reflexión del 1 de enero, el Santo Padre nos presenta la historia bíblica de Caín y Abel (Gen 4, 1-16), donde la invitación de Dios a reconocerlo como Padre común en la fraternidad puede ser traicionada por el egoísmo, la envidia o los deseos de superar al hermano hasta el grado de matarlo. La misma invitación a reconocernos como hermanos en la fraternidad la tenemos todos, y también tenemos la opción de no aceptarla.


También al inicio de año puede haber peticiones para orar por la salud de un amigo que tuvo un infarto, o por la situación económica o de empleo de alguien, o por personas que han perdido la fe y con ella el sentido de vida. Estas circunstancias apelan a nuestra conciencia para además de mostrar solidaridad, reflexionar sobre los dones que tenemos y lo que podemos hacer con ellos.


Yo también quiero desearles una vida con salud, llena de alegría y esperanza, no solo este año, sino todos los de su vida. Y que reconozcamos y aceptemos a Dios como nuestro Padre común para que podamos así vivir y demostrar nuestra fraternidad con todos.






Oscar Fidencio Ibáñez Hernández

@OFIbanez


Casado, padre de 3 hijos, profesor e investigador universitario, y aprendiz de bloguero. Ingeniero Civil, Maestro en Ingeniería Ambiental y Doctor en política y políticas ambientales.


Mexicano, católico, autor entre otros textos de “El Espíritu Santo en tiempos de Twitter: Documentos del Concilio Vaticano II para tuiteros. Celebrando el #AñoDeLaFe”


Admirador de la Creación en todas sus dimensiones. Nací en La Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Mansos del Paso del Norte (Hoy, Ciudad Juárez, Chihuahua).





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