2. El compromiso con las víctimas y la adecuada respuesta frente a acusaciones de hechos de esta naturaleza nos obliga a discernir muy claramente los casos en que la respuesta frente a las denuncias de abusos ha sido la correcta de aquéllos en que no la ha sido. En este caso particular, efectuadas las denuncias, éstas fueron investigadas acuciosamente y, habiéndose comprobado los delitos, se condenó a Fernando Karadima a las penas más graves que contempla el ordenamiento canónico. El reconocimiento de responsabilidad, en estas circunstancias, constituiría una señal equívoca sobre el camino que debe seguirse para recibir, comprobar y sancionar las denuncias constitutivas de delitos.
3. La Iglesia ha puesto y está perfeccionando las bases para que delitos como los cometidos por Fernando Karadima no ocurran nunca más al interior de ella. Esto se puede constatar en distintos planos y se puede ilustrar, en parte, en que se han perfeccionado las normas que sancionan estos graves delitos; se han elaborado Líneas Guía por cada una de las Conferencias Episcopales del mundo, bajo las directrices de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Recientemente, el Papa Francisco –siguiendo la línea trazada por sus predecesores- anunció la creación de una comisión para la protección de los menores y la atención pastoral a las víctimas de abusos. Paralelamente, la Conferencia Episcopal de Chile creó un Consejo Nacional para la Prevención de Abusos Sexuales de Menores y Acompañamiento de Víctimas. En todas las diócesis hay encargados de recibir y derivar denuncias de este tipo de delitos cometidos por clérigos; gradualmente se ha designado en las mismas, un encargado de la prevención de abusos sexuales y de ambientes de buen trato y otro responsable del acompañamiento espiritual y psicológico de las víctimas.
Se ha hecho mucho, pero queda mucho por hacer para erradicar este mal que no es exclusivo en la Iglesia sino que ocurre y afecta a la sociedad entera. Lamentablemente, en muchos de los casos, al interior de las familias.
En noviembre pasado, se pudo concretar la decisión adoptada a principios del 2012 en orden a crear un Departamento Arquidiocesano y además una Fundación, a la que se le traspasaran los bienes recibidos, tras la disolución de la Ex Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús. Dicha Fundación –llamada Benedicto XVI- tiene por objeto financiar proyectos y actividades que contribuyan a “la promoción de ambientes sanos y de buen trato entre los fieles para prevenir los abusos sexuales a menores de edad y para el apoyo y acompañamiento psicológico y espiritual a quienes pudieren ser víctimas de delitos cometidos por clérigos contra el sexto mandamiento”.
4. En esta audiencia de conciliación, nos anima la voluntad y la sincera disposición a contribuir al proceso personal de renovación, curación y reparación que están viviendo los demandantes. El Arzobispado de Santiago tiene las puertas abiertas para acoger las propuestas que tiendan a la superación del dolor propio y el de la comunidad eclesial derivadas de estos hechos. Con pleno respeto a la libertad de cada uno de escoger los medios aptos para alcanzar su paz interior, el Arzobispado de Santiago pone a disposición de las víctimas, los servicios de los que hoy dispone a través de diversas instancias existentes -incluida la Fundación referida-, a la vez que invita a los demandantes a aportar desde su dramática experiencia para que situaciones tan desgraciadas como las padecidas por ellos y, en definitiva, por toda la Iglesia de Santiago, nunca más vuelvan a ocurrir.
Fuente: Comunicaciones Iglesia de Santiago.
www.iglesiadesantiago.cl

Publicar un comentario